Blogia
CIELO Y TIERRA - ¿QUIÉN DIJO QUE TODO ESTÁ PERDIDO?

Arte

La temporada del arte no se detiene

Por Alicia de Arteaga

Martes 11 de marzo de 2008 - La Nación 

Decir que la temporada de exposiciones comenzó el jueves pasado con la multitudinaria inauguración en forma simultánea de Carlos Alonso, Xavier Mascaró y Grillo Ortiz en el Centro Cultural Recoleta es una verdad a medias, porque en realidad no terminó.

El verano porteño ya no es lo que era desde la invasión de turistas en la ciudad, ajenos a los rigores del calendario y del clima. Galeristas alertas y museos abiertos ya son moneda corriente. Aunque pocos levanten la voz para contarlo, las ventas siguen la tendencia alcista, impulsada por la fortaleza increíble del mercado internacional de arte, pero también por la sensatez de los operadores dispuestos a jugar con inteligencia la relación calidad-precio.

Al revés de lo que indica la tradición, hubo muestras notables, como "Blanco", curada por Florencia Braga Menéndez, que inició su gira en el Centro Borges en pleno enero. Ahora está colgada en el Museo del Tigre, obra del visionario intendente Ubieto que sumará al patrimonio propio de pintura argentina figurativa, seleccionada por Adrián Gualdoni Basualdo y Sonia Decker, la dinámica de la gestión de Diana Saiegh, que de esto sabe.

Fue una de las fundadoras de arteBA en los tempranos 90; dirigió el Centro Cultural Recoleta y luego la casa argentina en París. Desde este nuevo atalaya, en el partido que más ha crecido en el Gran Buenos Aires, será con seguridad una colaboradora eficiente del intendente Sergio Massa, quien no ignora el beneficioso efecto que la cultura suele derramar sobre la carrera de los políticos. Massa asumió en el espléndido edificio del viejo casino de Tigre, hoy museo, con la presencia de Cristina y Néstor Kirchner.

* * *



Sin la enjundia de Jorge Telerman en sus mejores momentos, Mauricio Macri hizo saber que el postergado Mamba será la Pica en Flandes del anunciado y nunca concretado "polo sur cultural". Mientras Macri monitorea las obras de ampliación, según el proyecto de Emilio Ambasz, un hotel gay friendly ha hecho más por San Telmo que las promesas incumplidas.

Desde que abrió sus puertas, el Axel, propiedad de inversores españoles conocidos del ministro Hernán Lombardi, la clientela del arte creció, abrieron nuevos locales, subieron los precios de los alquileres y, como dice un habitué, "sólo falta un Café Martínez" para completar el cambio de fisonomía.

La imparable ola de arte ha llegado también a los bancos. Mañana se inaugura en Galería Vasari, reducto dirigido por Marina Pellegrini, la primera muestra colectiva de Hormiga Argentina, un proyecto asombroso que surgió de una conversación de café entre Emilio González Moreno, director de Banco Patagonia, y el crítico Renato Rita.

Por si usted no lo sabe, este ejemplar -científicamente conocida como Iridomyrmex humilis , observado y clasificado por Angel Gallardo, en Misiones-, es renocido universalmente por su condición invasora. Nada detiene a la Hormiga Argentina.

Ese era el sentido que Renato Rita quería darle al programa de difusión de arte contemporáneo entre los empleados del banco a través de la página www.hormigaargentina.com.ar . En doce entregas, doce obras de Macciò, Pollesello y Benedit, entre otros, les dieron forma plástica a sus "hormigas" contenidas en un buen catálogo, en el que Emilio González Moreno saluda a este insecto que "en su andar muestra el sano orgullo del esfuerzo realizado".

Lo singular de la Hormiga Argentina es que, antes de ver las luces de la ciudad, conquistó por su invasora condición a muchos de los integrantes de la institución organizadora para la causa del arte, como lo prueban los oportunos testimonios incluidos en el catálogo de la muestra de Vasari.

