Política Nacional
El Gobierno sólo suma adversarios

Para LA NACION
El Gobierno y el campo van camino a un nuevo y duro enfrentamiento. La mezcla de caricias y trompadas que la administración les propina a los ruralistas ha terminado ya con la paciencia de los productores. Los máximos dirigentes del campo venían postergando las medidas de fuerza, que promueven los productores rasos en todo el país, hasta conseguir un canal de diálogo con el Gobierno o, al menos, hasta llegar otra vez con sus problemas a la conciencia de amplios sectores urbanos. La Casa Rosada, sin embargo, ha hecho evidentes esfuerzos para agotar la vía conciliadora de los propios dirigentes. Lo ha conseguido.
La historia registra muy pocos casos en los que un gobierno haya hecho públicos sus contactos reservados con dirigentes de sectores en conflicto. El presidente de la Sociedad Rural, Hugo Luis Biolcati, venía hablando con el ministro de Planificación, Julio De Vido, como también lo hacía hasta con el secretario general de la CGT, Hugo Moyano. Cualquier intento de conciliación, aun el frustrado, es mejor que la colisión frontal y sin escalas.
Biolcati hizo públicas sus conversaciones con Moyano, pero aceptó el pedido de reserva absoluta que le hizo De Vido. De Vido y Moyano ya habían tenido una participación entusiasta, aunque fugaz y frustrada, durante el conflicto rural del año pasado. ¿Se trata de una novedad? Todos los gobiernos democráticos argentinos han dialogado con dirigentes políticos y sociales opositores en medio de fenomenales crisis.
La política necesita, para articularse en el espacio público, una dosis de conversaciones reservadas entre los principales protagonistas. La única obligación de Biolcati era mantener informados a los otros presidentes de las organizaciones rurales, aunque, según afirman, De Vido le habría requerido que la reserva fuera absoluta.
Cerca de la medianoche de anteayer, el Gobierno decidió hacer públicas, mediante un documento oficial, esas conversaciones entre De Vido y Biolcati. ¿Qué buscaba el Gobierno con tales revelaciones? Nada que tuviera buenas intenciones. Perdió en el acto a un interlocutor como Biolcati y, al mismo tiempo, lo sumó a él a sus ya superpobladas tropas de furiosos adversarios. A su vez, De Vido quedó desautorizado para ésta y para futuras negociaciones con exponentes críticos de la vida pública. En fin, perdió un interlocutor y rompió un puente, todo en un solo acto.
Otras cosas suceden debajo de la superficie. Néstor Kirchner suele enojarse con los funcionarios que promueven públicamente el diálogo entre el Gobierno y el campo, porque, según dice, el diálogo pone en el mismo nivel a unos y otros. Nadie ha podido convencerlo nunca de que el diálogo es la primera puerta abierta a cualquier conflicto si las cosas se miran desde la política.
No obstante, la Presidenta ha hecho convocatorias públicas al campo para dialogar. El campo le respondió la semana pasada con el levantamiento de medidas de fuerza. El presidente de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, llegó incluso a subrayar que las retenciones a la soja "son prioritarias, pero no excluyentes" en eventuales negociaciones. Los mensajes pacificadores del campo eran inconfundibles.
Paralelamente, el Gobierno se tomó más de una semana para decidir si llamaba al campo, y cuándo y quién lo haría. Pero encontró una excusa ciertamente exigua en un severo documento de la Comisión de Enlace para ventilar las conversaciones reservadas entre De Vido y Biolcati. Néstor Kirchner volvía a ejercer su derecho a veto en el Gobierno, como ya lo había hecho cuando el entonces jefe de Gabinete, Alberto Fernández, acordó embrionarias coincidencias con los ruralistas en el anterior conflicto. El soldado kirchnerista que entonces voló por el aire los acuerdos fue Guillermo Moreno.
A todo esto, ¿qué hacía De Vido hablando de problemas rurales con Biolcati? Existen un ministro de Economía, una ministra de la Producción y un jefe de Gabinete que fueron borrados de un plumazo para darle lugar a un ministro de Obras Públicas.

De Vido corporiza una ventaja y un problema. La ventaja consiste en que es un operador ciego y confiable de las órdenes de Néstor Kirchner y el problema reside en que carece de las condiciones necesarias para discutirle nada a Kirchner.
Eliminadas las instancias institucionales del diálogo, el Gobierno carece, en rigor, de un operador eficiente, y valiente sobre todo, para resolver los conflictos. De Vido es capaz de arreglar con el mismo entusiasmo con que está dispuesto a romper. Lo único que le importa es saber qué quiere Kirchner.
Con todo, para el poderoso ministro (el único al que no le han rebanado el 20 por ciento del presupuesto, como hicieron con los otros) la de anteanoche debió ser una de las peores noches de su vida. Sólo un ser de otro mundo puede aceptar sin lamentarse semejante exposición seguida de una sonora desautorización.
