Innovación en Argentina

Una serie de patrones de actividad cerebral se activan diez segundos antes de que la persona elija conscientemente.
¿Qué película ver hoy? ¿Qué pedir de postre en un restaurante? Todo apunta a que la mente tiene la respuesta mucho antes de que seamos conscientes de ello. Un grupo de investigadores ha descubierto que unos diez segundos antes de saber que se toma una decisión, se activan una serie de patrones en el cerebro que determinan la elección final, según un artículo publicado esta semana en la edición digital de Nature Neuroscience.
En 1980, el psicólogo Benjamín Libet, de la Universidad de California en San Francisco, descubrió que varios cientos de milisegundos antes de que una persona pensase en presionar un botón, ya se habían activado áreas del cerebro relacionadas con dicho movimiento. Entonces, ese margen de tiempo era tan diminuto que se consideró que podría tratarse de un error, ya que reflejaría que el cerebro se estaba preparando para tomar la decisión, más que haberla tomado ya. “Este estudio fue probablemente el más debatido en el campo de la neurociencia”, asegura, en declaraciones recogidas por la web ScienceNOW, el científico John Dylan Haynes de la Universidad alemana Charité-Universitätsmedizin en Berlín, que ha dirigido el estudio.
Para resolver todas estas dudas, Haynes y su grupo de científicos se embarcaron en un nuevo experimento, cuyos resultados podrían abrir la puerta a aplicaciones prácticas con pacientes con esquizofrenia o trastornos de movilidad. Pidieron a 14 personas que se sometiesen a pruebas de resonancia con un escáner. El experimento permitió a los científicos registrar más regiones cerebrales que Libet, al ordenar a los individuos que escogiesen entre pulsar un botón a su derecha o a su izquierda.
Patrones en la corteza frontopolar
Los investigadores buscaron si se producían cambios en el cerebro que determinasen la decisión final. En una parte del cerebro llamada corteza frontopolar -vinculada con procesos muy complejos- apareció un patrón de actividad que predijo la decisión con un 60% de exactitud y se produjo diez segundos antes de la elección consciente, según detallan en el estudio los investigadores.
“No esperábamos registrar tanto margen de tiempo”, señaló Haynes. “Aunque las predicciones no fueron perfectas, vimos que no hay mucho tiempo para que entre en juego el libre albedrío. El resultado final de una decisión está relacionado directamente con la actividad cerebral mucho antes del momento en el que sientes que tomas la decisión”, agregó Haynes, que espera que la investigación se extienda a decisiones más realistas, como qué beber o a qué jugar.
El neurocientífico cognitivo de la Universidad británica de Oxford en el Reino Unido, Dich Passingham, asegura en ScienceNOW que el artículo aclara una de las mayores preocupaciones del experimento original de Libet: “Esta actividad que sucede antes es, no sólo una preparación general, sino una decisión apropiada”.
Fuente: Intramed y diario El País - España
Recordar cada detalle de la vida cotidiana puede convertirse en pesadilla
Por: Guillermina De Domini
En la ficción, Funes; en la realidad, A.J. y Brad Williams. Como en el cuento de Borges, estos estadounidenses tienen la capacidad de recordar todo. Por lo menos, de sus últimos 30 años. Los médicos Elizabeth Parker, Lawrence Cahill y James L. McGaugh, del departamento de Neurobiología y Comportamiento de la Universidad de California, detectaron dos casos con supermemoria inusual. Los diagnosticaron como "hipertimésticos" ("hyperthymestic" en inglés, basado en el término griego "thymesis": recordar), un síndrome que afecta la memoria autobiográfica. Primeros casos en la literatura científica, podrían abrir nuevos rumbos en el estudio de la memoria y el aprendizaje. "Estos casos difieren de otros con supermemoria, a quienes generalmente, se los diagnostica como 'mnemonésicos', que sólo memorizan textos, códigos o números", explicó McGaugh a Clarín. "Además, los mnemonésicos pueden memorizar lo que quieran cuando quieran, no pueden recordar información de su vida personal ni están obligados a recordar cada detalle de sus vidas", agregó. El primer caso conocido fue el de A.J., una mujer de 42 años (no quiere ser identificada) que en el 2000 le escribió un mail a McGaugh contándole sobre su capacidad extraordinaria para recolectar recuerdos desde los 11 