La relación de los bancos con el arte no es nueva. Miguel Angel compartió la academia florentina con Lorenzo, el más sensible de los banqueros Medici. En los tiempos modernos, los bancos orientaron parte de sus inversiones a la compra de obras de arte, formaron colecciones y crearon premios que, se sabe, son el primer peldaño en la escalera a la fama. El último eslabón ha sido el Premio de Pintura del Banco Central creado por iniciativa de Martín Redrado. Por primera vez en la historia de nuestro país, la autoridad monetaria se pone del lado del arte.

aarteaga@lanacion.com.ar

Abren al público la Casa de Augusto

La primera residencia del emperador romano, del siglo I a.C., se mantuvo sepultada

Martes 11 de marzo de 2008 - La Nación

ROMA.- Desde ayer hay un motivo más para ir a la ciudad eterna: después de veinte años de finos trabajos de restauración, fue abierta al público la Casa de Augusto, un extraordinario tesoro artístico construido en la colina del Palatino en el año 36 antes de Cristo.

Se trata de la primera residencia privada que Cayo Octavio Turino tuvo en el Palatino, la zona más exclusiva de Roma, antes de que el Senado romano le concediera el título de Augusto. Cuando esto sucedió, el primer emperador romano -que decidió hacerse llamar desde entonces Augusto- ordenó enterrar su primera domus para construirse una aún más espectacular. Y quizás es justamente por haber sido sepultada que esta primera casa de Augusto antes de ser Augusto pudo sobrevivir hasta nuestros días.

Descubierta a fines de los años 70, la Casa de Augusto es considerada el monumento más importante de todo el Palatino, tanto por su valor artístico como por su valor histórico. Sus puertas estuvieron abiertas solamente en 1985, por muy poco tiempo.

Ahora, después de una larga restauración que costó cerca de 2 millones de euros, este tesoro ha vuelto con todo su esplendor. Si bien la domus era mucho más grande, pueden verse cuatro salas bastante pequeñas, sin ventanas, con decoraciones extraordinarias, realizadas en los tradicionales colores de la época: ocre, azul y rojo "pompeyano".

"Se trata de una obra de refinamiento y belleza únicos", dijo el ministro de Bienes Culturales, Francesco Rutelli, que destacó que hay que agradecer a "todos los restauradores que por veinte años trabajaron para reconstruir un rompecabezas dificilísimo que conserva la maravilla de colores verdaderamente únicos".

La "resucitada" Casa de Augusto puede visitarse en grupos de cinco personas, sin guía, para evitar daños, siempre y cuando logre llegarse al sitio... Hasta ayer, de hecho, resultaba difícil hallarla debido a la falta de carteles e indicaciones. Por supuesto, hay que pagar una entrada de 11 euros que, en una novedad, es un boleto único que incluye el Coliseo, el Palatino y el Foro Romano (adonde hasta ahora se podía ingresar gratis).

Por Elisabetta Piqué
Corresponsal en Italia

¿Discapacitados?

Emociónense con esta pieza de ballet interpretada por un bailarín a quien le falta una pierna y una bailarina a quien le falta uno de sus brazos

Ver el video

Great Chinese State Circus

Espectacular versión del lago de los cisnes por los acróbatas del "Great Chinese State Circus"

VER EL VIDEO

Chinese Ballet Circus pas de deux troupe du Guangdong

VER EL VIDEO

 

Política y concepto

EL PARTENÓN. Construido con libros prohibidos durante la dictadura, fue un homenaje de Marta Minujin a la democracia, recuperada en 1983 Foto: Gentileza Marta Minujin 

"El influyente The New York Times elogia la muestra del Museo del Barrio consagrada al arte conceptual en América latina con el título Arte no es vida. Actions by artists of the Americas"

En diciembre de 1983, la artista conceptual argentina Marta Minujin y un grupo de colaboradores construyeron en Buenos Aires, en plena Avenida 9 de Julio, un modelo del Partenón en tamaño natural. Fuera de un andamiaje metálico, el resto, o casi, eran libros envueltos en plástico. Todos habían sido prohibidos por uno de los regímenes militares más opresivos de la historia argentina, cuyo desmantelamiento apenas si empezaba tras las primeras elecciones democráticas en una década. El Partenón de libros. Homenaje a la democracia se expuso por unas tres semanas. Luego, dejaron que el público lo desmontara y se llevara los libros.

Es una obra imponente, aun en las granulosas fotografías en blanco y negro. Se eleva por encima de las cabezas de la multitud que la rodea, como si esta fuera su propia Acrópolis. El solo ver la foto, leer el epígrafe y pensar que esos libros prohibidos volvieron a circular es, a la vez, instructivo y conmovedor.