No es la primera vez que Kirchner ventila alegremente conversaciones reservadas, pero ésta fue la ocasión más dramática para la tranquilidad social y para el futuro del gobierno de su esposa. Antes, había revelado una conversación, también reservada, entre el entonces fiscal Carlos Stornelli y el ministro de Justicia, Aníbal Fernández, en el que aquél le adelantaba a éste que pediría la indagatoria de funcionarios por un caso de corrupción. La revelación se inscribió en un documento oficial y Stornelli fue obligado a dar explicaciones.
La eliminación de Biolcati como interlocutor señala que el Gobierno (o Néstor Kirchner, no se sabe) sólo concibe una disputa por el poder con el campo. Ni siquiera existen ya razones ideológicas. El dirigente agropecuario más lejano ideológicamente del Gobierno es precisamente el presidente de la Sociedad Rural. Por esa misma razón, y por liderar a quienes lidera, es también el que tiene el camino más fácil para ir hacia la confrontación.
Biolcati eligió, en cambio, el camino más difícil, buscando eventuales acuerdos, porque, según él, había un problema de enorme envergadura nacional. Se equivocó. Para Kirchner no se trata de la existencia de un problema, sino de una clara disputa por el poder y la supremacía. Así, el ex presidente volvió a blindar un interminable laberinto.
Fuente: La Nación - Viernes 20 de febrero de 2009
$1.786 millones a Lockheed Argentina y ninguna avión aparece
La Lockheed sabe de desembolsos millonarios de parte de la gestión K. El 6 de diciembre de 2007, a cuatro días de finalizar su mandato, Kirchner firmó su último decreto de necesidad y urgencia. Mediante el Decreto 1855/07, que fue publicado el 10 de diciembre –el mismo día que asumió su esposa–, le otorgó 497.571.283 pesos.
Cristina Kirchner siguió el camino secreto que inició Menem y que continuó su marido. El 14 de abril de 2008 rubricó el Decreto “S” Nº 628 que habilitó una ampliación presupuestaria para la “modernización y fabricación de aeronaves”. Dos meses más tarde, haciendo uso de los “superpoderes”, el otrora jefe de Gabinete Alberto Fernández incorporó 133,7 millones de pesos al “Programa 18 – Equipamiento y material de las Fuerzas Armadas”. Para esos “anticipos financieros” el Gobierno reorientó fondos que estaban previstos para “actividades de conducción e inteligencia” y para el “sostén logístico antártico”.
NOTA COMPLETA
CRISTINA'S SECRET
El único decreto reservado que firmó la Presidenta asigna $133 millones a la firma aeronáutica Lockheed, denunciada por el Ministerio de Defensa. Damián Glanz.
El único decreto secreto que firmó Cristina Kirchner le otorgó 133 millones de pesos a la empresa estadounidense Lockheed Martin para ampliar un contrato que, según el propio Gobierno, fue incumplido sistemáticamente desde que Carlos Menem le otorgó a la compañía la concesión del Área Material Córdoba en 1995. Hace dos años, la empresa –la mayor proveedora de armamento del mundo– se comprometió a entregar 10 aviones Pampa nuevos a la Fuerza Aérea Argentina. Pero no cumplió. A pesar de ello, La Presidenta rubricó el 14 de abril de 2008 el Decreto “S” Nº 628 que habilitó la transferencia de fondos que no estaban contemplados en el acuerdo original. La violación del contrato habilitaba al Poder Ejecutivo a rescindir el contrato “sin costo alguno” para las cuentas públicas, pero en lugar de aplicar esa “cláusula gatillo”, el Ministerio de Defensa anunció que estatizará la compañía mediante la compra del paquete accionario de la empresa.
“Secreto” es la palabra clave del vínculo entre el Estado argentino y el mayor lobbista del mercado global de armas. Menem le entregó a la Lockheed Martin Aircraft Argentina S.A. la concesión del Área Material Córdoba mediante el Decreto “S” 2221/94 que firmó el riojano. El principal punto del contrato era el desarrollo y fabricación del AT-63 Pampa. Ese acuerdo no se cumplió. En 2003, Eduardo Duhalde comenzó a renegociar el convenio. La tarea la concluyó Néstor Kirchner en 2004. Siguió el camino de Menem: el nuevo contrato se realizó con otra norma secreta, el Decreto “S” Nº 162/04. El Gobierno nunca explicó cuál fue el monto de aquel convenio que obligaba a la empresa a fabricar seis aviones AT-63 Pampa para la Fuerza Aérea y otros seis para exportar.
En cuatro años, la empresa no terminó un solo avión nuevo operable, y sin embargo nunca dejó de recibir aportes estatales: $820,6 millones en 2004, $131,3 millones en 2005, $186,8 millones en 2006 y $331,6 millones en 2007. Con todo ese dinero, la empresa podría haber fabricado unos 54 aviones Pampa, valuados en 9 millones de dólares cada uno. En total, desde que los Kirchner llegaron al Gobierno hasta hoy, la compañía recibió $1.786 millones, y los aviones nuevos no aparecen.
