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CIELO Y TIERRA - ¿QUIÉN DIJO QUE TODO ESTÁ PERDIDO?

Política Internacional

El primer cambio del Estado en Aerolíneas: más vuelos a Caracas

Viaja cuatro veces por semana con un avión transoceánico, que nunca va completo

Por Juan Pablo Morales - De la Redacción de LA NACION

La tripulación de la nave de Aerolíneas Argentinas preparaba 256 butacas para recibir a un puñado de pasajeros. La luz del amanecer entraba en la sala de embarque y despertaba bostezos de un manojo de turistas y hombres de negocios. La mayoría parecía extrañamente cómodo: era la primera vez que volvían a Caracas sin escalas y en un avión tan grande.

Daniel Parra, un empresario venezolano, hurgaba en una valija negra para encontrar el pasaporte y recordaba cómo había llegado. "Vinimos hace una semana, en un avión inmenso, al que le sobraban la mitad de los asientos." La vuelta sería parecida: 7 horas de vuelo, 100 lugares libres y un recorrido de 5000 kilómetros con una máquina capaz de hacer viajes transoceánicos. La misma que en otros tiempos se usaba para llegar a Australia.

El vuelo del último viernes a tierras de Hugo Chávez fue la prueba de un curioso cambio en Aerolíneas Argentinas. Dos días antes de asegurarse el control total de la compañía, el Estado implementó una modificación comercial en medio de la crisis: mejoró todos los vuelos a Caracas. Desde entonces, es una prioridad viajar a Venezuela.

Hace un año, la empresa terminó de hundirse en las dificultades más severas de su historia. Suspendió destinos como Nueva York y México, redujo vuelos en rutas clave, como Roma, Madrid, Santiago de Chile y Miami, y cayó en picada en la participación de ventas internacionales (de un 15 a un 3 %). Hoy tiene acotadísimas frecuencias en la mayoría de los vuelos de cabotaje y, en 2008, la merma en ventas podría alcanzar los 240 millones de dólares.

Sin embargo, desde el 1° de septiembre se abrieron nuevas ofertas a Venezuela. Hay cuatro vuelos semanales (lunes, miércoles, viernes y domingo), sin escalas y en aviones Airbus A340-300, un tipo de nave de cuatro motores, especialmente concebida para hacer viajes de hasta 12.000 kilómetros.

Hasta hoy, ninguno de esos vuelos viajó completo. El jueves pasado, una ansiosa pasajera llamó a último momento al centro de atención al cliente para saber si podía volar el viernes al amanecer. "Hay amplia disponibilidad en todo el avión", respondió la operadora de Aerolíneas. Tenía pasajes en todas sus variantes: económica (803 dólares más impuestos), en primera clase (2800) y hasta de una promoción ejecutiva limitada (1950).

"Nos va a ir mejor en el futuro. Mejoramos los vuelos porque vemos en Caracas una capacidad de oportunidad", justificó el gerente comercial de Aerolíneas, Maximiliano Pozaric.

En general, las agencias de viajes y de venta de pasajes reconocen que Venezuela podría ser rentable. Las razones son políticas. "Venezuela hoy es un vuelo netamente corporativo. Los lazos políticos incrementaron las relaciones económicas y eso empieza a generar tráfico aéreo", aseguró Alejandro Tamer, gerente de Despegar.com. "Hay mucho vuelo cautivo, comercial y financiero", explicó Ricardo Roza, presidente de la Asociación Argentina de Agencias de Viajes y Turismo.

También para Cecilia Vignolo, de Biblos Travel, hay "incremento de la demanda" en la ruta venezolana, pero puso reparos respecto a los cambios en Aerolíneas. "¿Es tan rentable como para poner un avión tan grande?"

Rodeado de tablas y ecuaciones, Pozaric defendió las modificaciones con argumentos de un empresario inmerso en una debacle. "Elegimos Caracas porque habrá demanda, pero también porque no hay competencia. Eso es clave. Con esta crisis, rivalizar con otra compañía nos liquidaría. Y vamos en un avión grande porque no tenemos otro para garantizar un buen servicio. Tenemos pocos aviones".

Los equipos de Aerolíneas están diezmados. Hasta fines de julio volaban sólo con 26 aviones, divididos en un engorroso sistema de 8 flotas.

"Necesitamos tiempo para modernizarlas. Usaremos el Airbus 340 hasta que recuperemos otros equipos. Necesitamos recuperar la confianza del pasajero", dijo Pozaric.

Hasta ahora no ocurrió. En el amanecer del viernes, la mayoría de los pasajeros sospechaba de la comodidad. "El servicio siempre fue pésimo. ¿Qué van a mejorar? Recién quise preguntar algo y nadie me atiende", se quejaba Jorge Barrios, un venezolano dueño de una agencia de viajes. Cerca de él, un empresario argentino se la pasaba haciendo preguntas: "¿Van a respetar los horarios? ¿Van a cumplir con el servicio si los aviones no están llenos? ¿Acá no hay algo político?"

Un tour , todo incluido, para visitar los servicios secretos israelíes

UN PROGRAMA DESTINADO A CUALQUIER INTERESADO EN CONOCER LAS ENTRAÑAS DEL MOSSAD

Por US$ 2.500 se puede ver incluso cómo se planifican las ejecuciones selectivas de terroristas.

Por:  TEL AVIV. DPA

 

Un viaje organizado a Israel permite visitar durante una semana instalaciones militares clave del Estado judío, reunirse con agentes de los servicios secretos Mossad y Shin Bet o incluso conocer cómo se planifica la "ejecución selectiva" de un extremista palestino.

El tour, cuya próxima edición tendrá lugar a mediados de este mes, se organiza dos o tres veces por año, con unos 60 participantes en cada ocasión, y el precio, de 2.495 dólares por persona, incluye pensión completa en alojamientos de primera clase.

La inscripción está abierta a cualquier adulto interesado, pero, al visitarse instalaciones altamente sensibles para la seguridad de Israel, las autoridades militares deben dar el visto bueno a los participantes. Durante el viaje, tomar fotografías o realizar grabaciones de cualquier tipo está prohibido.