Igual reacción provoca, quizá, buena parte de la exposición que ofrece El Museo del Barrio hasta el 18 de mayo. La montó Deborah Cullen, directora de los programas de curaduría. Su título es bilingüe: Arte no es vida. Actions by Artists of the Americas 1960-2000 . Su contenido, muy interesante de por sí, abarca teatralizaciones y acciones efímeras de más de un centenar de artistas y grupos de América Central y América del Sur, que trabajaron en sus países de origen, en Estados Unidos o en Europa. Representa un gran avance en el conocimiento del arte conceptual latinoamericano. Algunos nombres nos resultan familiares: Ana Mendieta, Hélio Oiticica, Tania Bruguera, Alfredo Jaar, Coco Fusco y Eugenio Dittborn. La mayoría, no.

Hay muchos más documentos que obras, pero esto no es un reparo. En las secciones iniciales, predominan las fotos y videos en blanco y negro. Es, ante todo, un archivo, con la típica atmósfera de información densa y ordenada, imágenes misteriosas y nuevos datos e interpretaciones.

Abundan los ejemplos -la obra de Minujin es uno- de un feliz enlace, diríase automático, de la imaginación artística y la presión de los acontecimientos históricos. En distintas fechas y países, los movimientos de liberación de los años sesenta transformaron los impulsos vanguardistas. A menudo, aquellos corrían parejos con tendencias opresivas cada vez más fuertes que, aun siendo muy dolorosas, también alentaban la unión y el coraje.

La muestra sigue un orden cronológico, salpicado de grupos nacionales y dividido en secciones temáticas: "Precursores" (Minujin y otros artistas que trabajaron en París a comienzos de los años sesenta), "Cuestiones candentes", " Happenings ", etcétera. Hay excepciones al flujo informativo. En "Destrucción", colgaron Hallazgo arqueológico Nº 21 , un iracundo relieve mural de Raphael Montañez Ortiz, fundador y primer director del museo. Data de 1961 y, en realidad, es un sofá aplastado violentamente. A mitad de camino, encontramos la ampliación de un peine dorado, digno de Magritte, lleno de cabellos de igual color; es del brasileño Tunga y lleva fecha 1984-1997.

Los objetos de arte proliferan en la última sección, dedicada a los años posteriores a 1990. En todas partes, los artistas tendían a incorporar a las estrategias conceptuales ciertas manifestaciones físicas duraderas. El gran final es un video en colores, a la vez increíble y fascinante: un verdadero circo de pulgas, equipado y entrenado por la colombiana María Fernanda Cardoso.

Las tensiones entre los impulsos liberadores y opresivos son más evidentes al principio de la muestra. Se trate de obras importantes o menores, profundas o cómicas, percibimos las embestidas constantes de los artistas contra la envoltura estética, social o legal. La excepción es, tal vez, Todos Estrellas , un grupo de artistas y críticos cubanos que, frustrados por las interferencias del régimen castrista, decidieron formar un equipo de béisbol. Las fotos muestran un partido jugado en 1989. "Fidel es adepto al béisbol", explica el cubano Noel Valentín, archivero del museo.

Cerca del sofá achatado de Ortiz, la violencia se vuelve más real o, al menos, más acotada en las fotos Paquetes sangrientos , del brasileño Artur Barrio. Esas vísceras de animales, empaquetadas en sábanas, causaron bastante consternación a fines de los sesenta, cuando Barrio las sembró por lugares públicos de reunión. Así, pero en zonas alejadas, arrojaban las fuerzas paramilitares del régimen los cuerpos mutilados de las víctimas de la tortura.

Más suave, aunque en cierto modo no menos elemental, era el horno tradicional construido por Víctor Grippo en una plaza de Buenos Aires, en 1972. Horneó pan y lo distribuyó, hasta que intervino la policía. Imagen de Caracas es un happening mucho más complejo: duró veinte días y fue clausurado por las autoridades municipales. Alojado en una carpa enorme, con imágenes proyectadas en pantallas elevadas, fue obra de decenas de artistas, actores, músicos y camarógrafos, con la supervisión del director teatral y cinematográfico (ahora pintor) Jacobo Borges. Sus fotos y videos proporcionan el momento más eufórico de la muestra.