En octubre de 2007, la ministra Nilda Garré anunció un agregado al contrato. La empresa se comprometió a proveer 10 aviones. Debían entregar cuatro a fin de ese mismo año. Un año y medio más tarde, la filial argentina de la Lockheed no terminó ninguna nave en condiciones de ser operada. Así fue confirmado a Crítica de la Argentina por un alto oficial de la Fuerza Aérea, con base en Córdoba, que está vinculado con el Área Material Córdoba desde 1984. Distinta fue la versión que ofrecieron desde el Ministerio de Defensa: “Desde que se inició la gestión de Garré la empresa concretó 12 modernizaciones de aviones Pampa y entregó seis Pampas nuevos. Eso es lo que está cumplido”. Desde la Fuerza Aérea, en cambio, dijeron que “de los 18 aviones que debían actualizar, entregaron 16” y se negaron a proveer información sobre las nuevas naves.
La actualización del acuerdo que firmó la ministra con Alberto Buthet, presidente de Lockheed Argentina, incluyó una “cláusula gatillo” que podía ser utilizada por cualquiera de las partes ante eventuales incumplimientos: en caso del Estado, adquiría el derecho a reclamar la finalización de la concesión sin que eso representara un costo fiscal. Así lo anunció Garré a través del “parte de prensa Nº 267/07” del 23 de octubre de 2007. El plazo límite para denunciar la finalización del acuerdo venció el 31 de diciembre último. A pesar del incumplimiento histórico, el gobierno argentino renunció a su derecho y optó por un camino que podría implicar nuevos desembolsos provenientes de las arcas públicas. Pero Defensa no lo ve así. “Para nosotros nunca hubo incumplimiento de contrato”, afirmaron oficialmente ayer.
La Lockheed sabe de desembolsos millonarios de parte de la gestión K. El 6 de diciembre de 2007, a cuatro días de finalizar su mandato, Kirchner firmó su último decreto de necesidad y urgencia. Mediante el Decreto 1855/07, que fue publicado el 10 de diciembre –el mismo día que asumió su esposa–, le otorgó 497.571.283 pesos.
Cristina Kirchner siguió el camino secreto que inició Menem y que continuó su marido. El 14 de abril de 2008 rubricó el Decreto “S” Nº 628 que habilitó una ampliación presupuestaria para la “modernización y fabricación de aeronaves”. Dos meses más tarde, haciendo uso de los “superpoderes”, el otrora jefe de Gabinete Alberto Fernández incorporó 133,7 millones de pesos al “Programa 18 – Equipamiento y material de las Fuerzas Armadas”. Para esos “anticipos financieros” el Gobierno reorientó fondos que estaban previstos para “actividades de conducción e inteligencia” y para el “sostén logístico antártico”.
El secretario de Planificación del Ministerio de Defensa de la Nación, Oscar Cuattromo, adelantó ayer que una vez que sea recuperada la Fábrica Militar de Aviones, de Córdoba se brindarán servicios a la compañía brasileña Embraer. Los proyectos oficiales para el Área Material Córdoba son varios. El ministro de Transporte, Ricardo Jaime, quiere convertirla en los talleres de reparación de la flota de Aerolíneas y Austral. El gobierno cordobés pretende fabricar autopartes. Más firmes están los acuerdos con Embraer y con la chilena Enaer. La primera es socia y la otra, subsidiaria de la compañía estadounidense. Será para la Lockheed un gran nuevo negocio: el Estado le comprará las acciones, pero igual podrá quedarse con los contratos
Conflicto Campo - Gobierno: Ahí vino la plaga
"¿Ésta es la plaga?", pregunta el tipo, y señala una tucura. El nenito, en medio del campo con sequía, flequillito con pinta de atorrante, lo mira, hace montoncito con la mano y responde: "¿Plaga? ¡Plaga es Cristina!" Osvaldo Bazán.
¿Ésta es la plaga? –pregunta el tipo. Y señala una tucura.
El nenito de no más de diez años, en medio del campo con sequía, flequillito con pinta de atorrante, lo mira, hace montoncito con la mano y responde:
–¿Plaga? ¡Plaga es Cristina!
¿Qué futuro pretende un país que tiene a una mitad de sus habitantes rezando para que llueva y como no llueve putean al Gobierno, y otra mitad contenta porque no llueve así se joden los que esperan la lluvia?
Ya sé que es imposible con el nivel de intoxicación panfletaria de ambos lados abrir los oídos y ponerse un segundo en el lugar del otro. Es absolutamente naif pensar que puede ocurrir. Pero suena necesario y un poco más sano que la sarta de insultos automáticos que disparan notas como ésta en criticadigital.com. (Como la gran mayoría de quienes van a putear anónimamente por internet, dándose con eso por satisfechos por la enorme contribución ciudadana realizada no tiene ganas de escuchar argumento alguno, ya puedo recomendar que dejen de leer y empiecen a putear ahora. Si son felices así, ¿quién soy yo para impedirles la felicidad?).