años. "Le pedí ayuda porque me sentía agobiada por mis recuerdos constantes", dijo A.J. En los últimos siete años le hicieron distintos estudios. "La entrevistamos muchas veces, nunca le decíamos qué le íbamos a preguntar. Verificábamos sus recuerdos con sus diarios íntimos y con el relato de sus familiares", señaló Cahill. "Mi memoria controla mi vida, es mi sexto sentido. Pienso en mi pasado todo el tiempo. Es como una película que se proyecta sin parar. Puedo estar hablando con alguien y viendo la pantalla a la vez", contó A.J. Su memoria es "incontrolable, automática y no para". Es capaz de saber, por ejemplo, qué pasó en las Pascuas a sus 24 años, qué vestía, dónde estaba, qué hizo. Pero su memoria también tiene límites: le cuesta recordar fechas históricas, memorizar poemas o conceptos científicos y sobre todo acordarse de teorías matemáticas. Mc Gaugh aclaró: "También tiene dificultades para organizar y categorizar la información." "Algunas personas me llaman 'calendario humano', mientras que otras me temen. También están aquellos que me conocen mejor, me desafían con fechas y dicen que es un don, aunque yo creo que es una especie de castigo. Toda mi vida pasa alrededor de mi cabeza, de mis recuerdos y me está volviendo loca", dijo A.J. A diferencia de ella, Brad Williams (51), un locutor de radio de Wisconsin, disfruta de su supermemoria: "Me llaman 'Googleman' porque puedo recordar cualquier evento personal, hasta el clima de las fechas por las que me preguntan." El próximo paso es hacer más testeos con resonancias magnéticas porque "todavía no sabemos por qué solamente recuerdan las fechas de los últimos 30 años, eso investigamos", explicó Cahill. Otros científicos quieren ver si se trata de un cuadro obsesivo cuyo foco es el recuerdo constante. "Lo que hace a A.J. y Brad Williams diferentes es que no usan ningún método especial para recordar cosas, y recuerdan su vida personal sin querer hacerlo", cerró McGaugh.
Desde la academia, Irvin Waller se enfrenta a los delincuentes. Este profesor canadiense especializado en prevención del delito, impulsa una idea simple, aunque inusual: "Aplicar el diez por ciento del presupuesto que se gasta en policía, cárceles y sistema de justicia a la prevención del delito permitiría disminuir en algunos años la violencia en un 50%", señala.
Waller, autor del libro Menos represión. Más seguridad, editado por el Instituto de Ciencias Penales de México y las Naciones Unidas, estuvo de visita en Buenos Aires para la inauguración del Centro de Estudios para investigar la Prevención del Delito (Ceprede), de la Universidad de Belgrano.
Su tesis seduce a algunos políticos: "Es más barato y eficaz invertir los recursos en prevención, mediante programas específicos, que en represión". Y desafía: "Aumentar el número de policías no se relaciona con la disminución de la violencia".
Desmitificador de las ideas del ex alcalde de Nueva York Rudolph Giulianni y su política de "Tolerancia cero", Waller explica que el índice de homicidios en esa ciudad ya disminuía antes de su llegada.
"En los Estados Unidos, las políticas de represión penal demostraron su ineficacia. Hay modelos aplicados en algunas ciudades norteamericanas y en Inglaterra que demuestran que es posible reducir la violencia con menos presupuesto que el que se gasta en la represión", explicó Waller a LA NACION.
En los Estados Unidos, se llegó a que hay 100 ciudadanos libres por cada preso que albergan sus cárceles y los Estados no están dispuestos a invertir tanto presupuesto en estas políticas, explica el profesor de la Universidad de Otawa y presidente del Centro Internacional para la prevención de la Delincuencia de Montreal. "Estas políticas demostraron ser poco eficaces y más costosas para los contribuyentes y las víctimas", señala.
-¿Qué ejemplos hay?
-En Inglaterra y Gales se aplica con éxito un programa para la inclusión de la juventud, que se enfoca en unos 50 jóvenes en situación de riesgo, de entre 13 y 16 años, en cada uno de los 70 barrios más peligrosos de Inglaterra y Gales, donde hay más pobreza y violencia. Se trabaja con ellos en centros juveniles durante diez horas semanales, donde se les da entrenamiento deportivo, informática, alfabetización y asesoramiento en salud. Los resultados fueron espectaculares y permitieron bajar el 60% el índice de arrestos, el 27% las expulsiones de la escuela y el 16% la delincuencia.
