Por las dudas
no sea cosa que nos pique la ignorancia, digo.... el porco
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Tras 30 horas de angustia, apareció vivo el testigo clave en Tucumán
En la larga lista de profesionales que están sufriendo hostigamientos y agresiones –en algunos casos hasta golpizas– figura el psicoanalista de niños y adolescentes Jorge Volnovich, los abogados Juan Pablo Viar y Juan Pablo Gallego –que representa a una de las querellas contra Julio César Grassi–, el psiquiatra Enrique Stola, que asistió y brindó contención a “Ezequiel”y “Gabriel”, dos de los jóvenes que denunciaron al cura; Nora Schulman, directora ejecutiva del Comité de Seguimiento de los Derechos de la Infancia, y hasta Eva Giberti, directora del Programa Las Víctimas contra las Violencias, del Ministerio de Justicia de la Nación. “Ojo por ojo, diente por diente, hijo por hijo” fue una de las últimas amenazas que le llegaron por correo electrónico a Viar.
Cada martes, un grupo de padres se reúne frente a Tribunales y con una radio abierta montada en un automóvil vocifera en contra de jueces de Familia de la Capital Federal. Entre los manifestantes muchos han sido denunciados por violencia familiar y tienen o han tenido alguna restricción en las visitas con sus hijos por medidas dispuestas por la Justicia.
El mecanismo se repite. La jueza de primera instancia en lo civil Miryam Rustán de Estrada denunció que recibió amenazas durante el último fin de semana luego de ordenar el desalojo del Hogar San José Obrero, de la Fundación Felices los Niños, tras realizar una investigación sobre las denuncias de abuso sexual y malos tratos contra chicos allí alojados. El abogado Juan Pablo Gallego, que representa al Comité de Seguimiento de la Convención Internacional de los Derechos del Niño en el juicio contra Grassi, también es blanco de ataques, al igual que otros profesionales que intervienen en causas judiciales contra otros hombres, investigados por abuso sexual o incesto, pero que no son famosos como el cura. Como Viar. En los últimos tres meses, Viar fue centro de una campaña de desprestigio que incluyó carteles pegados en los alrededores de su estudio jurídico, en el microcentro, y de Tribunales, y reparto de volantes con mensajes que lo señalaban como pedófilo. También recibió amenazas de muerte, según reveló a Página/12. Algunas le llegaron por correo electrónico como anónimos o con la firma de Agustín Pedro Castelli, el nombre de una persona que se suicidó casi una década atrás. Viar asesoró jurídicamente a su ex esposa, en una causa contra Castelli por violencia severa contra la mujer y sus hijos.
En un comunicado de prensa, Asapmi alertó que los ataques provienen de personas que “se presentan a sí mismas como víctimas, intentan desresponsabilizarse absolutamente por los hechos que derivaron en la instancia judicial en la que los profesionales actúan, ya sea como abogados/as o como peritos, cuando sus dictámenes o conclusiones no los favorecen”.
Stola contó a Página/12 que hace poco menos de un mes le abrieron un perfil en Facebook y un blog en Internet a su nombre, a los que le llegan mensajes difamatorios. Stola recordó que en los últimos tres años sufrió además tres ataques en su domicilio particular y numerosas amenazas de muerte, después de brindar asistencia psiquiátrica y contención a dos de los jóvenes que denunciaron a Grassi. Stola declaró en el juicio contra el sacerdote. “En una oportunidad me fajaron, me dijeron que me dejara de joder con el cura. Eso fue en marzo de 2006. Después me metieron una denuncia penal diciendo que no era psiquiatra. La causa finalmente ya se cerró. Y en el último año me han hecho también campañas por Internet difamatorias”, describió Stola, que sufrió un cuadro de estrés postraumático como consecuencia de la persecución.
“La situación es muy grave –describió a Página/12 Bringiotti–. Costó mucho visibilizar el problema del abuso sexual en la sociedad, no sólo en la Argentina. Hay profesionales que han tenido que dejar casos porque no pudieron soportar más el hostigamiento”, denunció. Algunos han sido denunciados por injurias u otra causa por imputados de abuso sexual y tuvieron que enfrentar costosos juicios, entre ellos especialistas de la Unidad de Violencia Familiar del Hospital Pedro de Elizalde, de la ciudad de Buenos Aires, encabezada por Norberto Garrote, señaló la titular de Asapmi.
Bringiotti está llevando adelante un estudio de prevalencia de situaciones traumáticas en la infancia y la adolescencia. “Estamos encontrando que el 75 por ciento de los chicos que fueron abusados no se lo contaron a nadie. Las secuelas del abuso son de las más graves que puede tener un chico junto con las guerras”, advirtió la directora del Programa de Investigación en Infancia Maltratada de la UBA. “Es muy importante que la publicidad de estos hechos llegue a la comunidad, para que ésta no se vea sorprendida en su buena fe, y la defensa de los niños/as abusado/as sea la prioridad, tal como lo indica el cumplimiento de la Convención sobre los Derechos del Niño”, destaca el comunicado de Asapmi.
