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CIELO Y TIERRA - ¿QUIÉN DIJO QUE TODO ESTÁ PERDIDO?

Política Nacional

¿QUÉ VOTAMOS LOS ARGENTINOS EL 28 DE JUNIO?

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Perfil.com  realizó un registro con la información más relevante de los comicios que podrían modificar el paisaje parlamentario del país.

La primera pregunta que surge es “¿Qué se elige?”. El 28 de junio, las 23 provincias del país y la Ciudad de Buenos Aires votan para renovar la mitad de las bancas de la Cámara de Diputados. En tanto, Catamarca, Córdoba, Corrientes, Chubut, La Pampa, Mendoza, Santa Fe y Tucumán eligen, además, representantes nacionales para el Senado.

Cámara de Diputados. La provincia de Buenos Aires (por porcentaje de cantidad de habitantes), es el distrito que más bancas entrega: 35 (por sobre 127 que están en disputa). La siguen: Capital Federal (13), Córdoba y Santa Fe (9), Mendoza y Entre Ríos (5) y Tucumán y Chaco (4). El resto de los distritos entregan entre 3 y 2 bancas.

Cámara de Senadores. Diferente es el sistema de representación en la Cámara alta. Allí, todas las provincias y la Ciudad de Buenos Aires pelean por 3 bancas. Mientras que 2 son para la fuerza ganadora, la tercera queda en manos del partido que saque la segunda mayoría. En cada elección se renueva un tercio del Senado.

Comicios en los distritos. Al tiempo que se elegirán 127 diputados y 24 senadores en todo el país, 12 distritos escogerán además legisladores provinciales. El Parlamento de la Ciudad de Buenos Aires renovará la mitad de las bancas (30), mientras que en territorio bonaerense se seleccionarán 46 diputados y 23 senadores.

Corrientes (13 diputados y 4 senadores), Mendoza (24 y 19), Salta (30 y 12) y San Luis (22 y 4) también renuevan sus Parlamentos provinciales. Al igual que las unicamerales de Chaco (16), Formosa (15), Jujuy (24), La Rioja (27) y Misiones (20). Santiago del Estero y Catamarca escogieron en noviembre de 2008 y marzo de 2009, respectivamente.

El escrutinio. Una vez cerradas las mesas electorales el domingo 28 de junio, la Justicia Nacional Electoral anunciará los resultados tras el escrutinio definitivo. En tanto, el Ministerio del Interior difundirá en directo por internet el recuento provisional de votos misma noche de los comicios.

 

Un grupo de constitucionalistas rechazó las testimoniales

Presentaron dos escritos ante la Cámara Nacional Electoral. Quiénes son los juristas. Los argumentos contra Scioli, Massa y Kirchner.

La cartonera que quiere banca

Tiene 55 años y fue empleada del gobierno porteño hasta que, en los noventa, se quedó sin trabajo. Vivió en una casa tomada y ahora dirige la cooperativa El Ceibo.

Si estuviese guionada, podría ser una escena de la campaña electoral de alguno de los candidatos que más invierte en su estrategia para mejorar sus chances hacia el 28 de junio. Pero la imagen de la candidata a diputada nacional por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires del partido Iniciativa Verde, María Cristina Lescano, junto a un carro de cartonero no es parte de ninguna estrategia. Es el resumen de la vida de una mujer que pasó de juntar desechos a administrar la cooperativa de recuperadores de residuos El Ceibo. Y aspira a ocupar una banca en el Congreso de la Nación.

Si la calle fuera el escenario de su campaña, la candidatura de Lescano llevaría veinte años gestándose. En 1989 perdió el trabajo como empleada de la Contaduría del Concejo Deliberante de la Ciudad y en menos de un mes se quedó en la calle. Desde esa experiencia habla. Sabe qué significa meter la mano en la basura sin saber qué puede haber adentro. Esa mochila es la que quiere descargar en la Cámara baja para enfrentar a los “otros” políticos, a quienes define como “payasos que se pone a hablar de cosas que no saben ni sienten, y que ni siquiera hablan con la gente como para saber qué es lo que quiere”.