Es un ejemplo de una de las políticas que aplicó Tony Blair y que se puede llevar a países como la Argentina.
-¿Con qué mecanismos?
-Lo importante es tener una voluntad política de reducir la violencia y, a partir de allí, crear un centro de responsabilidad nacional para instrumentar programas. En Bogotá, se aplicaron programas de prevención, donde se creó un observatorio contra la violencia, es decir, un centro de responsabilidad que diagnosticó las causas de la violencia. Es la llave para disminuirla, contrariamente al aumento del número de policías.
-¿Muchos Estados tienen planes sociales que apuntan a esto y los resultados no parecen visibles?
-Es necesaria una coordinación de las agencias, porque operan en forma separada. Lo importante es que haya un objetivo para todas, una meta común y que sea posible medir la eficacia de los programas para cumplir ese objetivo. No es posible esperar resultados en seis meses o en un año. En Inglaterra, el programa se aplica desde hace diez años y ya funcionan 140 centros en el país.
-¿Debe cambiar la policía?
-El número de policías no se relaciona con la disminución de la violencia. Sí, hay una relación entre la calidad de la policía y la calidad de la investigación policial. En Boston, se aplicó esta idea. La acción policial, sumada a los programas sociales, convergieron para la disminución de las pandillas y las armas. Allí se aplicó un programa con un smart police (policía inteligente).
Se utilizó la policía con un fuerte sistema de sanción penal y se impulsaron programas sociales para favorecer la escolaridad de los jóvenes y la formación profesional, para lo cual hubo también una acción sobre las empresas.
-¿En países aquejados por el crimen, estas políticas de mano blanda son impopulares?
-No es cierto. No hay resistencia de los ciudadanos. Las encuestas dicen que los ciudadanos están dos a uno en favor de gastar el presupuesto en prevención y no en sanción penal.
-¿Y las drogas, como influyen?
-El uso de alcohol está comprobado que tiene injerencia en el crecimiento de la violencia. Hay que estudiar si aquí ésa es la causa del problema. Hay que aplicar políticas de reducción de la demanda.
-¿Cómo se evita que se consagre la impunidad?
-La sanción no garantiza un freno a la violencia, habría que pensar en una justicia que sea más reparadora que punitiva.
Por Hernán Cappiello
De la Redacción de LA NACION
Atentos futuros pacientes del año 2020. Las médicas y los médicos piensan hoy que existe una probabilidad alta de que su relación con sus pacientes se deteriore más en la próxima década. Estiman que tanta tecnología para diagnosticar y para controlar enfermedades hará que se pierdan aún más sus vínculos personales.
Este pronóstico surge de un estudio prospectivo realizado entre mayo y julio del año pasado, en el cual se encuestaron a 1.013 médicos y médicas de diferentes especialidades. Más de la mitad de los encuestados eran argentinos y el resto pertenecían a países latinoamericanos.
El 28 por ciento de las médicas y los médicos contestó que su relación con los pacientes sufrirá un deterioro. Además del uso de las tecnologías, entre los motivos que se mencionaron fueron la llamada "medicina defensiva", es decir la tendencia a trabajar con el miedo a ser demandado judicialmente por los pacientes. Otro punto que temen los médicos es que los prestadores de salud los presionen más para acortar los tiempos de las consultas.
Los profesionales de la salud perciben que su práctica diaria estará impregnada por una "genetización", del diagnóstico y de los tratamientos, según el estudio realizado por Daniel Flichtentrei y María Prats, de la plataforma Intramed (www.intramed.net), con el asesoramiento de expertos internacionales. Esa tendencia se relaciona con el auge actual de la biología molecular, que está descubriendo cuáles son los genes, las proteínas, y otros componentes de las células asociados a ciertas enfermedades. Ese nuevo conocimiento podría conducir a terapias más efectivas, más personalizadas y con menos efectos adversos.
Consultada por Clarín, María Bosnic, consultora en psico-oncología y miembro del comité de bioética de la Fundación Mainetti, consideró que "ya hoy la relación entre médicos y pacientes está pasando por un mal momento. El paciente no está instruido sobre qué preguntar".
Para la experta, el problema reside en que "los médicos tienen poco tiempo para atender y están mal pagos. A la vez, se les exige que estén actualizados. Hoy, sólo se forman como con un saber técnico. Deberían formarse con una visión humanística, darles tiempo y buen sueldo para una buena atención a los pacientes".