No hay puentes de comunicación entre el Gobierno y el campo (sea “el campo” lo que fuere, viejas paquetas como le gusta a cierto imaginario citadino; chacareros sufridos, como pregona cierto imaginario del interior), ¿no hay que reconstruirlos ya? Verdad de Perogrullo: el país es agrícola-ganadero. (Como hay que aclarar todo digo: es obvio que a esta altura del partido deberíamos haber pasado a un estadio superior. Brasil fabrica aviones, a nosotros si no llueve se nos cae la pobreza encima. Algo (no) habrán hecho los sucesivos gobiernos desde la época del granero del mundo hasta acá para que todo siga igual. ¿Nos gustaría otra cosa? Sí. ¿Tenemos otra cosa? No. Por eso, hablemos de este país agrícola-ganadero.)
¿Cómo es que el gobierno de un país eminentemente rural se pone a competir con el sector a ver quién la tiene más larga? ¿De qué corno le sirvió al país tanto tole tole?
No es gracioso que un nenito de diez años le diga “la plaga” a la presidenta del país en el que vive. Es devastador.
Es doloroso para quienes pensamos que la convivencia es imprescindible saber que si existiese el término “desadhesión”, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y todo su elenco ganarían cómodamente todas las encuestas en enormes extensiones territoriales.
El quiebre es final, tan palpable como la sequía.
No tiene el valor de un trabajo de campo, no es una encuesta de las de Artemio, pero con sólo pasar unos días en la zona de Tandil, Rauch, Olavarría y hablar con la gente de ahí, desde el presidente de la sociedad rural de cualquiera de esas ciudades –sí, el tipo es como lo pintan, mirada soberbia, cinturón cardón, aire de perdonavidas, no te gustaría que fuera tu jefe– hasta la chica de la fotocopiadora o el pibe de la estación de servicio, todos los interlocutores dan por sentado que nadie puede estar de acuerdo con el gobierno “de los Kirchner”, dicen, cuando se dignan a nombrar a la pareja presidencial por el apellido, cosa que ocurre poco. En general son “los K”, “los KK” y otros epítetos poco edificantes.
Supongo que será por demás sintomático que en el interior ya no dicen “soja”. Ahora dicen “el yuyo, como dice la Cristina”.
De un lado dicen que se trata de una pelea por plata. Del otro dicen que es cultural. Y sí, es por plata. Y es cultural.
Pregunté a cada uno de los interlocutores, productores, profesionales, trabajadores, familiares de chacareros por al menos una medida que haya sido tomada por el Gobierno en la que puedan estar de acuerdo. La única respuesta que recibí fue una mirada traducible como “¿me estás tomando el pelo?”
¿Qué dicen los que se quejan cuando se quejan? Hablan principalmente de un marcado desconocimiento de la problemática del sector y un desprecio por las raíces culturales, siempre ubicadas indefectiblemente en los abuelos inmigrantes. Los abuelos inmigrantes parecen ser fuente de toda razón y justicia. No parece haber existido historia anterior ni futuro rescatable. Recuerdan que el cierre de exportaciones no bajó los precios internos y liquidó la producción. Toman como una burla las facilidades para la compra de esos objetos de deseo que les muestra el Canal Rural. No están dispuestos a entrar en un crédito en estas circunstancias. Miran al gobernador Scioli con desconfianza (“ahora se despegó un poco ¿no? Andá a saber si después de las elecciones no vuelve con los KK”), al secretario de Agricultura, Carlos Cheppi, le reconocen cierto conocimiento técnico pero “no le dejan hacer nada, es un títere de los K” y a Guillermo Moreno lo miran con odio.
Están convencidos de que el dinero que sale del campo no es para planes sociales, mejoras para la salud, la educación, la seguridad, para el funcionamiento del país. Están convencidos de que con el dinero de su trabajo se paga el choripán que suma voluntades en el conurbano. Que no hay ninguna construcción aparte del acarreo de votos y el beneficio personal de los funcionarios. Y ésa es su mayor certeza.
Hay muchos momentos en los que el país mata. Los altos ideales son tan altos que no aparecen por acá abajo a ver de qué se trata. Y viene la masacre, pero las palabras son tan lustrosas, aquellos ideales allá arriban parecen justificar todo. Y nada justifica un muerto. Ni el más alto ideal. Que baje y se haga cargo, el ideal, no cuenten conmigo, perdónenme, no soy patriota.
Hay muchos momentos en los que el país cansa. Más de uno tiraron la toalla, nos pidieron a los que nos quedáramos que nos metiéramos el país en el culo y desde Ezeiza se fueron a buscar alguna solución, mientras más mágica mejor. Poquísimos la encontraron.
Pero hay muchos momentos en los que el país es, simplemente, pelotudo.
Fuente: Crítica Digital
El Gobierno justifica el recorte de poderes a Garrido
MENOS FACULTADES PARA LA FISCALÍA DE INVESTIGACIONES ADMINISTRATIVAS
Aníbal Fernández, (Ministro de Justicia), aseguró que la reducción de atribuciones al fiscal que investiga casos de corrupción es "acertada, necesaria e indispensable".