La impulsora de los tours, Nitsana Darshan-Leitner, directora de la organización defensora de los derechos civiles Shurat HaDin, asegura que muchos participantes, incluso judíos acostumbrados a viajar a Israel, cambian por completo su punto de vista sobre el país cuando conocen de cerca las amenazas de seguridad a las que está expuesto y cómo se hace frente a ellas.

"Muchos creen que conocen Israel. Pero aquí se les revelan informaciones que ni siquiera intuían", explica a la agencia DPA la abogada en Tel Aviv. Según Darshan-Leitner, esto es así porque el tour "permite conocer la situación de seguridad de Israel de primera mano, no a través de los medios de comunicación ni de los políticos, sino de la gente que toma las decisiones sobre el terreno".

Un punto clave del programa es un vuelo en avioneta que ayuda a reconocer desde el aire la multitud de amenazas estratégicas a las que está sometido un país de tan poca superficie, equivalente a la provincia de Tucumán.

Otros puntos del programa incluyen una excursión en jeep por los disputados Altos del Golán, encuentros con héroes de guerra israelíes, agentes árabe-israelíes infiltrados en grupos armados palestinos, así como con miembros del gobierno.

Darshan-Leitner comenzó a organizar los viajes en 2003, en plena Intifada palestina, cuando, según dice, "en los medios se presentaba a Israel como un país que actuaba con crueldad contra los palestinos pese a que, en realidad, era víctima de sangrientos atentados".

En el tour se asiste también a interrogatorios de extremistas palestinos, al tiempo que oficiales de la Aviación hebrea muestran con videos y otros materiales cómo se realizan las controvertidas "ejecuciones selectivas" de terroristas en los territorios palestinos.

"Siempre se pueden cometer errores, pero tratan de ser lo más exactos posibles para no dañar a civiles", concluye la abogada. 

Fuente: Clarín 

Canadá se preparó para la invasión anglosajona contra Afganistán antes del 11 de septiembre

Denis Morisset, un ex miembro de la «Joint Task Force 2», unidad de élite de los servicios secretos de las fuerzas armadas canadienses, hace un recuento de 8 años de operaciones secretas en un libro cuyo lanzamiento debía tener lugar el lunes, en Québec. Titulado Nous étions invincibles [En español, “Éramos invencibles”.], el libro cuenta detalladamente acciones en Rwanda, Bosnia y Afganistán así como, lo cual constituye una revelación, en Perú y Colombia.

Entre las revelaciones que aparecen en el libro se encuentra la afirmación de que Canadá participó en los preparativos del ataque anglosajón contra Afganistán antes de los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Pero el libro no saldrá a la venta. El autor fue arrestado y encarcelado ayer por solicitación sexual de menores a través de Internet. Mientras tanto, la casa editora JCL recibió una carta del ministerio de Defensa de Canadá en la que se le comunica que la publicación de la obra puede poner en peligro la seguridad nacional. Ante la presión, la editora JCL retiró inmediatamente el libro de su catálogo.

7 de mayo de 2008

fuente: voltairenet

¿Quién es quién en Francia?

El Carlyle Group, grupo financiero que administra las fortunas de las familias Bush y Bin Laden, ha decidido de crear un nuevo servicio financiero destinado a administrar los excedentes financieros provenientes de los petrodólares, llamados también Fondos Soberanos (en inglés: sovereign wealth funds), principalmente aquellos que provienen del Kuwait y de Singapur.
Para dirigir este nuevo servicio, el director honorario del
Carlyle Group, quien no es nadie menos que Franck Carlucci, antiguo director de la CIA, aconsejó el reclutamiento del 5to más importante «enganchador financiero» conocido en Wall Street: el señor Olivier Sarkozy.

Olivier Sarkozy es medio hermano del actual presidente de la República Francesa y, se estima que ha realizado en 2007, según el ranking [o clasificación] de Dealogic, operaciones [transacciones financieras] por un monto total de 514 mil millones de dólares. Este personaje se ha hecho también conocido por haber participado en varias readquisiciones [compras] de empresas de gran envergadura en la Bolsa, como por ejemplo la del banco MBNA, especializado en la emisión y gestión de cartas de crédito, adquisición hecha a la cuenta del Bank of America en 2006 (35,000 millones de dólares), o la recompra de Sallie Mae por un consorcio de bancos y sociedades especializadas en capital de inversión (25,000 mil millones).
También ha aconsejado al ABN Amor y al Barclays en su fusión. Olivier Sarkozy aspira a más hoy en día.

Oliver Sarkozy también organizó el encuentro entre el presidente Bush y su medio hermano [Nicolás Sarkozy] cuando este era todavía ministro del Interior de la República Francesa.

Christine de Nagay, madre de Olivier Sarkozy, ha realizado un nuevo matrimonio en segundas nupcias. En los años 50’, su suegro contrató a Frank Carlucci en el departamento de operaciones de la CIA.

 

Fuente: Voltairenet

 

 

Karen Hughes reconoce que Nicolas Sarkozy actual presidente de Francia fue formado por el Departamento de Estado de los EE.UU

Evocando los resultados de los programas de influencia [política] de los Estados Unidos y durante una ceremonia oficial el 25 de octubre de 2007, Karen Hugues, la sub-secretaria de Estado de los EEUU encargada de la Diplomacia Pública [propaganda], declaró: «Más de 130 participantes [a nuestros programas desde 1945] han llegado a convertirse en líderes en sus propios países, incluso el actual Primer Ministro de Gran Bretaña [Gordon Brown], el presidente de Francia [Nicolás Sarkozy] y el presidente de Turquía [Abdullah Gül]».
Si la biografía del Sr. Brown es conocida, en cambio es la primera vez que un oficial estadounidense reconoce que los señores Sarkozy y Gülhan sido formados por el Departamento de Estado norteamericano, cosa que estos [nuevos] presidentes siempre han tratado de ocultar.

 

¿Y la guerra, Papa Benedicto?

¿Cuándo va a enfrentar la cara ensangrentada de la historia?

La nota original fue publicada en inglés en The New Print Edition of CounterPunch 

 

Ray McGovern(1)

 

El Papa Benedicto XVI llegó la semana pasada a Washington sobre un telón de fondo macabro que incluye informes de tortura, ejecución, y guerra. Prefirió no darse cuenta.