"Los pacientes son infieles y consultan a más de dos profesionales. Ponen en duda lo que dijo el médico y preguntan al farmacéutico si está de acuerdo", dijo Marcelo Peretta, director de la Escuela de Farmacia y Bioquímica de la Universidad Maimónides. Y agregó: "En los pacientes, prevalece la idea de que todo médico debe recetar y no siempre es necesario. Que 7 millones de argentinos tomen psicotrópicos indica que hay poco diálogo entre médicos y pacientes".
Para el año 2020, los médicos estimaron que las enfermedades infecciosas, las relacionadas con el ambiente, los desórdenes psiquiátricos y los males causados por la pobreza serán los problemas que deberán enfrentar. Al menos fueron optimistas al sostener que la epidemia del sida estará resuelta con inmunizaciones o con tratamientos, y que habrá un control más efectivo sobre la diabetes, hipertensión, ateroesclerosis y obesidad.
Pese a todo, las médicas y los médicos forman el grupo de los profesionales con más prestigio en la Argentina, según la encuesta nacional (en la que participaron 1.936 personas de 21 ciudades del país) coordinada por Car melo Polino para el Observatorio del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.
Cómo hacer una buena consulta
Para más llevarse mejor con el médico y entender sus consejos, el Sistema de salud de la Universidad de Michigan, en EE.UU., aconseja preguntar en la consulta:
1- ¿Cuál es el diagnóstico? ¿Cómo se pronuncia y cómo se deletrea? ¿Qué significa?
2. ¿Qué causó este problema?
3. ¿Qué cambios en mi estilo de vida puedo hacer?
4. ¿Cómo se llaman los medicamentos recetados? Cerciórese de poder pronunciarlos y deletrearlos, y de entender cómo tomarlos para evitar el riesgo de una mala interacción entre ellos.
5. ¿Cuáles son los efectos secundarios de los nuevos medicamentos? Puede decirle a su médico si notó algún efecto secundario por los medicamentos que está tomando.
Problemas de salud en 2020, según estimaciones
Resueltos:
Estiman que estos temas tienen probabilidades de resolverse:
Sida: probabilidad alta.
Cáncer: probabilidad media.
Genetización de la medicina: probabilidad alta.
Enfermedades infecciosas: probabilidad media.
Enfermedades crónicas no transmisibles: probabilidad media.
Nuevos:
Nuevas enfermedades infecciosas: probabilidad alta.
Enfermedades ambientales: probabilidad alta.
Deterioro de la relación entre el médico y el paciente: probabilidad alta.
Enfermedades psiquiátricas: probabilidad alta.
Enfermedades de la pobreza: probabilidad alta.
Fuente: Intramed
Un libro que analiza las condiciones de internación psiquiátrica en la Argentina. Esta obra es el resultado de un trabajo conjunto realizado entre el Centro de Estudios Legales y Sociales y el Mental Disability Rights Internacional (MDRI), que documenta las violaciones a los derechos humanos que padecen las 25.000 personas que están asiladas en las instituciones psiquiátricas argentinas. Entre junio de 2004 y julio de 2007, un equipo de profesionales visitó numerosas instituciones para personas con discapacidades psiquiátricas e intelectuales, en la ciudad y en la provincia de Buenos Aires, Santiago del Estero, Río Negro y San Luis, para documentar el estado de situación de los asilos psiquiátricos. Durante la investigación se registraron situaciones de abuso y negligencia en instituciones psiquiátricas públicas, así como se detectaron condiciones insalubres y graves amenazas para la seguridad de los pacientes. Como resultado de la investigación, los autores concluyeron que, en la mayoría de los casos, las personas internadas son “pacientes sociales”, que no cuentan con alternativas para desarrollar su vida fuera de la institución, que permanecen asilados por períodos prolongados, sin contar con la asistencia médica, psiquiátrica, psicosocial o legal que podría poner fin a su encierro. Sin embargo, así como este informe denuncia las fallas de la institucionalización y los abusos generados por esta situación, también rescata y analiza algunas experiencias de reforma -como las implementadas en las provincias de Buenos Aires, Río Negro y San Luis- con la expectativa de que puedan funcionar como un ejemplo para las políticas públicas de otras zonas del país. Asimismo, el libro ofrece propuestas y marcos legales para abordar esta problemática, por lo que su aporte tiene una relevancia