El ministro de Justicia y Seguridad, Aníbal Fernández, defendió hoy el recorte de atribuciones al titular de la Fiscalía de Investigaciones Administrativas (FIA), Manuel Garrido, al asegurar que la medida dispuesta por el procurador Esteban Righi "no sólo es acertada, sino que es necesaria, por no decir indispensable".
La semana pasada se conoció que Righi restringió la capacidad de la Fiscalía para actuar en aquellas causas que no fueron iniciadas por el equipo de Garrido. En sectores de la oposición y ONG que se ocupan de la transparencia de los actos del Estado la lectura es que el Gobierno quiere cerrar los expedientes donde se acusa a sus funcionarios de actos de corrupción.
"El fiscal administrativo -continuó Fernández- no puede sustituir los criterios con los cuales los fiscales naturales persiguen la acción penal". El ministro subrayó que Garrido "podrá seguir investigando" los casos de corrupción.
En declaraciones a radio Mitre, Fernández sostuvo que "el doctor Righi ha sido sumamente prudente, porque le permitió al fiscal Garrido intervenir como querellante en las denuncias que él formula, entonces va a poder seguir investigando las causas de corrupción que él vea que tengan esas características".
En diálogo con Crítica de la Argentina Garrido se defendió: “Todavía puedo iniciar denuncias. Y voy a terminar los 300 expedientes que tenemos iniciados. Ahí hay muchos funcionarios que nunca fueron denunciados”.
El último de la lista. Un día antes que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner firme el proyecto oficial para eliminar las AFJP, Garrido denunció al director de la Anses, Amado Boudou, por incumplimiento de deberes del funcionario. Ésa fue la última de las 46 denuncias penales contra funcionarios kirchneristas que presentó la FIA desde 2004 y que fueron condenadas al archivo.
Fuente: Crítica Digital (11-11-2008)
Sobra indignación, faltan coincidencias
Por Santiago Kovadloff - Para LA NACION - Jueves 6 de noviembre de 2008
¿Hacia dónde se encamina la Argentina? Hace ya mucho que el poder se ha divorciado de los anhelos democráticos que hace un cuarto de siglo despertaron la expectativa de un cambio innovador en la concepción y el ejercicio de la política. Se ha secado la fuente de esa esperanza. Una claudicación decisiva ha tenido lugar: hoy, en el país, ya nadie cree que sea posible reencontrar aquel fervor porque no hay hechos ni líderes que lo susciten.
Resignados a sobrevivir, hemos perdido el olfato del futuro. Entre nosotros, el sentimiento del tiempo ha dejado de estar asociado a la transformación. Duramos, y durar es agotar en cada instante el sentido de nuestra vida. No ser sino pura inmediatez: hoy, aún, no me han asaltado; hoy, aún, mis hijos están vivos; hoy, aún, las puertas de mi casa no han sido violentadas.
Un indicio central de la gravedad de nuestra patología colectiva es que somos una sociedad en la que las palabras han perdido valor. Lo prueba el estado patético en que se encuentra la educación. Y quien dice educación dice fe en la transmisión y confianza en el magisterio.
¿Es posible menoscabar la palabra sin perder humanidad? Hay quienes aseguran que la pregunta es retórica: sin inmutarse, mienten, ocultan, prometen lo que no cumplen ni cumplirán. Y lo hacen desde las más altas investiduras de la Nación. Reducen la realidad al terreno de intereses que frecuentan. Conciben al hombre como una herramienta del poder. La verdad es para ellos el baluarte del solipsismo y la acción autoritaria. Perdido el rumbo de la República, nuestra democracia se envilece.
Ya no pesa sobre nosotros el miedo sembrado por el terrorismo de Estado ni por la guerrilla apocalíptica. Pesa, en cambio, el miedo de saber que vivimos una realidad distorsionada por la mentira y que las causas y los efectos de esa perversión no están siendo contrarrestados. Somos espectros angustiados por su propia inconsistencia. Saldo patético de oportunidades perdidas. Fruto amargo de una siembra de esperanzas mal cosechadas.
Algunos, como digo, se frotan las manos: ven en lo que nos pasa el mejor capital para el logro de sus aspiraciones totalitarias. Otros -la mayoría- quisieran persuadirse de que no es tarde todavía. Pero no saben qué hacer. En quién creer. Circula, sin embargo, por las grandes avenidas de esa desilusión que no se resigna a ser lo que es, una expectativa larvada todavía pero discernible: construir convivencia, confianza, legalidad, conocimiento. Política en el sentido integral de la palabra.
¿Oirán ese rumor las dirigencias actuales que se dicen voceras de la disconformidad con el Gobierno? Porque si oyesen ese rumor sabrían que la salida de la vida espectral que llevamos exige convergencia, diálogo, tanta humildad como firmeza, derrota de la fragmentación empecinada que ellos mismos contribuyen a crear.