Luego viene un solitario recorte periodístico: " Happening para un jabalí difunto". Su título recuerda la famosa representación de Joseph Beuys, Cómo explicar la pintura a una liebre muerta . El happening nunca se realizó. Fue una broma de los artistas argentinos Roberto Jacoby, Eduardo Costa y Raúl Escari. Lo ubicaron en la sección pertinente: "El medio es el mensaje".

La sección "¡Junta!¡No!" (sic) ofrece un ejemplo perturbador del arte en acción. Pertenece al Colectivo de Acciones de Arte (CADA), fundado en 1979, en plena dictadura de Pinochet, por los artistas chilenos Lotty Rosenfeld, Juan Castillo, Fernando Ballcells, Diamela Eltit y Raúl Zurita. Entre sus acciones documentadas, figura ¡Oh, Sudamérica! (1981). Seis avionetas, en formación militar, lanzaron 400.000 volantes sobre la ciudad de Santiago. Los volantes -vemos uno, roto- llevaban textos alentadores y creativos: "Cada individuo que trabaja por expandir el espacio de su vida (aunque sea el mental) es un artista".

En 1983, por las noches, CADA y otros colaboradores empezaron a escribir "No +" en las paredes de Santiago. La gente pronto empezó a llenar el espacio en blanco: "No + dictadura", "No + tortura", "No + desaparecidos". El eslógan adquirió un carácter emblemático. Hasta apareció en el tablero del Estadio Nacional, en 1990, durante la inauguración del gobierno de Patricio Aylwin, elegido democráticamente.

Se podría argüir que algunas actividades del CADA y otras obras expuestas rehúyen el calificativo de "artísticas". Son combinaciones harto efectivas de idealismo y activismo. Sin embargo, el título de la muestra parece prohibir tal fusión. El arte no es vida, en especial cuando la vida es terriblemente dura. Pero los artistas pueden iluminarla, aliviarla y, a veces, ayudar a cambiarla. Y el arte puede atribuirse con orgullo parte del mérito.

Por Roberta Smith
Nueva York, 2008


© The New York Times y LA NACION

(Traducción: Zoraida J. Valcárcel)

El Museo de Arte de Tigre se abre a su entorno natural

Habrá espacio para obras contemporáneas

Domingo 9 de marzo de 2008

A orillas del río Luján, el majestuoso Museo de Arte de Tigre (MAT í ) se apresta, de la mano de su flamante directora general, la arquitecta Diana Saiegh, a dar un salto adelante. El gran paso no está vinculado tanto con su valioso acervo artístico, como con la forma de exhibirlo, conectarlo con el público y con los artistas del Delta, acercar nuevos públicos, abrir muestras temporarias de arte contemporáneo y desarrollar políticas culturales vinculadas con el agua, a cuya vera se alza el poderoso edificio del ex Club Casino de principios del siglo XX, en un escenario privilegiado.

Saiegh -una gestora cultural de aquilatada experiencia y algunos dolores privados recientes- contó a LA NACION una idea central: "Los museos están replanteando su rol en la comunidad y, para ello, se disponen a revisar todo. Por ejemplo, que los períodos históricos no deben ser situaciones estancas para exhibir el acervo al público, sino que pueden convivir con el arte actual. Sobre todo, porque el visitante es un ser de hoy".

El MAT abandonará su sigla por la de MAT í , que en breve se presentará en sociedad. Con casi 200 obras de arte predominantemente figurativas, que recorren la historia de la pintura argentina del siglo XX, el MAT í no tiene previsto continuar con la compra de obras. Su patrimonio reconoce a 70 grandes maestros nacionales y este mes comenzó a abrirse a las muestras temporarias.

Hasta el 20 de abril, podrá verse la exhibición colectiva "Blanco", cedida por el Centro Cultural Borges, con piezas de Ana Lizaso, Eduardo Stupía, Andrés Waissman, Verónica Di Toro, Tulio de Sagastizábal y Silvia Gurfein, entre otros.

Mediante contactos con embajadas y museos del país, como el Macro, de Rosario, y el de Bellas Artes, de Neuquén, Saiegh procura articular propuestas para darle al MAT í otras opciones culturales. Además de traer muestras del mundo y del interior a orillas del río Luján, Saiegh aprovechará los amplios jardines para conciertos y programación musical, y la planta baja también dispondrá de su espacio para ciclos de cine. "Sobre todo -dice la directora-, las películas vinculadas con el agua y los filmes argentinos sobre el Delta." A Saiegh la asiste un director ejecutivo, Sergio Castro.