Esta mujer de 55 años que hasta hace tres vivió en una casa tomada, asegura que en el Congreso podría hacer la diferencia porque conoce las precariedades de la vida. Se imagina compitiendo con Alfonso Prat-Gay o con un Carlos Heller desde el lugar de una mujer que tocó fondo y supo salir. “Yo conozco bien la pobreza, sé lo que es vivir mal, sé lo que es la contaminación, lo que es no tener agua. Quizá no pueda explicarlo con los términos técnicos que pueden usar ellos (se refiere a los políticos tradicionales), pero lo he vivido”, dice, llena de orgullo.

Cuando perdió el trabajo hace veinte años, el mundo se le vino abajo. Ocupó una casa. Y al mes salió a revolver la basura; tenía tres hijos que mantener. “Los primeros tiempos fueron durísimos. No teníamos carros, salíamos con changuitos. Lo hacía de noche. Salía a la calle con gorro y bufanda por la vergüenza”, cuenta. Su narración cobra un ánimo triunfalista cuando destaca que, a pesar de todo, sus hijos siempre estudiaron y que incluso el más chico de los tres, de 22 años, terminó el secundario en el Colegio Nacional de Buenos Aires y hoy estudia bellas artes.

En más de una ocasión se enfrentó con la policía. Es que el intendente de facto de la ciudad durante la dictadura, Osvaldo Cacciatore, había impulsado una ley que prohibía el cirujeo. Pero, lejos de abandonar esa actividad, Lescano se volvió una experta.

“En el ’97 formamos un grupo que empezó a pensar en dejar de revolver la basura porque nos consideraban ladrones. Nos dimos cuenta de que la basura era de quien la generaba, ni del Estado ni de las empresas. Les apuntamos a los vecinos, fuimos conociendo el tema legal y empezamos a hablar de la necesidad de separar los residuos en su origen”, detalla.

El cambio le dio resultado. En 2001 se convirtió en una de las armadoras de la cooperativa El Ceibo con la que concientizó a los vecinos de la ciudad y desde allí apunta hoy a llegar –contra todos los pronósticos y encuestas– a una banca en el Congreso de la Nación.

–¿Se imagina un día en el Congreso, discutiendo proyectos?, le preguntó este diario a Lescano.

–No, me cuesta imaginarlo. Pero lo que me duele y me da un poco de cosa es que todo el mundo me habla de la corrupción que hay ahí y yo me pregunto: “¿Será tan así, que el que entra ahí no se quiere ir nunca más?”. Me fascina la posibilidad de comprobar si todo es tan corrupto, si todo eso es así como dicen.
Fuente: Crítica Digital

A Moyano le tiraron los camiones encima

Un grupo de dueños de transportes bloqueó las terminales portuarias en contra de una tarifa que pretende cobrar una empresa ligada al jefe de la CGT. Hoy prometen insistir con la medida, que paraliza el comercio exterior.

El jefe de la CGT y del sindicato de camioneros, Hugo Moyano, sufrió ayer en carne propia sus métodos de presión. Los transportistas ligados al puerto de Buenos Aires bloquearon los accesos a las terminales para protestar en contra de un arancel impuesto por una empresa relacionada con Moyano. Los dueños de camiones prometieron continuar hoy con el reclamo y paralizar una vez más las operaciones portuarias.

La protesta se originó en la puesta en marcha de una tarifa de 17 dólares (u$s 14 más IVA) a favor de Ivetra Sociedad Anónima, una compañía dirigida por el ex juez Daniel Llermanos, abogado de la Federación de Camioneros. El negocio fue revelado el 21 de abril por Crítica de la Argentina. La extensión de la protesta pondrá en riesgo el ingreso de insumos básicos importados, necesarios para la producción, y de otros orientados al consumo.

La tarifa debió entrar en vigor el mes pasado pero el revuelo que causó su difusión obligó a postergarla hasta ayer. Sin embargo, un grupo de transportistas bloqueó con sus camiones los accesos a las terminales portuarias de Buenos Aires e impidió el ingreso de los contenedores. En el sector dijeron que los responsables del bloqueo fueron pequeños empresarios dueños de sus propios vehículos. Se calcula que por día entran en el puerto cerca de 2.500 containers.