De eso se trata: de luchar contra la fragmentación que nos destroza. Es el mal endémico de la Argentina. ¿Cómo vivir sino "en unión y libertad"? Sobra indignación pero la indignación no basta. Hace falta algo más: ideas, confluencia entre las partes, acuerdos interpartidarios urgentes y perdurables, una plataforma de principios comunes que dé vida a una oposición innovadora porque ha sido capaz de superar la división.
Mientras el desvelo narcisista prepondere por sobre el ideal del bien común, el pasado y el presente le habrán ganado la partida al porvenir.
Ya no hay "doble comando": todo lo decide Kirchner
No hay peor cosa para un presidente que no ser presidente. En los sistemas presidencialistas, las sociedades esperan también del jefe del Estado un liderazgo político y una referencia moral. Extrañamente para muchos, que consideraban a Cristina Kirchner una política hecha y derecha, aunque pudiera gustar o no, la Presidenta ha delegado el poder absoluto del país y de la administración en su esposo, un ex presidente sin ninguna responsabilidad formal. Gobernadores, legisladores y dirigentes justicialistas se refieren, sin embargo, sólo a Néstor Kirchner cuando hablan de resolver el poder. El periodismo está siguiendo, razonablemente, esa senda de realismo político.
¿Qué sucedió para que la otrora fogosa legisladora nacional, capaz de enfrentarse al menemismo en el apogeo del menemismo, haya declinado ahora su opción de poder y la oportunidad que le dio la historia? Dicen algunos que la traba una enorme dependencia psicológica y política de su esposo, que fue, al fin y al cabo, su jefe político durante 30 años.
Otros señalan que le tocó en suerte lidiar con dos monumentales conflictos económicos (el problema con el campo y la estatización de los fondos de pensión) y que ella no es una persona muy letrada en cuestiones de la economía. Más aún: Cristina está convencida de que tiene en casa a un sabelotodo económico. En realidad, Néstor Kirchner practica la omnisciencia, porque está seguro de que ningún asunto humano o político es ajeno a su conocimiento.
Es notable, si éste es el caso, que la Presidenta no haya percibido que ambos conflictos fueron creados por su propio esposo y que nunca hubieran existido sin su intervención. Quizá Cristina Kirchner debe poner la cara en nombre del peor Kirchner, aislado en Olivos, dicen, rodeado sólo de incondicionales, incapaz de convocar al diálogo y al consenso aun dentro del propio gobierno que supuestamente comanda su esposa.
Kirchner es Kirchner y nunca fue muy distinto. Pero hubo un tiempo en el que estuvo rodeado de ministros con más personalidad y carácter. Basta recordar su primer gabinete: eran ministros desde Alberto Fernández hasta Roberto Lavagna, pasando por Rafael Bielsa y José Pampuro. Había al mismo tiempo, en aquel momento, gobernadores con opinión propia y peso en sus distritos, como Felipe Solá, Jorge Obeid, José Manuel de la Sota o Juan Carlos Romero. Kirchner estaba en la Casa de Gobierno y estaba, también, obligado a hablar con ellos casi a diario. Cierta sensatez se colaba en el despacho de los presidentes al final del día.
No puede resultar casual que la designación más llamativa que hizo Cristina Kirchner cuando asumió, la de Martín Lousteau como ministro de Economía, haya durado menos de cuatro meses. El principal pecado de Lousteau fue no haber sido nunca un interlocutor permanente del ex presidente confinado en Olivos. ¿Es posible que Alberto Fernández, el amigo entrañable del matrimonio presidencial durante más de cinco años, se haya ido del Gobierno sólo por una fugaz pataleta? Aunque él no lo ha dicho nunca en estos términos, debe colegirse que su renuncia se debió a una posición contraria a lo que se dio en llamar el "doble comando".
El "doble comando" inicial se ha ido diluyendo para dar luz al comando unipersonal de Néstor Kirchner. Ese es el problema de ahora. Nunca fue bueno para la República que una esposa sucediera a su esposo en el timón del Poder Ejecutivo, pero menos bueno es que quien gobierna una democracia no tenga funciones constitucionales ni responsabilidades administrativas. Mucho menos bueno es que ni siquiera sienta la obligación de informar al gabinete de su esposa (o, lo que ya es mucho pedir, le consulte la opinión) sobre decisiones tan trascendentales como el destino de las jubilaciones de millones de argentinos.
En verdad, lo que demostraron estos casi 10 meses del protocolar gobierno de Cristina Kirchner es el fracaso de la idea de que era bueno el traspaso del poder entre marido y esposa. Cristina parece muy limitada en su margen de acción para cambiar política y figuras del gabinete, porque el creador de las dos cosas la espera todas la noches para cenar en familia. Y sólo un cambio profundo de gabinete, de modos y de direcciones podría darle a la Presidenta, a estas alturas de la crisis, una nueva oportunidad política.