-¿Qué tipo de museo sueña usted?

-El arte contemporáneo es el que le permite a la gente una identificación sensible, porque su desafío es poner las angustias de nuestro tiempo en una obra, a diferencia del arte de otra época que permite la contemplación. Me gustaría juntar el arte de diferentes períodos. Con un guión programático, esto es posible. Luego está el aspecto social. Queremos abrir un departamento didáctico y trabajar mucho con escuelas. Y que los chicos vengan y trabajen a su gusto.

-¿Cómo se mantiene vivo un museo?

-Hay que rotar la obra, preparar muestras temporarias por temáticas, colgar los cuadros de determinada manera. Me incorporé a un equipo muy joven, con mucha energía puesta en la gestión, encabezado por el intendente Sergio Massa. Puedo aportar mi experiencia en el Centro Cultural Recoleta, en Ciudad Cultural Konex, en la Casa Argentina en París, en la Fundación Deloitte. Trataré de ser una mediadora de acciones culturales multidisciplinarias. A los chicos hay que formarlos, para que no sean sólo custodios, sino verdaderos mediadores entre la obra y el público, sin temerle. El mediador es una figura significativa en el museo actual.

-¿Puede hacer un diagnóstico del museo que encontró al llegar?

-Encontré un edificio extraordinario puesto en valor, con un acervo que reconoce a nombres relevantes de nuestra historia pictórica. El MAT í tiene que ser más didáctico. Este edificio es de la época de la Argentina opulenta en la que también estaban los estibadores de puerto que aparecen en la obra de Quinquela. Quisiera que los visitantes comprendieran que esa obra y este edificio son testimonios de momentos históricos del país.

-¿Y cuál es hoy su mayor desafío?

-Que al público no le resulte chocante ver obras tradicionales en un piso, y obras contemporáneas, en otra sala. Como tenemos ambición también vamos a colocar al MAT í en el calendario turístico internacional.

Por Susana Reinoso
De la Redacción de LA NACION


METAS
Historia


  • El Museo de Arte de Tigre se inauguró en octubre de 2006, por iniciativa del entonces intendente Ricardo Ubieto, fallecido semanas después de la apertura. Tiene unas 160 obras que Ubieto adquirió en remates, con presupuesto destinado a ese fin, y un parque de 14.000 metros cuadrados. El museo tiene $ 524.000 de presupuesto anual y en 2007 recibió más de 105.000 visitantes. Su directora quiere aumentar esta cifra: pedirá una parada de la lancha colectiva en el museo y un colectivo, que sería ploteado por artistas, desde la estación Tigre. Visitará los más de 90 countries del distrito para acercar ese público al museo.


Patrimonio

  • Saiegh aceptará donaciones de obras, hoy en manos de coleccionistas. Convocará a reconocidos artistas, como García Uriburu y Kosice, cuya obra artística se vincula con el agua, y conectará al MAT con los artistas del Delta. Tenderá un puente con el museo del artista local Miguel Darienzo y la casa que Xul Solar tenía en el Tigre.


Arte local

  • La directora quiere articular las iniciativas de creadores y artistas con las de artesanos del mimbre del Delta. Piensa en diseñadores como Martín Churba, que acaba de cruzar moda y arte en Ciudad Cultural Konex, y escultores de la talla de Martín Puryear, que expuso en 2007 en el MoMA sus obras en mimbre blanco.


Precios populares

  • La entrada al museo seguirá costando cinco pesos. Los habitantes del distrito de Tigre y los discapacitados no pagan. Los jubilados tienen un día de acceso gratuito.

fuente: La Nación

Los ojos abiertos

La violencia, la muerte y la reconstrucción de hechos recientes atraviesan las poéticas conceptuales de seis artistas latinoamericanos reunidos por la curadora mexicana Sofía Hernández Chong Cuy en Autopsia de lo invisible, en el Malba

Sábado 8 de marzo de 2008 

Sábado lluvioso, 15 horas, en el Malba, planta baja. Contemporáneo 21 , última entrega del ciclo dirigido por Inés Katzenstein, que inicia una nueva etapa profesional tras su pase a la Universidad Di Tella, con oportunos planes académicos vinculados con las artes visuales, cuando se celebran los cincuenta años de la apertura del célebre instituto dirigido por Romero Brest.