 

Tortura: Nuevos informes de ABC de fuentes informadas describieron a los asesores más importantes de George W. Bush (Cheney, Powell, Rumsfeld, Ashcroft, Rice, y Tenet) reuniéndose docenas de veces en la Casa Blanca durante 2002/03 para decidir la combinación más eficiente de técnicas de tortura para “terroristas” capturados.

 

Inicialmente, cuando ABC intentó aislar al presidente de esta sórdida actividad, Bush alardeó abruptamente que lo sabía todo al respecto y la aprobaba. Ese comentario y el memorando de acción que Bush firmó el 7 de febrero de 2002 disiparon cualquier duda restante sobre su responsabilidad personal por la autorización de la tortura.

 

Ejecución: Mientras tanto la Corte Suprema con una mayoría de jueces que se llaman católicos, deliberaba abiertamente sobre si un gramo, o dos, o tal vez tres de este o aquel producto químico será el modo preferido para ejecutar a seres humanos. El siempre pintoresco laico católico Antonin Scalia se quejó, impaciente: “¿Dónde dice en la Constitución que las ejecuciones tengan que ser indoloras?

 

Scalia no parecía preocupado en absoluto por la posibilidad de que el Papa pudiera recordarle a él y a sus colegas católicos la enseñanza de la Iglesia sobre la pena capital, es decir, que los casos en los que la ejecución es una necesidad absoluta “son muy raros, si no prácticamente inexistentes.”

 

Eso bastó para que este estudiante de historia alemana (y residente allí durante cinco años) recordara vívidamente su visita a sitios donde se realizaban precisamente esos tipos de tortura y políticas de ejecución a altos niveles similares del círculo íntimo de Hitler – sí, incluyendo a jueces.

 

Guerra: ¿Puede el Papa posiblemente estar tan sumido en su marca peculiar de teología que haya olvidado lo que sucedió cuando era joven, durante el Tercer Reich?

 

¿Es posible que asesores papales hayan olvidado decirle que, después de la Segunda Guerra Mundial, el Tribunal de Nuremberg describió una guerra de agresión no provocada, del tipo que lanzaron el Tercer Reich y George W. Bush, como el “supremo crimen internacional, diferente de otros crímenes de guerra sólo en que contiene el mal acumulado del conjunto?” ¿Pueden haber dejado de contar al Papa que se codearía con criminales de guerra, torturadores, y los cobardes del Congreso que les confieren poderes y se niegan a sacarlos de sus puestos?

 

Para este católico fue un espectáculo profundamente triste – profundamente triste. Nunca desde la Segunda Guerra Mundial cuando los obispos del Reich hicieron juramentos personales de lealtad a Hitler (como lo hizo la Corte Suprema alemana y los generales del ejército) han actuado el papado y los obispos de una manera tan zalamera, poco cristiana. Durante los años treinta, con muy pocas excepciones, los obispos (católicos y luteranos evangélicos) colaboraron con los nazis. Mientras tanto Pío XII, como Hamlet, trató permanentemente de decidir si debiera exponer a la Iglesia Católica a un cierto riesgo, mientras los judíos eran asesinados a mansalva.

 

Albert Camus

 

En 1948, a la sombra de esa monstruosa guerra mundial, el autor/filósofo francés Albert Camus aceptó una invitación del monasterio dominicano de Latour-Maubourg. Hay que decir a su favor que los dominicanos querían saber lo que un “no creyente” pensaba sobre los cristianos a la luz de su conducta durante los años treinta y cuarenta. Las palabras de Camus parecen tan terriblemente relevantes hoy en día, que es difícil recortarlas:

 

“Durante mucho tiempo en esos años espantosos años esperé que se alzara una gran voz en Roma. Yo ¿un no creyente? Precisamente. Porque sabía que el espíritu se perdería si no articulaba un grito de condena.

 

“Desde entonces me han explicado, que la condena fue ciertamente expresada. Pero lo fue en el estilo de las encíclicas, que no es tan claro. La condena fue expresada y no fue comprendida. ¿Quién podía dejar de sentir dónde se halla la verdadera condena en este caso?

 

“Lo que el mundo espera de los cristianos es que los cristianos deberían pronunciarse, fuerte y claro, y que deberían expresar su condena de tal manera que nunca pudiera aparecer una duda, ni la más ligera duda, en el corazón del hombre más simple. Que deberían apartarse de la abstracción y enfrentar la cara ensangrentada que la historia ha asumido hoy en día. [Énfasis agregado]

 

“Puede ser... que la Cristiandad insista en mantener un compromiso, o en dar a su condena la forma oscura de la encíclica. Posiblemente insistirá en perder de una vez por todas la virtud de revuelta e indignación que otrora le perteneció.

 

“Lo que sé – y a veces crea en mí un profundo anhelo – es que si los cristianos se decidieran a hacerlo, millones de voces – millones, digo – en todo el mundo se sumarían al llamado de un puñado de individuos aislados, quienes, sin ningún tipo de afiliación, interceden actualmente casi por doquier e incesantemente por niños y otra gente.” [Énfasis agregado]

 

(Extractado de “Resistencia, Rebelión y Muerte: Ensayos”)

 

¡Hace sesenta años!

 

Tal vez los monjes dominicanos tomaron en serio a Camus; los monjes tienden a escuchar. Los funcionarios del Vaticano, por otra parte, tienden a saberlo todo – y habitualmente advierten al Papa que sea “discreto.” Eso se vio la semana pasada con el Papa en Washington y Nueva York, cómo perdió la oportunidad de seguir el mandato bíblico de decir la verdad al poder – de pronunciarse claramente, como insistió Camus, con toda la autoridad moral que pueda invocar.

 

Católicos por todas partes

 

Pensemos en la semana pasada y en los numerosos católicos destacados que se agruparon para ver al Papa – muchos de ellos directivos con considerable influencia en el poder judicial y legislativo, y también importantes protagonistas en el poder ejecutivo.