El fenómeno del ataque a profesionales comprometidos con la denuncia del abuso infantil no es exclusivo de la Argentina y se conoce como “backlash”. La reacción se produce y se profundiza a medida que se visibiliza y se denuncia cada vez más esa problemática. Para Bringiotti sería muy importante la aprobación de una ley que dé protección a los profesionales que trabajan en el tema, como existe en otros países.
ANDREA RIZZI - Madrid - 21/05/2009 - DIARIO EL PAIS
"Sin visiones, los pueblos mueren". Andrea Riccardi recurre a un verso de un poco conocido poema de Karol Wojtyla para sintetizar su percepción de una Europa con un "pensamiento corto y débil sobre sí misma", con sociedades atomizadas y asustadas, políticas de inmigración "miopes" y tristes rasgos insolidarios.
Riccardi (Roma, 1950) es el fundador de la Comunidad de San Egidio, una asociación de laicos católicos presente en 70 países y con 50.000 miembros. La actividad de mediación en conflictos de medio mundo y la lucha contra la pobreza de la Comunidad le han granjeado el apodo de ONU de Trastevere (el barrio de Roma en el que fue fundada) y la candidatura al Premio Nobel de la Paz. Riccardi recibe hoy en Alemania el Premio Europeo Carlomagno y esboza en esta entrevista telefónica sus visiones como líder de San Egidio, veterano mediador y profesor de historia contemporánea, que enseña en la Universidad Roma Tre.
Pregunta. Usted recibe el Premio Carlomagno como "excepcional ejemplo de activismo ciudadano para una Europa humana y solidaria dentro y fuera de sus fronteras". En tiempos de crisis económica parecen agudizarse algunos instintos insolidarios y el ensimismamiento. ¿Cómo ve Europa en estas aguas revueltas?
Respuesta. Nosotros trabajamos para una Europa que no sea fortaleza ni caja fuerte. Ahora la gente, los europeos, están desorientados entre crisis económica, modelos sociales que se desploman y una globalización demasiado grande que asusta. La cultura mercantilista ha exaltado exageradamente la dimensión individual. El valor de la comunidad es consumido en nuestras sociedades. En este escenario se oyen en muchos lugares gritos de alarma contra los inmigrantes, que desvían la atención y corren el riesgo de que sea una llamada al odio. La política europea, asustada con respecto a la inmigración, es una política sustancialmente miope.
P. ¿En qué sentido?
R. Reflexionemos sobre los inmigrantes. Como decía Jean-Baptiste Duroselle, ésta no es una emigración: es una invasión. Impulsada por la desesperación. No serán desde luego las vallas de Ceuta o los barcos italianos los que la paren. Sólo una inteligente política en África podrá hacerlo. Dar allí a la gente una esperanza de futuro. Pero no veo muchos Estados europeos trabajando en esa dirección.
P. En Italia, el presidente Giorgio Napolitano ha alertado contra cierta "retórica xenófoba". El Gobierno de Berlusconi quiere criminalizar la inmigración ilegal. Estos temas centran el debate público, mientras la crisis desliza hacia la pobreza sectores de la población.
R. Yo estoy preocupado. En Italia, ya en la pasada campaña electoral, todos estaban convencidos de que el tema de la seguridad iba a surgir. Muchos han empezado a gritar. Yo sé que el discurso de la seguridad es rentable, pero, insisto, gritado excesivamente e inflado, es un discurso que es una llamada al desprecio y que tiene efectos perversos. Debe haber una responsabilidad del lenguaje. Mientras, la crisis arrecia, los pobres son cada vez más pobres y lo son en una sociedad en la que desaparecen las redes.
P. Las clases medias también sufren en Occidente.
R. La clase media también se desliza hacia abajo, se pauperiza, al igual que algunos de sus papeles. Pienso en el oficio de maestro y de profesor. Son figuras social y económicamente humilladas. A ello se añade la cuestión de los mayores, un problema dramático. La crisis lo desvela. Rotas las redes, la ilusión juvenil de que puedes solo se resquebraja con la vejez. Esta sociedad, con su bienestar, nos hace vivir más. Pero esta existencia alargada vive bajo la amenaza de la expulsión de una sociedad que no sabe qué hacer con los mayores. En este sentido, nuestra sociedad tiene un pensamiento corto sobre sí misma, una visión débil. Le falta visión. Creo que necesitamos nuevas perspectivas sociales.
P. ¿Dónde buscarlas? Ningún modelo parece estar en gran forma...
R. Ya murieron ideologías del siglo pasado, y ahora tenemos la muerte del mito del mercado como divina providencia. El mercado que garantiza un futuro feliz. En realidad, no es así. El problema es que sufrimos un déficit de cultura política como para poder llenar ese vacío. Nuestra cultura política se enfoca sobre temas secundarios y no encara los que requerirían esfuerzo, reflexión. Quizá es un problema de background intelectual. Es importante. De la política depende, por ejemplo, que nos mantengamos lejos de modelos sociales multiculturalistas, que yuxtaponen comunidades, como trozos de Líbano pegados unos a otros. Hay que evitar eso. Creo en el diálogo. Yuxtaponer significa marginalizar. Criminalizar.