La jefa del Estado ha hecho también todo lo posible para que la sociedad no pudiera distinguir entre un gobierno y otro. Está padeciendo ese error en las encuestas. La estrategia de oxigenar el kirchnerismo, cambiando a un Kirchner por otro Kirchner, se ha derrumbado ante los ojos precisos e infalibles de la gente común.
Sólo un aislamiento muy grande puede ocultarle al Gobierno que las decisiones económicas de Néstor Kirchner metieron a la Argentina de bruces en una crisis de la que estaba felizmente ausente. El país iba a sufrir las consecuencias de la crisis internacional, a pesar del inaugural regodeo oficial de que América latina estaba aislada, pero nunca con la dimensión y profundidad que provocará la arbitraria decisión de estatizar lo que pertenece por definición a la propiedad privada. El precio del dólar y la volatilidad del sistema financiero están dando cuenta del tamaño de ese desatino.
Hay preguntas sin respuestas todavía: ¿por qué a Néstor Kirchner no le importa desgastar a su esposa hasta extremos en los que sólo aparece en los actos rituales del poder, pero no en el poder? ¿Por qué Cristina Kirchner, la antigua figura llena de carácter y de ideas, acepta ahora ese eclipse y se resigna a que la política pase por otro lado que no es el suyo? ¿Por qué la política, en última instancia, está permitiendo esa distorsión del sistema político y de los mecanismos democráticos?
La española Almudena Grandes es mujer y escritora; su militancia política está a la izquierda del partido socialista español. En mayo pasado, estuvo en Buenos Aires en la Feria del Libro. Se sorprendió cuando aquí todos le decían lo mismo: "Es él, Néstor, quien manda, quien recibe a los ministros, el que habla y el que gobierna". Republicana de cabo a rabo, Grandes escribió entonces un artículo en el diario madrileño El País en el que les pedía sus coterráneos que no criticaran a una "dinastía democrática" cuando están gobernados por "una democracia tutelada por una dinastía monárquica".
Al final, Almudena Grandes retomó su militancia en cuestiones de género y asestó una conclusión fulminante para Cristina: "Si una mujer llega a la presidencia para que gobierne su marido, mejor que no llegue nunca", escribió. ¿Será ése el legado definitivo que la actual presidenta dejará tras su oportunidad de poder?
El regreso de Moneta: de banquero menemista a empresario kirchnerista
Creó la empresa Raiser S.A. y obtuvo concesiones de áreas energéticas asociado a Enarsa. Ahora será socio del gobierno de Santa Cruz en el desarrollo de una planta de fertilizantes. Ambientalistas denuncian presunta contaminación.
Raúl Moneta, el ex banquero- emblema de los negocios y las privatizaciones menemistas, vuelve a estar cerca del poder. A través de su empresa Raiser S.A. participa en millonarios emprendimientos energéticos en sociedad con la estatal Enarsa; se expande en la producción y comercialización de soja y biodiésel y acaba de desembarcar en Santa Cruz, la provincia del matrimonio presidencial. Será socio del gobierno sureño en una planta de fertilizantes.
Ya es pasado remoto aquel episodio ocurrido en 2003, durante el acto de inicio de la restauración de la Basílica de Luján, cuando Raúl Moneta y su socio, Daniel Hadad, intentaron fotografiarse con el recién asumido Néstor Kirchner. Un intento vano porque se los impidieron Miguel Núñez y Daniel Muñoz, vocero y secretario privado, respectivamente, del Presidente. Moneta estaba todavía marcado por sus seis meses como prófugo de la Justicia en las causas que investigaban la denuncia de vaciamiento de sus bancos República y Mendoza. También estaba fresca la acusación de lavado de dinero del Senado de Estados Unidos. En recordadas audiencias, el Citibank confesó su culpa por el ocultamiento de las operaciones del Federal Bank, el banco off shore radicado en Bahamas (por el que circularon 4.600 millones de dólares en la década menemista), cuya titularidad Moneta sigue negando aún hoy.
Reapareció en el mundo de los negocios con la compra del paquete accionario del Canal 9. El Comfer, ya en manos kirchneristas, nunca objetó la operación, pese que Moneta estaba imputado por la comisión de los delitos de asociación ilícita, administración fraudulenta e infracciones a la ley penal tributaria. El artículo 45 de la Ley Nacional de Radiodifusión establece que los titulares de un medio deben “tener calidad moral acreditada por una trayectoria que pueda ser objetivamente comprobada” (inc. b), “poder demostrar el origen de los fondos” (inc. c), “no estar incapacitado o inhabilitado civil ni penalmente para contratar o ejercer el comercio, ni haber sido condenado o estar sometido a proceso por delito doloso, ni ser deudor moroso de obligaciones fiscales o previsionales” (inc. d).