El reclamo no contó con el aval de ninguna de las entidades reconocidas de transportistas, pero expresó el malestar generalizado de los propietarios de camiones. Julio Latapié, presidente de la Primera Asociación Empresarios Transporte Automotor de Cargas (Paetac), confirmó que ayer “casi no hubo operaciones en el puerto de Buenos Aires” por el bloqueo, aunque desligó su entidad de la protesta.

“Las terminales portuarias, el sindicato (de Camioneros) y la gente de Ivetra nos habían prometido que los transportistas no íbamos a pagar el arancel, pero hasta ahora no se sabe quién lo va a cubrir efectivamente”, se quejó Latapié. El propio Moyano les había garantizado a los empresarios del transporte, semanas atrás, que la tarifa quedaría a cargo de los exportadores y los importadores.

Latapié sostuvo que entre el alza de los costos y la baja de la actividad como consecuencia de la crisis, “es imposible para los dueños de camiones asumir el valor de la tarifa”. Los directivos de Paetac se reunirán hoy para analizar el tema, que también causó malestar y preocupación en Fadeeac, la principal cámara de transportistas.

La firma Ivetra (Instituto Verificador del Transporte) se adjudicó, sin licitación, la facultad de cobrar el arancel con el propósito de financiar la construcción de un playón de 3,5 hectáreas en la zona norte del puerto de Buenos Aires. El espacio tendrá por objetivo ordenar el tráfico de camiones y fiscalizar la legalidad de las cargas y de la registración de los choferes. A un costo estimado de 16 millones de dólares, el proyecto contemplará además un sitio de descanso para los camioneros obligados a permanecer en las terminales.

La Administración General de Puertos (AGP) aprobó el año pasado la iniciativa –presentada en conjunto por el sindicato de Moyano y las terminales Bactssa y TRP– y delegó en Ivetra la explotación del predio por un plazo de 10 años. La tarifa lleva por nombre Certificado de Transporte Multimodal (CMT) y tiene un costo final de 17 dólares por cada contenedor. Hasta ayer los transportistas no tenían claro si debía pagarse sólo al ingreso o egreso del camión cargado, o en cada movimiento.

El vínculo entre Ivetra y Moyano es evidente. Además de estar dirigida por Llermanos y por un grupo de transportistas relacionado con el sindicalista, su principal operador es Omar “Manguera” Pérez, dirigente del gremio y hombre de absoluta confianza de Moyano. Pérez estuvo presente en todas las reuniones entre los directivos de Ivetra y los transportistas y en su oficina del sindicato exhibe con orgullo una maqueta del proyecto para el playón. Ni Llermanos ni el vocero de la compañía, el economista Tomás Bulat, respondieron las llamadas de este diario.
Fuente: Crítica Digital

Pino rueda una campaña de película

En Diagonal y Florida se pueden comprar La Argentina latente o Memoria del saqueo a $ 12 pesos. El cineasta fustigó a Heller, el candidato K en la ciudad. “No tenemos bancos o espacios en un canal público”.


Ni con una fortuna personal, ni con los recursos del Estado. El candidato a diputado nacional de Proyecto Sur Fernando “Pino” Solanas decidió financiar su campaña electoral con la venta de sus películas en las mesas de difusión del partido. “Todos mis films han sido usados por todas las organizaciones sociales sin pedirme permiso, así que lo menos que podemos hacer es utilizarlos nosotros”, explicó el cineasta.

Con un televisor viejo de veintiuna pulgadas y una mesa con pilas de películas en la esquina de Diagonal Norte y Florida; tres jóvenes –con volantes verdes y blancos en mano– promocionan a Solanas. “Con lo recaudado por la venta vamos a financiar la campaña de Pino”, explica con entusiasmo uno de los militantes. Por sólo 12 pesos es posible llevarse La Argentina latente, Próxima estación, La dignidad de los nadies o Memoria del saqueo, y de paso colaborar con la campaña de la alianza integrada por Proyecto Sur, Buenos Aires para Todos y el Partido Socialismo Auténtico.