El juez que liberó a los narcos reiteró que ’allanar de noche es una práctica de la dictadura’
Roberto Falcone defendió en Radio 10 el fallo que dejó libre a peligrosos delincuentes. Afirmó que la prohibición de los allanamientos nocturnos es "una garantía constitucional para proteger el santuario del hogar". Dijo que la Justicia "no es la quintacolumna del narcotráfico"
El titular del Tribunal Oral Federal de Mar del Plata defendió la decisión adoptada por unanimidad junto a sus colegas de anular una serie de allanamientos que terminaron la detención de seis peligrosos narcotraficantes, bajo el argumento de que no se había incluído en las órdenes del juez la precisión de que se harían en horario nocturno.
En un reportaje con Radio 10 y también en C5N, el magistrado mencionó varias veces que la medida se había tomado a raíz de que no se había cumplido con una "garantía constitucional", incluída en los códigos de procedimientos penales, tanto de la Nación como de la Provincia.
El magistrado ratificó que la realización de allanamientos durante la noche era "una práctica de la dictadura militar" y recordó que la obligatoriedad de la realización diurna de esos operativos fue establecida en realidad para "proteger el santuario del hogar y la intimidad familiar".
El presidente del Tribunal Oral Federal de Mar del Plata tiene una activa participación en un comité de especialistas que convocó el Ministerio de Justicia de la Nación para modificar la actual "Ley de Drogas" y tuvo en varias oportunidades participación en seminarios y conferencias donde abogó por una reforma que elimine la penalización de la tenencia de estupefacientes para consumo personal.
En ese marco, Roberto Falcone manifestó que "el Poder Judicial no es una quintacolumna del narcotráfico", pero advirtió que el no cumplimiento de los reglamentos que impiden los operativos nocturnos "es una causal de nulidad absoluta" del proceso y consiguientemente de la liberación de "los detenidos acusados de tráfico de droga".
"No puede perseguir la delincuencia violando las garantías, trabajando en contra de lo que disponen los reglamentos. No es la manera en que la República debe perseguir el crimen, debe hacerlo cumpliendo la ley", manifestó el juez.
Además, recordó que la obligatoriedad del horario diurno para los allanamientos se estableció para proteger "la intimidad familiar" y "el santuario que es el hogar, el domicilio; si vamos a entrar hay que cumplir con los ritos. Hay que cumplir con la Constitución y las leyes, aunque no gusten".
"Muchos allanamientos se hacen de noche sin razón, se tiran puertas abajo a patadas y al final no se encuentran drogas. El 90 por ciento de los operativos se hacen de esta manera y nadie dice nada. Las consecuencias psicológicas de quienes lo sufren pueden durar años", explicó Falcone.
El juez marplatense dijo que hacer un allanamiento nocturno "es una práctica excepcional que debe ser fundamentada y en este caso no se hizo". Falcone aseguró que la policía esta "facultada para pedirle al juez hacer una detención de noche en caso de que la banda o el delincuente operen durante ese horario".
"Tirar las puertas abajo es una práctica de la dictadura, no se puede hacer sin motivos. La policía no pidió hacer el allanamiento de noche y lo hizo igual. Es un artículo que protege el domicilio", indicó Falcone.
"Si no se cumplen las garantías, el proceso queda anulado y es lo que pasó en este caso. Fueron liberados los tres o cuatro detenidos que estaban acusados de tráfico de drogas", reconoció, en otro reportaje realizado en C5N.
Fuente: INFOBAE - 21/05/09
El jefe de la Secretaría Antidrogas, José Ramón Granero, criticó en Radio 10 a Roberto Falcone por su fallo, que dejó en libertad a narcos porque se hicieron allanamientos de noche. Recordó ese grave antecedente y reconoció: "Esto es una joda, estoy muy caliente"
El titular de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar) se mostró indignado esta mañana luego de que saliera a la luz un fallo del juez Roberto Falcone, del Tribunal Oral marplatense, quien anuló una serie de procedimientos contra narcos por haber sido realizados durante la noche.
En diálogo con Radio 10, José Ramón Granero manifestó estar "muy caliente" por la decisión del Tribunal y reveló que cuando era juez federal de Mar del Plata, del juzgado de Falcone faltaron "100 kilos de cocaína".
"No me llama la atención de Falcone", advirtió Granero y reveló que "del juzgado de Falcone le faltaron 100 kilos de cocaína, de la bóveda" asignada por el tribunal para su guarda.
Granero remarcó durante su conversación con el programa El Oro y El Moro el "exceso de garantismo" en algunos fallos y se mostró "muy caliente" porque según él con este tipo de fallos "defendemos los derechos y garantías de personas que tienen drogas en sus domilicios y que sirven para dañar". "Se trafica con la muerte, este juez no defiende la vida, la salud", dijo.
"El mensaje que le están pasando estos jueces a la sociedad es nefasto", señaló el titular de la Sedronar: "Esto es joda", concluyó.