indiscutible. Esta obra es el resultado de un trabajo conjunto realizado entre el Centro de Estudios Legales y Sociales y el Mental Disability Rights Internacional (MDRI), que documenta las violaciones a los derechos humanos que padecen las 25.000 personas que están asiladas en las instituciones psiquiátricas argentinas. Entre junio de 2004 y julio de 2007, un equipo de profesionales visitó numerosas instituciones para personas con discapacidades psiquiátricas e intelectuales, en la ciudad y en la provincia de Buenos Aires, Santiago del Estero, Río Negro y San Luis, para documentar el estado de situación de los asilos psiquiátricos. Durante la investigación se registraron situaciones de abuso y negligencia en instituciones psiquiátricas públicas, así como se detectaron condiciones insalubres y graves amenazas para la seguridad de los pacientes. Como resultado de la investigación, los autores concluyeron que, en la mayoría de los casos, las personas internadas son “pacientes sociales”, que no cuentan con alternativas para desarrollar su vida fuera de la institución, que permanecen asilados por períodos prolongados, sin contar con la asistencia médica, psiquiátrica, psicosocial o legal que podría poner fin a su encierro. Sin embargo, así como este informe denuncia las fallas de la institucionalización y los abusos generados por esta situación, también rescata y analiza algunas experiencias de reforma -como las implementadas en las provincias de Buenos Aires, Río Negro y San Luis- con la expectativa de que puedan funcionar como un ejemplo para las políticas públicas de otras zonas del país. Asimismo, el libro ofrece propuestas y marcos legales para abordar esta problemática, por lo que su aporte tiene una relevancia indiscutible. Resumen ejecutivo "Yo tenía un buen trabajo. No sé si alguna vez me dejarán ir. Mi vida está arruinada." 2 Persona hospitalizada, Hospital Cabred Vidas arrasadas: La segregación de las personas en los asilos psiquiátricos argentinos documenta violaciones a los derechos humanos perpetrados contra las, aproximadamente, 25.000 personas que están detenidas en las instituciones psiquiátricas argentinas. Más de un 80 por ciento de estas personas son encerradas durante más de un año, y muchas lo son de por vida. Dos tercios de las camas psiquiátricas pertenecen al sistema público. A pesar de que en muchas partes del mundo se han clausurado los grandes asilos psiquiátricos, el 75 por ciento de las personas en el sistema argentino de salud mental público se encuentran detenidas en instalaciones de 1000 camas o más. CELS y Mental Disability Rights International (MDRI) Siglo XXI editores
Fuente: Intramed |
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Hoy no están dadas las condiciones para procesar a un funcionario en actividad”, advirtió el presidente de la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional, Ricardo Recondo. Hizo público así lo que es un secreto a voces: en estos tiempos, los jueces son poco proclives a investigar el poder político.Según Recondo, sólo jueces “superhéroes”, con una valentía extraordinaria, asumirían un desafío de esa naturaleza. No hay garantías suficientes para que un hombre común sea capaz de tamaño acto de independencia, que podría ser el fin de una carrera en los tribunales, dijo a LA NACION el juez, que preside la principal agrupación de magistrados de la Argentina.El Gobierno es, según su interpretación, el responsable de esta situación, por sus constantes presiones sobre la Justicia. La última avanzada, destacó, es el proyecto para reformar el sistema de selección de jueces que promueve la diputada kirchnerista Diana Conti en el Consejo de la Magistratura, que propone flexibilizar los criterios de evaluación y terminar con los exámenes secretos y sorpresivos. “Se busca sojuzgar al Poder Judicial a los intereses políticos”, dijo Recondo. La advertencia no proviene de un ortodoxo de la familia judicial, sino de un hombre que conoce desde adentro el poder político: Recondo fue subsecretario de Justicia tres años durante el gobierno de Raúl Alfonsín. Para asumir renunció a su cargo de camarista en lo civil y comercial federal, lugar que recuperó trece años más tarde por medio de un concurso.
-¿Qué opina de la propuesta del oficialismo para reformar el sistema de selección de jueces?