“Lamentablemente no tenemos ni un peso, ni fondos. Tampoco un banco o espacios en un canal público”, se quejó el candidato a diputado, y aprovechó para lanzar una crítica a su contrincante y referente del kirchnerismo porteño en las próximas elecciones del 28 de junio. “Hay algunos que se financian con los propios ahorristas o clientes de los bancos. La campaña de (Carlos) Heller es ultramillonaria. Nosotros estamos lejos de eso y tampoco estamos de acuerdo en gastar sumas millonarias en un país que tiene tanta pobreza e indigencia”, explicó Solanas a Crítica de la Argentina.

Respecto de los millones que el candidato a diputado bonaerense del PRO Francisco de Narváez destinó para su campaña publicitaria, Solanas se limitó a decir que “cada uno puede gastar lo que quiere”. Sin embargo, luego especificó: “Gastar millonadas en campañas políticas huecas y vacías de contenido no es lo mejor que uno le puede aportar al país. Pero más allá de eso, lo importante es que no hay diferencias entre la Coalición Cívica, el PRO y el kirchnerismo en los grandes asuntos económicos”.

Sin ahondar en demasiados detalles, el documentalista también sostuvo que “como en la última elección” de la que participaron, van a financiarse “con la billetera de cada uno”. Y agregó: “Todos mis films han sido usados por todas las organizaciones sociales sin pedirme permiso, así que lo menos que podemos hacer es utilizarlos nosotros”.

Además de la venta de sus películas, su espacio también se nutrirá económicamente de aportes de los militantes y del electorado, donaciones y hasta se rifarán cuadros.

Menos efectista que la idea del líder del Frente Cívico de Córdoba Luis Juez de vender huevos, el director de El exilio de Gardel eligió sus films para difundir sus denuncias, explicitar su proyecto y pagar los costos de una carrera que se asoma despareja.

Vivir con la verdad

Dr. Oscar R. Puiggros - Académico del Instituto Jacques Maritain Buenos Aires
Para LA NACION

04 de mayo de 2009 - Edición impresa

Hace poco, alguien me preguntó por una palabra que pudiera sintetizar el comportamiento, la nota sobresaliente, de quienes hoy ejercen el poder político en la Argentina. Vacilé un momento, pero contesté: la mentira.

La verdad y la mentira las descubren los niños desde sus primeras experiencias. "Comé la sopa, que está fría." "Mamá, me quemé... ¡me dijiste una mentira!" La mentira golpea antes que la verdad, que requiere mayor elaboración. La mentira conmueve más y genera un rechazo que se va incorporando a la conciencia de cada uno. Siempre deja un saldo negativo, opuesto al prestigio y la eficacia de la verdad.

¿Y qué es la verdad? Hace dos mil años, Pilatos hizo esa pregunta y no esperó la respuesta. Se lavó las manos, temeroso de quedar bañado por la sangre del justo, desde ya condenado. Han pasado siglos desde aquellos conmovedores acontecimientos, y muchos son los que desde entonces también se lavaron las manos para no asumir su parte en los abrumadores procesos de retroceso moral y envilecimiento.

Hoy asistimos a una situación política, económica y, principalmente, ética de difícil análisis y fijación de prioridades. Es complicadísima la elección del camino de recuperación y de conductores confiables. Elocuentes antecedentes muestran la importancia fundamental que tiene la calidad personal, el carácter, el autodominio de los que ejercen el poder, así como también los descalifican las desmesuras en su gestión, la hipócrita exhibición de propósitos generosos cuando es ostensible su voracidad por dominar, su desinterés por asociar la ética con la política, sin reparar en los medios ni en el cumplimiento del Estado de Derecho, que siempre termina -recuérdenlo- aplicando justa condena a sus "ingenuos" violadores.

Aquí y ahora vemos, pues, un comportamiento que nos muestra cómo cambian a los hombres fortuna, poder y tiempo. Hubo jóvenes universitarios que soñaban con ideales de justicia, honorable conducta, paz y libertad y que no excluían los diálogos esclarecedores para llegar a una sociedad feliz y equilibrada. Es ésta una descripción que quizá para algunos sea demasiado benévola y generalizada de esa juventud colmada de ilusiones, más fanáticas que románticas, sobre los "beneficios" de la atractiva "revolución igualitaria". Pero ellos nunca lograron comprender las lecciones de la historia actual, que llevó a lúcidos gobernantes vecinos a un pragmatismo menos ideologizado, que por eso resulta desilusionante para algunos de aquellos jóvenes inexpertos e incorregibles.