 

Ahí estaban, con sus familias, los cinco jueces católicos de la Corte Suprema, recién salidos de detalladas deliberaciones sobre cómo implementar de la mejor manera los asesinatos patrocinados por el Estado, ejecuciones que están prohibidas en virtualmente todo país civilizado.

 

El juez Scalia baboseó audiblemente sobre cuánto producto químico letal debía ser inyectado a las venas de un “condenado,” y con qué rapidez. (Para los que tengan estómagos resistentes, C-SPAN grabó los procedimientos.)

 

Me siento avergonzado de reconocer que, como yo, Scalia es el producto de una educación jesuita (Xavier High School en Manhattan y Georgetown College). A pesar de su propugnación de técnicas “blandas” de tortura como ser la introducción de clavos bajo las uñas, Scalia todavía es venerado por igual por muchos jesuitas y obispos.

 

En la Cámara de Representantes

 

La presidenta Nancy Pelosi, que fue decana de la Arquidiócesis de Baltimore y ahora de San Francisco y el líder de la minoría John Boehner (Republicano de Ohio) – también católico – parecen estar a punto de asignar otros 100.000 millones de dólares para la muerte y la destrucción en Iraq y Afganistán por los motivos políticos más reprensibles y crasos – la próxima elección. El congresista Jim McGovern (Demócrata de Massachussets) trató la semana pasada de rizar el rizo, señalando que Pelosi ahora insiste, en boca de McGovern, en que: “Somos una parte igual del gobierno, ya no somos una cita barata.” Es un hecho.

 

Por desgracia, parece que los funcionarios clave de Pelosi en Apropiaciones de la Cámara (ambos católicos) van a ceder una vez más. No es que no conozcan la forma correcta de proceder. Hace sólo seis meses el presidente de Apropiaciones Dave Obey (Demócrata de Wisconsin) declaró: “No me propongo devolver con su informe en algún momento durante esta sesión del Congreso ninguna solicitud [de financiamiento] si sólo sirve para continuar el status quo.”

 

El presidente del subcomité John Murtha (Demócrata de Pensilvania) lo dijo con aún más fuerza un año antes que Obey, y llegó cerca de decir que la ocupación de Iraq es una causa perdida – y lo es, por cierto. Pero no es político decir eso antes de la elección. No importan los soldados en la línea del frente.

 

Obey y Murtha cedieron la última vez. Consideraré particularmente devastador si Obey vuelve a ceder ahora, porque siempre le he considerado uno de los mejores legisladores del Congreso. Y ya que es de Wisconsin, Obey reconoce mejor que la mayoría de los otros la demagogia maccartista de gente como el republicano de Texas, Michael Burgess, en el sentido de que cualquier cosa que dé al presidente todo el financiamiento de la guerra que exige es “básicamente dar ayuda y alivio al enemigo.” Pelosi también ha sido excepcionalmente franca al admitir que es política electoral, pura y simple, lo que explica su resistencia a responsabilizar al presidente George W. Bush y al vicepresidente Dick Cheney por crímenes y faltas graves mediante el procedimiento regulado que nos fue legado por los Padres Fundadores [de la nación] precisamente con ese propósito – la recusación en la Cámara de Representantes; el juicio en el Senado.

 

Si, como se espera en general, aprueban el financiamiento para la guerra, es probable que mueran varios cientos de soldados estadounidenses más – para no hablar de cuántos iraquíes – antes de que se pueda inyectar un poco de sentido común en la política de EE.UU. el año próximo.

 

Iraq está en la ruina. Dos millones de iraquíes han huido al extranjero; otros dos millones son refugiados en el interior. ¿Soy el único que considera macabro el furioso debate sobre si el ataque y ocupación de Iraq han resultado en un millón o “sólo 300.000” iraquíes muertos?

 

Al parecer, el Papa no tuvo ninguna opinión sobre la guerra de Iraq. ¿Y sobre la Tortura?

 

Seguramente el Papa se pronunciaría contra el tipo de tortura por la que se ha hecho famoso nuestro país: Abu Ghraib, Guantánamo, los “sitios ocultos” de la CIA – tanto más ya que Jesús de Nazaret fue torturado hasta la muerte. El Papa prefirió el silencio, lo que presumiblemente fue un alivio agradable para el aprendiz de torturador de cinco estrellas, el general Michael Hayden, actualmente jefe de la CIA. La Casa Blanca ha dejado en claro que Hayden está listo para instruir a sus torturadores que vuelvan a utilizar el submarino, con la aprobación del César.

 

Hayden demostró su brío cuando fue jefe de la Agencia Nacional de Seguridad [NSA]. Saludó con elegancia cuando el presidente y el vicepresidente le dijeron que hiciera caso omiso de la Ley de Inteligencia en el Exterior y Vigilancia y de su juramento de defender la Constitución Uno de los predecesores de Hayden como director de la NSA afirmó que Hayden debiera haber sido sometido a un consejo de guerra. Pelosi fue informada tanto sobre la vigilancia ilegal como sobre la tortura, pero no hizo nada.

 

Después de demostrar su fidelidad al presidente, Hayden fue escogido para dirigir la CIA. Al general le gusta alardear sobre su formación moral y sus credenciales católicas. En la audiencia para su nombramiento, señaló que gozó de 18 años de educación católica.

 

Y todo el tiempo quedó bien en claro que estaba positivamente ansioso de estar a cargo del submarino y de otras técnicas de tortura – ¡lo que usted diga, jefe! Me sentí algo alicaído después de sumar mis propios años de educación católica – sólo 17. Evidentemente me perdí las “Técnicas reforzadas de interrogatorio 301.”

 

Siga así, general; Concentrémonos en los pecados de otros.

 

El sábado, en la ONU, el pontífice pontificó sobre “los derechos humanos dados por Dios” y “masivos abusos contra los derechos humanos,” pero en general eso fue todo. El Washington Post informó que al Papa “le faltaron datos específicos y se explayó sobre temas generales.” Pero hubo algo específico. Aquí en EE.UU., el Papa prefirió volver a ocuparse una y otra vez del escándalo de la pedofilia – excluyendo casi todo lo demás. Hay que aplaudirlo por haberse reunido con víctimas de abusos sexuales del clero y por expresar su profunda vergüenza, pero los medios le dieron toda la libertad del mundo para ocultar su propio papel en el intento de encubrir todo el asunto.