-Cuando se creó el Consejo de la Magistratura se invocó que era para garantizar la independencia del Poder Judicial; sin embargo, de acuerdo con los resultados, tengo que pensar que lo que se busca es todo lo contrario, o sea, sojuzgar el Poder Judicial a los intereses políticos. Antes, el jurado evaluaba no sólo las pruebas de oposición, sino también los antecedentes. Luego esto se cambia y empieza un manejo discrecional por parte de los componentes políticos del Consejo. Después de la segunda reforma, se profundiza: el oficialismo hace y deshace según su conveniencia o, lo que es peor, de acuerdo con las instrucciones que recibe del Gobierno. Con este nuevo proyecto de reglamento es peor aún.
-¿Por qué?
-Porque se saca el anonimato. Dicen que el anonimato puede ser ignorado igual, pero acá se está legalizando lo ilegal. Se está legalizando la discrecionalidad política para nombrar a los jueces que quiere el poder. A mí me hace acordar a la novela de Giuseppe di Lampedusa El gatopardo . Se creó una institución para nombrar los jueces más capaces, y no los más amigos, y ahora se arma un reglamento para que bajo esta apariencia se vuelva al sistema anterior.
-¿El sistema actual garantiza la transparencia y la igualdad de oportunidades a los candidatos?
-No, y cada vez peligra más la independencia del Poder Judicial. Este proyecto no sólo rompe el anonimato, sino que dice que el Consejo, de una manera completamente discrecional, puede resolver quién va y quién no va al examen. No va a ser un sistema más rápido, sí más arbitrario.
-Nunca antes renunciaron tantos jueces como en la era Kirchner. ¿Cómo se explica?
-Un prestigioso presidente de la Corte, el doctor Orgaz [Alfredo, renunció en 1958], dijo que se iba por cansancio moral. Es eso. Se cansan de la presión, la persecución, las arbitrariedades, de ser atacados y de percibir una remuneración cuatro veces menor que la que tendrían ejerciendo la profesión.
-¿El Gobierno presiona a los jueces?
-Los presiona indirectamente. A través del Consejo o cuando el presidente de la República los ataca por un fallo que no le agrada. Lo mismo que cuando hay dos jueces en la misma situación y se decide someter a uno a juicio político y al otro aceptarle la renuncia.
-¿Se refiere al caso Bisordi?
-Exactamente. Es muy grave. Esto no es una defensa corporativa, pero me consta porque tengo muchos años en el Poder Judicial y él también: Bisordi es un juez honesto y capaz. Quizás tiene dos defectos, dice muchas cosas que los jueces no deberían decir y es ideológicamente opuesto al Gobierno. Aquí hay un manejo discrecional. Se investiga una presunta arbitrariedad en un fallo que firmaron dos jueces: a uno le aceptan la renuncia [la jueza Ana María Capolupo] y al otro, no.
-¿Por qué los jueces no denuncian estas circunstancias?
-Yo lo denuncio.
-¿La Corte debería tomar una postura más fuerte?
-Creo que la actitud de la Corte es digna y fuerte. Puedo decir cosas como presidente de la Asociación que como juez no podría decir, hablo en representación de los jueces, que me han votado.
-En el Consejo, los kirchneristas son cinco consejeros de trece. Los ocho restantes ¿no pueden ponerles un freno?
-En algunos casos, sí; en otros, se unen a la mayoría oficialista. Los jueces somos sólo tres. En España, Francia e Italia los consejos tienen mayoría de jueces, no política.
-La experiencia demostró que los jueces no procesan a funcionarios en actividad. ¿Por qué?
-El tema es qué es primero, ¿el huevo o la gallina? Yo creo que hoy no están dadas las condiciones para procesar a un funcionario en actividad, sin perjuicio de que existen muchísimos jueces que tendrían la valentía de hacerlo, pero puede ser a costa de su puesto, y los jueces no tenemos otro trabajo. El juez superhéroe no es lo razonable. Hay que dotarlo de garantías para que un hombre común pueda resolver cuestiones no comunes, como procesar a un funcionario en actividad.
-Es grave que los propios jueces asuman no tener la independencia para procesar funcionarios.
-Claro, es gravísimo.
-¿Los jueces no tienen ninguna fuerza para resistir?
-Tenemos la fuerza que se ve. Hay que convencer a través de lo que decimos en nuestras sentencias. Y las presiones no son sólo del Gobierno, también están las condenas mediáticas. Si el juez dicta una sentencia contra lo que cree la opinión pública, hay que echarlo.
Por Paz Rodríguez Niell
De la Redacción de LA NACION
PERFIL
Ricardo Recondo