En estas nuevas realidades, aparecen imprevistas tentaciones, en los "soñadores" de antaño, que suelen acompañar al poder y sus beneficios y que seguramente sentirán en su intimidad nostalgia de aquellos viejos tiempos, y es en ese ambiente de íntima soledad y de forzosa aceptación de la verdad donde aparecen las culpas que el subconsciente rechaza -pero no controla-, la dura presencia de la hipocresía, que esconde los ideales y valores que ayer alimentaban la política. Hoy la realidad obliga a reconocer su ausencia y a recurrir a la confrontación y la violencia.

La mentira extendida a todas las áreas nos ha convertido en un país de ficción. En el exterior, nadie nos comprende: ubicación geográfica y naturaleza privilegiadas, nivel intelectual medio para arriba, imaginación, casi un siglo de crecimiento sostenido, grupos intelectuales sobresalientes, clima templado y sin obstáculos reales que hagan difícil el desarrollo y la prosperidad... En verdad, sólo con trabajo y orden, lo demás vendría por añadidura. En términos comparativos, somos un país en óptimas condiciones para la felicidad y el progreso de sus habitantes. Sorprende el deterioro ético, político y económico que en estos días deja a la vista la debilitada personalidad de los que se inclinan, obedientes o sometidos, por temor a los encumbrados del poder, sostenidos por el temerario abuso de parentescos privilegiados.

La mentira acaba de ser desvergonzadamente oficializada, cuando se "invitó" a dar un temerario "testimonio" a funcionarios y legisladores que traicionarán la expresa voluntad de los electores que en su momento los llevaron a los cargos que hoy ocupan.

Estas inquietantes reflexiones surgen de la desvalorización de la verdad, virtud hoy impostergable para atender los temas críticos de la sociedad argentina respecto de los cuales (algunos más que otros) hemos sido negligentes o superficiales, o dejamos de hacer, o fuimos sólo espectadores críticos sin creatividad ni compromiso.

Ya las fantasías actuales en el Gobierno van más allá de que existen presuntos prejuicios de sus opositores para descalificarlo. Las cifras elementales, tanto las que afectan la economía cuanto el desempleo, la pobreza y la miseria, el crecimiento de las villas, ya permanentes y no de emergencia, la alarmante presencia del Chagas, más tuberculosis, el dengue, la disminución de los días de clases, el descontrol de la disciplina y la insuficiente preparación docente, la inseguridad colectiva, el abrumador crecimiento de la drogadicción y de las armas clandestinas, el resultado negativo en el área fiscal, el irreflexivo, precipitado, enfrentamiento con el campo y la industria agropecuaria y los innumerables desaciertos que se expresan, con cursilería intelectual, como positivos resultados del "modelo" resultan el disfraz de un anodino programa de gobierno ya convertido en escarnio para el pueblo, que esperaba auténtica justicia social y tiene hoy sólo un simulacro.

La historia del último siglo ha dejado trágicas experiencias de todas las ideologías extremas llevadas al ámbito político en el ejercicio del poder. Los reaccionarios y los populistas -equívoca expresión- están en creciente debilidad y los que aún quedan se dividen entre los -esperemos- definitivamente rechazados y los que han empezado un proceso de transformación. El nazismo, la Rusia soviética, el fascismo italiano y algunos herederos, la inmensa China, con sorprendentes logros económicos, pero todavía lejos de una auténtica democracia... En nuestra América, diversos proyectos de ideologías autoritarias siempre culminan en personalismos absolutos, civiles o militares: Cuba, Chile, Perú, Venezuela y tantos otros ejemplos nos llevan a necesitar un prudente equilibrio y a tomar nota de los trágicos espectáculos de pueblos más miserables que pobres, no recuperados por regímenes declamatorios, emotivos y totalmente ineficaces.