 

Mientras todavía era el Cardenal Joseph Ratzinger, encabezó la Congregación para la Doctrina de la Fe – la oficina del Vaticano que dirigió la Inquisición. En esa capacidad, envió una carta en mayo de 2001 a todos los obispos católicos extendiendo una cortina de secreto sobre los extensos abusos sexuales por clérigos, advirtiendo a los obispos de severos castigos, incluyendo la excomunicación, por revelar “secretos pontificales.”

 

Abogados que representaban a los abusados sexualmente acusaron a Ratzinger de “clara obstrucción de la justicia.”

 

Muy pocos obispos estadounidenses han sido castigados. Y cuando el cardenal Bernard Francis Law fue sacado de Boston por no proteger a niños contra sus sacerdotes depredadores, le dieron una cómoda sinecura en Roma; muchos creen que debería estar entre rejas.

 

En una entrevista con el Servicio Católico de Noticias en 2002, Ratzinger estigmatizó a la cobertura en los medios del escándalo de la pedofilia como “una campaña planificada... intencional, manipulada, un deseo de desacreditar a la Iglesia.”

 

Es bueno que el Papa haya cambiado ahora de opinión. Y mejor todavía en su caso ya que se encontró con la atmósfera congenial de Washington, donde desde hace mucho tiempo no se ha responsabilizado a bellacos poderosos.

 

¿Y qué otra cosa esperabas?

 

Ojalá mis amigos dejaran de preguntármelo.

 

Aunque fue bueno que el Papa encarara directamente el tema de la pedofilia, pareció como si él y sus asesores políticamente astutos hubiesen tomado una decisión considerada de dedicarle un tiempo y una energía desmesurados. Y un beneficio colateral demasiado familiar de ese enfoque en temas sexuales fue que posibilitó que el Papa hablara con una gloriosa generalidad sobre otros temas importantes – la guerra, la tortura, la pena de muerte – en todos los cuales, como hemos visto, están involucrados muchos de “los fieles” – involucrados de manera embarazosa. ¿O soy el único que se siente embarazado?

 

Yo había esperado – de modo ingenuo, según resultó – que el Papa podría alentar a sus hermanos obispos a encontrar el coraje de decir de llano lo que 109 obispos de la fe metodista, la tradición de George W. Bush, declararon el 8 de noviembre de 2005:

 

“Nos arrepentimos de nuestra complicidad en lo que consideramos la injusta e inmoral invasión y ocupación de Iraq. Ante la precipitación del gobierno de EE.UU. hacia una acción militar basada en información engañosa, demasiados de nosotros mantuvimos el silencio.

 

“Confesamos nuestra preocupación por el realce institucional y las agendas limitadas mientras hombres y mujeres estadounidenses son enviados a Iraq a matar y ser muertos, mientras miles de iraquíes sufren y mueren innecesariamente.”

 

Había pensado que tal vez los obispos católicos de EE.UU. adoptarían el tipo de resolución que 125 obispos metodistas firmaron el 9 de noviembre de 2007. Diciendo la verdad al poder, los metodistas pidieron una retirada inmediata de las tropas de Iraq y el cambio de cualesquiera planes para establecer bases militares permanentes en ese país.

 

La resolución de los obispos metodistas señaló: “Cada día que continúa la guerra, más soldados y civiles inocentes son muertos sin que se vea un fin de la violencia, el derramamiento de sangre, y la carnicería.” El obispo Jack Meadors resumió sucintamente la situación:

 

“La guerra de Iraq no es un problema político o un problema militar. Es un problema moral.” [Énfasis agregado]

 

Museo del Holocausto en Jerusalén

 

Al visitar el verano pasado Yad VaShem, el museo del Holocausto en Jerusalén Oeste, experimenté recuerdos dolorosos de lo que sucede cuando la iglesia permite ser capturada por el Imperio. Una iglesia aquiescente, es obvio, pierde todo residuo de autoridad moral que pueda haber tenido.

 

A la entrada del museo, una cita del ensayista alemán Kurt Tucholsky establece un tono universalmente aplicable:

 

“Un país no es sólo lo que hace – es también lo que tolera.”

 

Palabras aún más convincentes provinieron de Imre Bathory, un húngaro que puso su propia vida en grave peligro al ayudar a salvar a judíos de los campos de concentración. Explicando el motivo, Bathory dijo lo siguiente:

 

“Sé que cuando esté ante Dios el Día del Juicio Final, no me harán la pregunta posada a Caín: ‘¿Dónde estabas cuando la sangre de tu hermano clamaba a Dios?’”

 

Bush, la Biblia y la “Religión”

 

Según el ex presidente George H. W. Bush, George W. Bush ha “leído toda la Biblia – dos veces.” Tal vez se saltó ese pasaje demasiado rápido; o tal vez es altamente selectivo en cuanto a quienes considera como hermanos.

 

Sin embargo, eso no excusa a Benedicto; él lo sabe mejor. Y sin embargo, optó por desperdiciar su gloriosa oportunidad de pronunciarse y marcar la diferencia. El obispo metodista Meadors tiene razón; la guerra es un problema moral. Pero el presidente Bush se ha negado una y otra vez a reunirse con sus obispos metodistas. Y ahora tiene el imprimátur del Papa.

 

Lo esencial es provocador: hasta el punto de que hay que introducir a las discusiones sobre la guerra, las ejecuciones, la tortura consideraciones sobre lo que está bien y lo que está mal, lo que es moral o inmoral – bueno, encarémoslo. Sólo estamos nosotros.

 

¿Estamos a la altura de nuestra responsabilidad? ¿Vamos a pasar la pelota, como Benedicto? ¿Nos comportaremos como “alemanes obedientes,” esperando, como a Godot, una conducción moral desde arriba, la que, sabemos en nuestros corazones, nunca llegará?

 

San Agustín escribió:

 

"La esperanza tiene dos hijas maravillosas: la ira y el valor. La ira por como son las cosas y el valor para cambiarlas."