Pero volvamos al Malba. Detrás de un telón imperial de terciopelo rojo se esconde la muestra curada por la mexicana Sofía Hernández Chong Cuy, arte conceptual en estado puro que exige mínimamente la companía del guión curatorial impreso en un catálogo correcto, con la calidad que caracteriza las publicaciones del Malba. La gente se desplaza lentamente frente a las vitrinas, donde diez hojas formato 3 de papel de fax registran los mensajes enviados desde Kabul por el mexicano Mario García Torres (México, 1975) al italiano Alighiero Boetti.

Escuetas líneas que informan de su paradero y de la búsqueda obsesiva de un hotel que ya no existe; el registro es cronológico y comienza dos meses después del 11-S; el atentado a las Torres opera como una referencia de la destrucción a la que también está sometida Kabul.

Autopsia de lo invisible se llama la muestra, palabra que según detalla el Diccionario de la Real Academia Española alude a la acción de mirar por los propios ojos; al examen anatómico de un cadáver y al examen analítico detallado; en cualquier caso, las tres acepciones son válidas.

La visita exige del espectador un examen analítico para poder entender y es una experiencia mirar detrás del telón: ese cortinado activa en el visitante la actitud del voyeur que, munido del catálogo decodificador, podrá adentrarse en un universo ligado explícita o implícitamente con la muerte.

Las imágenes más potentes están contenidas en la trilogía de videos de Regina José Galindo (Guatemala, 1974), León de Oro de Venecia para artistas emergentes en la 51a Bienal. Galindo está acostumbrada a trabajar relatos de género sin anestesia, como aquel que la muestra con los pies ensangrentados caminando por una ciudad desierta bajo el sol implacable. En este caso, los videos narran los entierros de cuatro cadáveres anónimos en el cementerio de La Verbena, en Guatemala; la operación que se repite es arrojar los cuerpos embolsados, como si fueran residuos, en tumbas de tierra sobre las que Galindo construye una lápida con la iniciales XX. El video registra la performance ; las obras son las 52 lápidas de las tumbas de cadáveres no identificados en 2007.

La autopsia como metáfora de la aproximación, la disección de un tema y la reconstrucción de hechos históricos, cobran un sentido literal en la instalación de flores de apariencia exquisita de Juan Manuel Echavarría (Medellín, Colombia, 1947).

Vistas de lejos son finas imágenes similares a las que ilustran los libros de botánica, una filigrana en tinta china; de cerca, se descubre que el dibujo está formado por huesos humanos. La obra se llama Corte de florero y alude a un tipo de asesinato frecuente en Colombia en un período histórico conocido como "La violencia", entre 1946 y 1964, con desmembramiento de cuerpos. Los miembros se introducen en el tronco del cuerpo por el cuello, previa decapitación.

Más amable resulta la autopsia aplicada al recorte periodístico estilo Aunque usted no lo crea , de Ripley. WBT ( Weird But True) se llama el proyecto de Ignacio Lang (Puerto Rico, 1975) inspirado en la columna Extraño pero verdadero del New York Post . Tiene más de 3000 tarjetas o collages ; entre ellas, la foto de Evangelina Carrozo en la cumbre de jefes de Estado en Viena. La bailarina de Gualeguaychú en bikini inicia ante las cámaras y las miradas absortas de los presidentes su piquete personal. Para Chávez, la performance de Carrozo fue "una de las mejores cosas que pasaron en la cumbre".

Las joyas de Teresa Margolles (México, 1963) están hechas con restos de vidrios hallados en lugares donde se cometieron crímenes asociados con el narcotráfico. Bellos diseños exhibidos como en una vidriera de lujo. ¿Qué habría detrás de cada joya si se hiciera una autopsia? La obra se llama Ajuste de cuentas .

El "Grillo" en el Centro Cultural Recoleta


En el Centro Cultural Recoleta, del 6 al 30 de marzo en la sala 12,  se expondrá la muestra Intención Líquida, de Oscar "Grillo" Ortiz.
Están todos invitados a asistir.