Estas reflexiones no tienen validez solamente sobre quienes hoy nos gobiernan: también se extienden a otros ámbitos que expresan juicios irreflexivos frente a los adversarios que monopolizan el poder y ofrecen infinidad de puntos vulnerables, que sería más positivo contrarrestar con alternativas viables y fortaleciendo los valores hoy ausentes.

Todos necesitamos un auténtico examen de conciencia y autocrítica. No son momentos para la política de siempre: hay nuevas condiciones sociales y desafíos que nos muestran que la democracia -el menos malo de los sistemas que protagoniza el hombre- no es el resultado del desarrollo económico, sino de la educación política y de las bases morales y jurídicas que la legitiman y la sostienen. Es doloroso ver cómo hablar de virtudes y valores es tomado por algunos como piadosas expresiones alejadas de los instrumentos propios de la política.

Hace tiempo que no creo en el enfrentamiento y falso planteo de izquierdas y derechas -nosotros y ellos-; con sus permanentes contradicciones, ambas buscan atenuar su propio desgaste y recurren a "centroizquierda" y "centroderecha", que es una forma de tímida aceptación y reconocimiento de que el centro no maniqueo y exento de anacrónicos fundamentalismos es el modelo que da más garantía de paz, libertad, justicia y desarrollo social.

Esta desenfrenada conducta que comentamos, fruto de una evidente rapacidad del poder, nos va acercando al enfrentamiento social que siempre lleva a una etapa de anarquía y quiebra del orden mínimo indispensable para empezar nuestra recuperación. Ya agobian los cotidianos bloqueos y desafíos.

No cabe duda de que volver a la verdad no deshonra. Por el contrario: gana respeto, recupera confianza, dentro y fuera del gobierno y del país. Es, entonces, oportuno también recordar que la verdad nos hará libres de los dramas pasados que necesitamos superar. Así lograremos el franco diálogo y la paz entre todos los argentinos.

Barrionuevo vs. Néstor K

Dante Camaño pide juicio político para Aníbal Fernández

 

Aníbal Fernández le contesta a Barrionuevo: "A sus exabruptos los conozco hace mucho" (escúchelo)

 

"O estás con ellos o te matan. No saben perder"

El líder gastronómico sostuvo que la estrategia kirchnerista es "palo y a la bolsa" contra la oposición y acusó a Aníbal Fernández de "ser funcional a la locura de este Gobierno". Liberaron a los 40 detenidos por los incidentes de ayer.

Un día después de la dura represión de la Policía Federal sobre los trabajadores gastronómicos, el líder de ese gremio, el siempre polémico Luis Barrionuevo, renovó sus durísimas críticas a la presidente Cristina Fernández y su esposo, Néstor Kirchner, y sostuvo que "lo de ellos es ’palo y a la bolsa, o estás conmigo o te mato’" porque "no quieren perder a nada".

En tanto, desde el Gobierno, el ministro de Seguridad y Justicia, Aníbal Fernández, evitó esta mañana realizar una lectura política de los incidentes ocurridos ayer y se limitó a señalar que "la responsabilidad de la policía era estar donde tiene que estar" y así lo hizo.

Fernández, en declaraciones a radio Continental, afirmó que la policía actuó para evitar que los manifestantes ingresaran a la sede de la Cámara de Hoteleros y Gastronómicos y que lo hizo en función de una orden judicial.

Sin embargo, Barrionuevo acusó a Aníbal F. de ser "funcional a la locura de este gobierno". El sindicalista aseguró que los gastronómicos que se concentraron frente a la cámara empresarial del sector "iban pacíficamente" cuando se generaron incidentes con la policía que terminaron con la detención de unos 40 manifestantes, heridas a una decena de policías y a unos siete empleados.

EL CLÁSICO CONTRA MOYANO. Barrionuevo, además, sostuvo que el acto que encabezó el jueves pasado el líder de la CGT, Hugo Moyano, para respaldar al Gobierno, fue masivo porque "le pagaron a la gente para que vaya".

"Nosotros Somos trabajadores privados, no vivimos de subsidios, no hacemos actos para llevar gente a apoyar a Cristina y fuimos a pedir aumento de sueldo para mantener el poder adquisitivo", afirmó Barrionuevo.