 

Los Padres Fundadores nos dieron obsequios increíblemente preciosos que no nos atrevemos a despilfarrar. Siento mucha cólera; confío en que podamos reunir el coraje necesario. ¿Y tú?

 

 

 

………………………………………………………………………………………….

 

(1) Ray McGovern trabaja con Tell the Word, el brazo editor de la ecuménica Iglesia del Salvador en el centro de Washington DC. Forma parte del Grupo Director de Profesionales Veteranos de Inteligencia por la Sanidad (VIPS). Colaboró en “Imperial Crusades: Iraq, Afghanistan and Yugoslavia,” editado por Alexander Cockburn y Jeffrey St. Clair (Verso).

 

Este artículo apareció primero en Consortiumnews.com.

El grupo financiero Carlyle Group contrata al medio hermano del presidente francés



 21 DE MARZO DE 2008

El Carlyle Group, grupo financiero que administra las fortunas de las familias Bush y Bin Laden, ha decidido de crear un nuevo servicio financiero destinado a administrar los excedentes financieros provenientes de los petrodólares, llamados también Fondos Soberanos (en inglés: sovereign wealth funds), principalmente aquellos que provienen del Kuwait y de Singapur.
Para dirigir este nuevo servicio, el director honorario del Carlyle Group, quien no es nadie menos que Franck Carlucci, antiguo director de la CIA, éste aconsejó el reclutamiento del 5to más importante «enganchador financiero» conocido en Wall Street: el señor Olivier Sarkozy.

Olivier Sarkozy es medio hermano del actual presidente de la República Francesa y, se estima que ha realizado en 2007, según el ranking [o clasificación] de Dealogic, operaciones [transacciones financieras] por un monto total de 514 mil millones de dólares. Este personaje se ha hecho también conocido por haber participado en varias readquisiciones [compras] de empresas de gran envergadura en la Bolsa, como por ejemplo la del banco MBNA, especializado en la emisión y gestión de cartas de crédito, adquisición hecha a la cuenta del Bank of America en 2006 (35,000 millones de dólares), o la recompra de Sallie Mae por un consorcio de bancos y sociedades especializadas en capital de inversión (25,000 mil millones).
También ha aconsejado al ABN Amor y al Barclays en su fusión. Olivier Sarkozy aspira a más hoy en día.

Oliver Sarkozy también organizó el encuentro entre el presidente Bush y su medio hermano [Nicolás Sarkozy] cuando este era todavía ministro del Interior de la República Francesa.

Christine de Nagay, madre de Olivier Sarkozy, ha realizado un nuevo matrimonio en segundas nupcias. En los años 50’, su suegro contrató a Frank Carlucci en el departamento de operaciones de la CIA.

 

Fuente: Voltairenet

El imperio de la lengua (*)

Cultura, política y negocios 

Por Marina Garber 

Desde hace algunos años y por diversos motivos, la lengua española –a la que convendría, según la opinión de muchos, seguir denominando castellana– es noticia. Su enorme riqueza, su valor económico, sus 400 millones de hablantes, su incesante crecimiento y su venturoso futuro son temas de frecuentes artículos periodísticos, y también de congresos que convocan a personalidades del mundo cultural y político –congresos financiados, invariablemente, por grandes empresas de capital español–, mientras nuevos eslóganes, logotipos y avisos publicitarios la promocionan como si se tratara de un producto más del mercado. 

En los medios de comunicación, en ministerios, empresas y universidades de uno y otro –pero sobre todo del otro– lado del Atlántico, se repite que el español está en expansión, que es la lengua del futuro, que se impone en Internet, que conquista día a día nuevos territorios. Claro que –esta vez– lo hace sin violencia. Basta con hojear las páginas de cualquier diario de España o América latina para comprobar que la lengua es el epicentro de un fenómeno a cuya trascendencia, sin dudas, han contribuido el Estado español y sus agencias lingüísticas: la Real Academia Española y el Instituto Cervantes, con la ayuda de los medios de comunicación. “Estamos viviendo –señalaba un editorial de El país de Madrid en marzo de 2007– un momento de plenitud en las previsiones sobre la pujanza del español; las estadísticas conceden a este idioma el mayor crecimiento entre los globales, que podría tener una difusión equiparable a la del inglés hacia mediados del siglo actual”.

La mayoría de los discursos políticos y periodísticos que se ocupan del tema suelen describir a la lengua como un fenómeno natural que se expande y reproduce por sus propios medios, en función de sus leyes internas. O que crece, en cambio, gracias a la elección, libre y democrática, de los hablantes. Esta última perspectiva fue expresada con claridad por el rey Juan Carlos cuando, en marzo de 2001, le entregó el premio Cervantes al escritor Francisco Umbral, con un discurso que despertó tanta polémica como su célebre “Por qué no te callas”: “Nunca fue la nuestra –aseguró el rey–, lengua de imposición, sino de encuentro; a nadie se le obligó nunca a hablar en castellano: fueron los pueblos más diversos quienes hicieron suyo, por voluntad libérrima, el idioma de Cervantes”.

Las de vascos, gallegos y catalanes, a quienes el franquismo intentó “castellanizar” compulsivamente, prohibiendo la enseñanza de sus lenguas nacionales y relegándolas a los espacios domésticos, fueron las voces que más airadamente se alzaron contra las palabras de Juan Carlos. No hay dudas de que, a lo largo de la historia, tanto en España como en el continente americano, el avance del español se produjo a costa de otras lenguas y gracias a formas, más o menos explícitas, de violencia. Esta circunstancia fue remarcada hasta por reconocidos intelectuales de derecha, como el escritor peruano-español Mario Vargas Llosa, quien aseguró, a raíz del discurso del rey, que las lenguas “han sido siempre el corolario de las colonizaciones, invasiones, conquistas, guerras”, que dejaron “un reguero de tragedias y traumas”. De hecho, no es necesario más que un poco de sentido común para advertir que la desaparición de las incontables lenguas que se hablaban en América “fue consecuencia de la acción de los conquistadores, de la evangelización forzosa o del etnocidio desembozado”, como señala la lingüista Leila Albarracín, de la Asociación de Investigadores en Lengua Quechua.