A la salida de esa experiencia, Moneta constituyó una empresa para intervenir en el mercado energético. Es un secreto a voces que su gran consejero fue José Luis Manzano, ex ministro de Menem, empresario multimedios y también dedicado a la explotación petrolera. La empresa se llama Raiser y tiene su sede en las oficinas de Moneta en el edificio República. El vicepresidente es Osvaldo Sala, que fue director de Enargas y senador nacional, ahora investigado por el juez Rafecas en la causa por el pago de coimas para aprobar la ley de reforma laboral. Entre los asesores de Raiser se destaca Alberto Kohan, ex secretario general de la Presidencia.
Rápidamente, Raiser forjó sociedad con la firma estatal Energía Argentina (Enarsa), creada por el presidente Kirchner a fines de 2004. En septiembre de 2006, la Unión Transitoria de Empresas (UTE), conformada 50 y 50% entre Raiser y Enarsa, obtuvo la adjudicación del área Medanitos Sur para la exploración de petróleo y gas en La Pampa, gobernada entonces por el kirchnerista Carlos Verna. El convenio para la formación de la UTE fue firmado por Ezequiel Espinoza, el titular de Enarsa que alquiló el avión que transportó la valija con los 800 mil dólares que, según Antonini Wilson, tenía como destino la campaña electoral de Cristina Kirchner. El anuncio de la adjudicación a Raiser-Enarsa fue oficializado en un acto presidido por Néstor Kirchner en la Casa Rosada.
La provincia de La Pampa también le concedió a la UTE Raiser- Enarsa la exploración de las áreas petroleras Gobernador Ayala y Salina Grande. Por otra parte, Raiser, asociada con Enarsa y REFSA (empresa petrolera de la provincia de Formosa), ganó la concesión del área petrolera Selva María, que le otorgó el gobernador kirchnerista Gildo Insfrán. Pero además Raiser, en tándem con Hidenesa (empresa petrolera de la provincia del Neuquén), obtuvo la explotación de la rica área gasífera Loma Ranqueles.
En mayo de 2007, Raiser realizó una oferta conjunta con Enarsa para comprar el 5% de las acciones de Repsol-YPF ofreciendo pagar 1.000 millones de dólares, antes de que comprara la familia Ezkenazi. En aquel momento la prensa española señalaba: …“aunque el grupo Raiser y sus socios son de tamaño medio, ofrece lo más importante para Repsol: buenas relaciones con el Gobierno para agilizar el desarrollo de sus inversiones. De hecho, Raiser es socio de la compañía logística y energética del Gobierno”.
La cartera de Raiser es variada: ofrece servicios de consultoría energética; tiene explotaciones madereras y minas en San Juan; comercializa combustibles, fertilizantes y granos, en plantas radicadas en Bahía Blanca, Ramallo, Formosa y en las localidades santafesinas de Puerto San Martín y Timbúes. Es precisamente en Timbúes, asociada con Enarsa y con Green Fuel Corporación –un grupo de empresas españolas cuyo principal accionista es Endesa, que posee el 25%–, donde están desarrollando un megacomplejo para la fabricación de aceites, fertilizantes, la molienda de soja y la producción de biodiésel. La planta de trituración tiene una capacidad instalada de 12 mil toneladas diarias, lo que la convierte en la más grande del país y una de las más importantes del mundo. En la aceitera prevén procesar mas de 3.000.000 de toneladas de soja por año (alrededor del 7% de la producción nacional). Dicha fábrica supone una inversión de 150 millones de dólares, y contigua a la aceitera están montando una planta de biodiéesel, con una inversión estimada en 190 millones de dólares.
Para el año 2010, justo cuando empiece a trabajar la planta, comenzará a regir la Ley de Biocombustibles, que obliga a mezclar como mínimo un 5% de biodiésel a los combustibles tradicionales. Esa ley, que lleva el número 26.093, prioriza en su artículo 14 la asociación del Estado con pymes y pequeños productores agropecuarios.
Cerrando el círculo, los nuevos negocios de Moneta en la comercialización de granos, Raiser también se asoció con la Terminal del Puerto de Rosario (TPR) para conformar juntas el emprendimiento Terminal Graneles Rosario (TGR), que tiene a su cargo la operación del puerto donde se comercializa la mayor parte de la producción cerealera del país. TPR está controlada por Manzano-Vila y tiene firmado un acuerdo con el empresario ultra K Cristóbal López –campos, petróleo, máquinas tragamonedas, casinos y recolección de basura– para construir una planta de biodiésel.
La más reciente escala de Moneta es Santa Cruz, el territorio K por excelencia. Hace pocos días se anunció que Raiser firmó una carta de intención para construir una planta de fertilizantes de origen orgánico (urea), en la zona del puerto de Punta Quilla, en sociedad con el gobierno provincial. La compañía estatal Fomento Minero de Santa Cruz Sociedad del Estado (Fomicruz) proveerá el predio en las adyacencias del puerto y la energía, para la obtención de un millón de toneladas de urea por año. Raiser tiene otra planta de fertilizantes en el puerto de Quequén, adyacente a la ciudad de Necochea. Organizaciones no gubernamentales ambientalistas formularon denuncias por presunta contaminación.
Fuente: Crítica Digital