NO QUEDAN DETENIDOS. Los alrededor de 40 empleados gastronómicos que fueron detenidos ayer durante los disturbios ocurridos en el barrio de Recoleta fueron liberados durante la noche, en tanto de los diez policías heridos, sólo uno quedó internado.

Por otra parte, se indicó que los siete trabajadores también con lastimaduras fueron dados de alta tras haber sido asistidos en distintos centros de salud.

Ayer a la tarde cerca de medio millar de trabajadores gastronómicos protestaron primero frente al hotel Sheraton y luego ante la sede de la Cámara de Hoteleros y Gastronómicos donde intentaron ingresar y la policía los reprimió, por lo que se generaron incidentes en los que los manifestantes le arrojaron a los efectivos piedras.

Fuente: Crítica Digital

Dante Camaño pide juicio político para Aníbal Fernández

 

Lo de los Kirchner es "o estás conmigo o te mato", dijo Luis Barrionuevo

El líder de los trabajadores gastronómicos, Luis Barrionuevo, renovó hoy sus durísimas críticas a la presidenta Cristina Kirchner y su esposo, Néstor Kirchner, y sostuvo que "lo de ellos es ’palo y a la bolsa, o estás conmigo o te mato’" porque "no quieren perder a nada".


Barrionuevo sostuvo que el matrimonio Kirchner "vienen planteando permanentemente temas de vida o muerte", que "si no llegan y no le dan los caprichos de ellos y las mentiras de ellos" el país supuestamente caería en el caos.

 

Cinismo estructural

Por Pepe Eliaschev | 07.03.2009

Con palabras fatales, impiadosas, casi prohibidas. Por eso, pereza, desidia, comodidad, pasividad y cinismo suelen ser apartados del habla como moscas irritantes. Sin embargo, describen conductas tangibles y hechos fehacientes que se producen en el país y a los que un insoportable “buenismo” ideológico prefiere maquillar o ignorar. Me pasa cada vez que viajo por el norte de la Argentina y verifico cómo se vive en esas comarcas.

Esta semana en Tucumán, por ejemplo, volví a escuchar esa letanía doliente, verbalizada por gente valiosa y corajuda. Tras la demoledora victoria electoral que tuvo el gobernador José Alperovich en 2007, la pequeña provincia del noroeste argentino es gobernada por una suerte de partido único de facto, un oficialismo que se quedó con 44 de los 49 legisladores del sistema unicameral.

La hegemonía es rotunda y asfixiante, resultado de un control de todo lo que importa en el territorio, desde la justicia a los cargos de todos los niveles. Palabra casi impronunciable, el alperochivismo domina un escenario donde se repiten casi todos los rasgos de escualidez institucional, oportunamente implantados por el Gobierno nacional como pilares de la rutina de gestión.

¿Es acaso antidemocrático el gobierno de Tucumán, en sentido estricto? No. Su mandato electoral es elocuente y no puede ser puesto cuestionado. Pero el caso tucumano, como el de otro gobierno electo con guarismos “soviéticos”, el de Santiago del Estero, exhibe una nueva indigencia, una dolencia de la democracia electoral, que a muchos les indigesta asumir como problema verdadero.

Estos gobernadores norteños encarnan el capítulo contemporáneo de una vieja variable argentina, gobiernos realizadores de obras y consecuentemente tributarios de apoyo popular, pero que “gestionan” con métodos de absorbente centralización, nula delegación de poder y escasa participación de la sociedad civil.

La amarga verdad es que, de hecho, los pueblos aman estos gobiernos fuertes, parcos y ejecutivos. Adoran esas musculaturas políticas abrumadoras y no se hacen grandes problemas, ni se formulan interrogantes demasiado profundos.

Explicitar estas realidades de manera pública incomoda a quienes viven autoconvencidos de una supuestamente imbatible virtud ciudadana. Pero en la cultura política argentina, intoxicada por la mitificación de unos derechos irrestrictos, sin asumir los deberes y obligaciones que dan razón de ser a los primeros, este modelo prospera y se fortalece.

Es un modo de ser basado en la aceptación resignada de ese raquitismo civil, porque si los que mandan “hacen” y “dan”, ¿de qué sirve reclamar conductas y exigir códigos éticamente superiores?