La expansión actual del español, está, sin dudas, lejos de la violencia conquistadora de otros siglos, pero también de las imágenes algo ingenuas según las cuales este crecimiento obedecería a la fuerza del “espíritu” o del “genio” de la lengua, o sería pura obra del azar. Detrás, o antes, del tan promocionado boom del español, hay muy precisas estrategias de política cultural emprendidas por España, país que ha convertido a la lengua en una cuestión de Estado. La creación del Instituto Cervantes en 1991 y la multiplicación de sus sedes (ya suman 68) en todo el mundo, los Congresos Internacionales de la Lengua (Zacatecas, México, 1997; Valladolid, España, 2001; Rosario, Argentina, 2004 y Medellín, Colombia, 2007) son algunos de los hitos de las políticas de promoción del idioma.

Tanto la Real Academia Española como el Instituto Cervantes han recibido gran impulso en los últimos años, y en alianza con empresas y medios de comunicación, han conformado un verdadero holding lingüístico. “La RAE declara tener como misión principal la preservación de la unidad del idioma, y el Instituto Cervantes, su promoción internacional como lengua extranjera –señala el lingüista gallego José del Valle, catedrático de lingüística hispánica en la Universidad de Nueva York–. Sin embargo, detrás de estos obvios objetivos hay proyectos más ambiciosos. La renovación de la RAE y la creación del Cervantes coincidieron con la expansión de empresas de capital predominantemente español, muchas de las cuales escogieron América latina como destino. En un contexto de expansión comercial como el que se iniciaba a fines de los 80, los sucesivos gobiernos españoles, socialistas y populares, en colaboración con el empresariado y con importantes sectores del mundo de la cultura, movilizaron una serie de agencias para que le ofrecieran cobertura cultural al proyecto de expansión económica: es decir, para que produjeran una visión del español al servicio de un proyecto: la comunidad panhispánica como hermandad-mercado y el español como producto comercial en torno al cual se debe organizar y controlar una industria”.

Mientras crecían la participación de España en los principales foros de la política internacional (la Otan, la Unión Europea) y el poder económico de sus multinacionales, empresas como el BBVA, el Banco Santander, Telefónica y, más tarde, Repsol empezaron a interesarse por cuestiones vinculadas con la lengua. Es que, en términos de rentabilidad, la existencia de un idioma común era percibida como una ventaja por parte de los ejecutivos de las empresas inversoras.

Se calcula que el castellano representa para España más del 15% del Producto Nacional Bruto. Gran parte de su potencial está vinculado al mercado de su enseñanza como lengua extranjera, sobre todo en países como Brasil y Estados Unidos. Se estima que los estudiantes de español ya son 14 millones en todo el mundo y también la Argentina ha empezado a participar, en los últimos años, de en este mercado floreciente. Está claro, sin embargo, que la porción más grande de la torta se la lleva España. “Las políticas lingüísticas respecto del español –señala Elvira Narvaja de Arnoux, directora del Instituto de Lingüística de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA– no son encaradas por los países hispanoamericanos, sino por España, que lo hace, obviamente, en función de sus intereses nacionales y los de la integración de la que forma parte”.

Un incidente ocurrido hace poco más de un año en Brasil, donde en función de los acuerdos del Mercosur, que Argentina no respeta, la enseñanza del español es obligatoria en las escuelas primarias, sirve para ilustrar el modo algo prepotente en que España lleva a cabo sus políticas lingüísticas (prepotencia que triunfa, además, gracias a la indiferencia de nuestro país en la materia). A fines de 2006, profesores y estudiantes de la Universidad de San Pablo se movilizaron contra un proyecto del Banco Santander y el Instituto Cervantes para formar 45.000 profesores de español mediante un curso de 600 horas a través de Internet, al que consideraban “un golpe a la educación nacional” y a las universidades que vienen formando docentes desde hace más de cincuenta años, en carreras que requieren al menos 2.800 horas. Para la argentina Maite Celada, investigadora de la Universidad de San Pablo, “tratar a la lengua española como un ’tesoro’ y tratar a Brasil y a sus 170 millones de habitantes como un mercado promisorio a consolidar es algo que nos pega fuerte a muchos latinoamericanos”. En este contexto se inscribe también la preocupación que viene manifestando desde hace años el Instituto Cervantes por establecer un sistema unificado de certificación del español como lengua extranjera –a la manera del First Certificate o el TOEFL para el inglés–, que finalmente fue aprobado en marzo de 2007 en Medellín.

En la Argentina y otros países hispanoamericanos se están oyendo cada vez más voces críticas hacia la pretensión española de hegemonizar el mercado de la enseñanza del idioma. Se advierte, además, el peligro de que un sistema internacional de certificación termine imponiendo un modelo ajeno, que atente contra la diversidad del castellano americano y contra la supervivencia de las lenguas vernáculas. El español, asegura Leonor Acuña, investigadora del Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano de la UBA, “no es solamente un recurso económico y no tiene por qué ser la lengua que triunfe sobre todas las demás: indígenas, de inmigración, extranjeras, cooficiales, minoritarias, ágrafas. No necesita ser defendida de nadie y no tiene por qué ser promocionada”.

Cuestión de imagen

Como los candidatos presidenciales, las modelos o las marcas de cigarrillos, las lenguas pueden cambiar de imagen gracias a operaciones de publicidad y prensa. La expansión mundial de español ha sido acompañada, según el especialista del Valle, por nuevas ideologías lingüísticas. “Desde el gobierno de Madrid y desde las instituciones investidas de poder lingüístico se iba sintiendo la necesidad de proyectar una imagen del español –de su relación con la propia España, con los países hispánicos y con el resto del mundo– que complementara los esfuerzos de construcción nacional y los planes de modernización, crecimiento económico y ampliación de la presencia política y económica del país en el mercado global”. La nueva imagen del español prescinde de cualquier connotación nacionalista y aspira, en cambio, a presentarlo como una lengua global, moderna y democrática, que acoge formas locales, gracias a los aportes realizados por las Academias Nacionales de todos los países hispanohablantes, y se expande gracias a la libre elección de los hablantes. Una lengua, en palabras de Gregorio Salvador, vicedirector de la RAE, “sólida, hablada por cuanta más gente mejor”. Se la presenta “como lengua global en el contexto, por un lado, de su promoción como producto de mercado y, por otro, de la pugna simbólica que sostiene con el catalán, el euskera y el gallego”, agrega del Valle.

Mayúsculas y minúsculas

El académico Gregorio Salvador encarna una de las posiciones más extremas de esta concepción universalista, que desprecia tanto las lenguas que él denomina “minúsculas” (entre las que se cuentan las lenguas vernáculas americanas) como los planteos que vinculan el idioma con la identidad de un pueblo o una nación. Así lo expresó él mismo cuando en el III Congreso de la Lengua de Rosario respondió a una intervención del poeta Ernesto Cardenal en defensa de las lenguas en peligro de extinción. Salvador aseguró que es cierto que muchas de esas lenguas “minúsculas” se van extinguiendo, pero “no hay que lamentarse, porque eso quiere decir que sus posibles hablantes, los que las han ido abandonando, se han integrado en una lengua de intercambio, en una lengua más extensa y más poblada que les ha permitido ensanchar su mundo y sus perspectivas de futuro”. Unos meses después, en el diario ABC, el vicedirector de la Real Academia reafirmaba su postura: “Una lengua desaparece cuando muere la última persona que la hablaba y lo único triste de ese suceso es la muerte de esa persona. En América y en África quedan bastantes de esas lenguas minúsculas y todo esfuerzo por mantenerlas no es más que una aberración reaccionaria. Esas pobres gentes tuvieron que padecer, históricamente, a conquistadores, encomenderos, exploradores y colonos. Y, por si no hubieran tenido bastante, hay quien pretende mantenerlas, desvalidas, en su exigua prisión lingüística, ajenas e ignorantes del mundo que con nosotros habitan, con todo lo bueno o lo malo que este les pueda ofrecer, para regalo acaso de obstinados antropólogos, entretenimiento de gramáticos imaginativos y orgullosa satisfacción de políticos desnortados y pusilánimes”.

La argentina Leila Albarracín, autora de numerosos trabajos sobre las lenguas vernáculas de la Argentina y América y sobre las distintas formas de discriminación de la que son objeto los 300 mil ciudadanos de nuestro país que tienen como lengua materna el quichua, podría, a pesar de ser lingüista, integrar el equipo de los “obstinados antropólogos” que denuesta Salvador. “A nivel internacional –señala Albarracín– la protección de los derechos lingüísticos de las minorías ha adquirido las características de una problemática de tanta importancia como la conservación del medio ambiente. Esta preocupación contrasta con la marcada indiferencia en la Argentina por esta temática. Así como el inglés ejerce una suerte de imperialismo lingüístico, consecuencia de la globalización, que amenaza a otras lenguas, hacia el interior de nuestro país es la imposición del español como lengua nacional lo que amenaza a nuestras lenguas vernáculas”.

En 1996, representantes de ONGs de todo el mundo, con el apoyo de la Unesco, suscribieron en Barcelona la Declaración Universal de los Derechos Lingüísticos, con la finalidad de “propiciar un marco de organización política de la diversidad lingüística basado en el respeto, la convivencia y el beneficio recíprocos”. “Todas las lenguas son la expresión de una identidad colectiva –se asegura en la declaración– y de una manera distinta de percibir y de describir la realidad, por tanto tienen que poder gozar de las condiciones necesarias para su desarrollo en todas las funciones”.

Un punto de partida y unos propósitos similares son los que dieron origen, en nuestro país, al Congreso de LaS LenguaS, cuya primera edición se desarrolló en Rosario, en forma paralela al Congreso oficial de la Real Academia Española. “Sin dinero, lejos del poder del Estado pero muy cerca del de la gente”, aseguran los organizadores, entre quienes se encuentra el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, el Congreso de LaS LenguaS pretende “dar cuenta de la pluralidad y rescatar las voces y reclamos de los pueblos y las culturas minorizadas. Porque creemos que un auténtico diálogo intercultural y multilingüe no se genera subordinando el discurso propio a la voz hegemónica pretendemos interpelar el discurso oficial para ser protagonista reales de nuestras vidas”.

No es ninguna novedad que las lenguas son, además de vehículos de comunicación, objetos de lucha e instrumentos de poder. Los “obstinados antropólogos” y los “gramáticos imaginativos” de los que el vicedirector de la Real Academia preferería prescindir, pero sobre todo los hablantes, los hablantes de lenguas grandes o pequeñas, perseguidas, ignoradas, relegadas u olvidadas, lo saben, y quizás por eso siguen hablando, empeñados en que, al menos en esta materia, la única ley que rija no sea la del más fuerte (ANC-UTPBA).

(*) Nota publicada por la revista Acción 996, segunda quincena de febrero 2008

Fuente: Voltairenet

Helmut Schmidt: 12 preguntas a los candidatos a la presidencia de Estados Unidos

El ex canciller alemán Helmut Schmidt publicó en el diario «Die Zeit» 12 preguntas dirigidas a los candidatos a la presidencia de Estados Unidos. En realidad, las preguntas se dirigen también a los dirigentes europeos ya que hacen un balance del lugar que Estados Unidos ocupa en las relaciones internacionales y subrayan numerosas inquietudes que muchos fingen ignorar. Helmut Schmidt se pronuncia por un liderazgo estadounidense, pero demuestra que para poder ambicionar ese papel Washington tendrá que cambiar radicalmente de política.

Aunque nosotros los europeos no participamos en las elecciones en Estados Unidos, me gustaría plantear varias preguntas a los candidatos a la presidencia de ese país. Es que la experiencia adquirida a lo largo del siglo pasado nos ha enseñado que la política exterior de cualquier presidente de Estados Unidos reviste una importancia crucial para nosotros los europeos. Durante el otoño de 2003, el presidente Bush Jr. nos anunció: «Misión cumplida». Pero hasta hoy, casi 5 años más tarde, seguimos sin tener una visión clara de en qué consiste esa misión, de sus objetivos y de su finalidad… Por el contrario, nuevas interrogantes se han agregado a las ya existentes.

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