Convertidas en lujo de minorías bien alimentadas y leídas, esas formas son especialmente ajenas a la vida política real. Ese punto ciego de la retina permite que mentiras monumentales se emitan y gocen de vigencia desesperante.

Los periodistas no somos ajenos a ese cinismo estructural. Las otras noches, por ejemplo, un programa periodístico entrevistaba al ministro del Interior, Florencio Randazzo, cuando éste criticó a Felipe Solá por integrar el gabinete de Carlos Menem durante casi toda la década del 90. No le preguntaron a Randazzo cómo aceptó ser ministro de Solá en la provincia de Buenos Aires, a menos que ser menemista hace tres años no fuera tan grave como ahora.

Igual desparpajo exhibe Néstor Kirchner, que a casi seis años de gobierno matrimonial, volvió a acordarse de la Alianza y en uno de sus habituales y pedregosos empellones retóricos afirmó, de cara a la crisis mundial, que “por mucho menos (los que gobernaron en 2000 y 2001), se tomaron el helicóptero”.

Mentiras disparatadas y sobreactuaciones groseras son aspectos esenciales de un modelo de conducción que sólo repara en obtener y retener el poder. Ese modelo se apoya en una voracidad insaciable, un “derechismo” a prueba de balas, consistente en proclamar, de manera vociferante, que es natural que los que mandan tengan el “derecho” a seguir mandando, manejando recursos y menoscabando a quienes osan interrogarse por la legalidad de esos actos.

¿No es un monumental fraude retórico que el titular del Gobierno más ortodoxamente helitransportado de la historia argentina siga descalificando hoy a la oposición porque De la Rúa renunció al gobierno hace siete años y medio y, ante una Plaza de Mayo intransitable, se fue a Olivos por aire, para regresar al día siguiente a recoger sus papeles privados?

Dividida en dos, ya de manera irreversible, por un vallado policial infranqueable, la Plaza de Mayo es hoy la mitad de lo que era en 2001 y –encima– la Casa Rosada, a la que se rodeó de un cerco de metal con una altura no inferior a los dos metros, es ahora virtualmente inexpugnable, además de que se han apoderado de la Plaza Colón, también vallada e inaccesible para el pueblo de a pie.

¿Qué hubiera afirmado una oposición justicialista si un gobierno no peronista hubiera concretado tamaña jibarización del centro cívico de la capital del país? ¿Por qué la manía helicopterista de la Presidenta está bien, y el uso de esos aparatos por otros líderes políticos es un estigma?

El modelo de musculosidad ejecutiva y formidable acumulación de poder no deriva de un golpe militar o un putsch antidemocrático. Son electorados concretos los que amasan mayorías aplastantes en distritos de espesor civil casi inexistente. Son masas apáticas que cultivan un pragmatismo todo terreno. Aprueban, avalan, convalidan, aceptan: mientras sus “derechos” sean asegurados por una dadivosidad fornida, está todo bien.

Pocos intelectuales y periodistas cuestionan la supuesta castidad de las mayorías, cuyos olvidos son apenas un capítulo más de amnesias orgánicas. Lo he comprobado con amargura estos últimos años en diversos viajes por el norte argentino, aunque esta región del país, de intensas tradiciones decimonónicas, no es excluyente.

Una cultura atrasada y oblicua prolifera también en la vastedad indómita del Gran Buenos Aires y en la propia y perennemente irredenta Patagonia, fragmentos de un país cuya desvaída calidad civil nunca es aludida por la opinión culta e indulgente, para la cual toda mención crítica a las conductas populares equivale a una declaración de guerra contra los humildes.

Como acaba de proclamar estas últimas semanas el retornado actor Federico Luppi, tras varios años de “exilio” en España, en donde se refugió a partir de 2001 luego de asegurar que sus siete décadas de vida en la Argentina fueron un error existencial, y ahora regresar a un país cuya presidenta lo homenajea y elogia, en la Argentina hay mucho “gorilismo”, gente incapaz de reconocerle nada a quienes gobiernan. Otrora granero del mundo, la Argentina sigue siendo un país generoso.