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CIELO Y TIERRA - ¿QUIÉN DIJO QUE TODO ESTÁ PERDIDO?

Guerra de MALVINAS

2 DE JUNIO DE 1982 - 2 DE JUNIO DE 2010

¿CUÁNDO "IREMOS JUNTOS, A LA PAR" CON NUESTROS SOLDADOS EN MALVINAS?

Comparto este video, con la canción de Pappo y las imágenes de esos chicos, llenos de amor a su patria, u obligados a sacrificarse, muertos de frío, de hambre, de espanto de guerra, dirigidos por inmorales que los abandonaron a su suerte.

 

PRÓLOGO de Osvaldo Bayer AL LIBRO "HOJAS DE RUTA: DE LA GUERRA EN LAS ISLAS A LA GUERRA EN EL CONTINENTE" (2008) - de Gustavo Pirich

 

MALVINAS: LA VERDAD QUE DUELE


por Osvaldo Bayer


Que un soldado se atreva a decir la verdad de algo tan puesto en el “altar de la Patria” como la denominada guerra de Malvinas, la “verdadera” verdad que es la absoluta verdad, demuestra tener coraje civil. Sí, porque este libro lo ha escrito Gustavo Pirich ya de civil o “veterano” como le llama la voz oficial militar a los que le tocó ir a una guerra para la cual no habían sido preparados.
Gustavo Pirich nos vuelca aquí sus experiencias, con nombre y apellido. Por ejemplo estas cifras rotundas, al empezar: en Malvinas la mortalidad fue, de cada 1000 soldados, 151 caídos para siempre. En la segunda guerra mundial fue de 52; 43; en las guerras de Corea y, en Vietnam, 18. Claro, hay que preguntarse el porqué. Y el autor lo va a ir detallando. En un idioma preciso, profundo, nos va abriendo las puertas a la tragedia, a la injusticia, a la irracionalidad. Pero no paran ahí las cifras del horror. Hasta ahora, ya se han suicidado desde que terminó la guerra de Malvinas más de trescientos ex soldados. Aquí el autor se pregunta con sabiduría: “¿terminó?”. No, no terminó Hay que discutir todo. Y por eso Pirich presenta este libro para que los argentinos nos informemos de lo que fue, en resumen, lo que se llamó pomposamente “reconquista de Malvinas”. Un principio justo –ya que las Malvinas deben ser en realidad, argentinas- usado por los militares de la desaparición de personas para tratar de salvar el “nombre” ante tanta ignominia causada por su dictadura.
Los ex soldados quedaron destrozados animicamente: la muerte de los compañeros, el mal trato de los superiores para con ellos, el olvido total al regreso.
¿.Para qué se hizo esa guerra? Lo acabamos de decir, nada más ni nada menos que para salvarse los militares que habían cometido el más horrible de los crímenes de lesa humanidad: campos de concentración, torturas, “desaparición”, arrojar las víctimas vivas al mar desde aviones, robo de niños, robo de las pertenecias de los perseguidos, etc.. Etcétera.
Comienza el autor su libro con la descripción de “la absoluta soledad” en que se encontraron los soldados al regresar después de la derrota. Y hay un párrafo fundamental que me gusta subrayar: al regreso “no hubo Estado para nosotros. Ni políticos en general. Pero sí traidores en las propias filas que cumplían y cumplen un doble rol: mientras ocupan sillones para ´representarnos`, se llenan de plata y manejan abultados presupuestos, y que también sirven a los intereses de los gobernantes de turno”.
Tal cual. Bastaba escuchar audiciones dedicados a las “Héroes de Malvinas” en conocidas radios que defendían sutilmente a la dictadura caída y los intereses que la apoyaron. Los soldados no fueron héroes de Malvinas sino verdaderas “víctimas de Malvinas”. Esa guerra puede considerarse una vergüenza nacional. Se tomó una justa reivindicación como excusa para esos militares en el poder aparecer como salvadores de la Patria. Lo hemos repetido muchas veces: a las islas Malvinas, argentinas desde siempre hay que reconquistarlas mediante acciones pacíficas y repitiendo ante los organismos internacionales la injusticia que comete Gran Bretaña desde siempre: el haberse apoderado esas islas por la fuerza.
Y este otro párrafo del libro de Pirich quiero remarcar: “La dictadura nos trajo de noche –de vuelta al país- y en silencio, la democracia permitió que la sociedad viera nuestras miserias, pero ambas impidieron que nos expresáramos para poder construir entre todos la verdadera historia de Malvinas”.
La verdadera historia de Malvinas. Esa verdadera historia –desde los estrados militares- la escribió el general Rattenbach, en su informe, con un valiente proceder al enumerar los errores gravísimos, la falta de preparación y la falta de coraje en todo momento de los oficiales del ejército. Por supuesto, con muy pocas excepciones. Pues bien, ese informe que debería estudiarse en nuestros colegios secundarios y universidades tendría que completarse con la lectura de este libro: las vicisitudes y experiencias del soldado Gustavo Pirich y sus compañeros. Y también el film de Tristán Bauer y Edgardo Esteban“Iluminados por el fuego” de prólogo al estudio profundo de esta guerra de la que debemos avergonzarnos los argentinos por la actuación de los que ordenaron y fueron actores protagonistas de la derrota total.
El autor pone el pecho y desenreda el ovillo de la infamia y la cobardía a que fueron sometidos esos jóvenes que fueron usados y aprovechados de su diáfana fe de que iban a defender a la Patria. Se los usó. Nos imaginamos la tremenda tristeza cuando estos, sí, veteranos de la vida, recuerdan a sus compañeros muertos.
Pero la cobardía llegó a tal extremo que, como dice textualmente el autor, “ nos sugirieron además, que una vez vueltos a insertar en la vida civil debíamos olvidar del pasado, y por sobre todo no hablar, no contar lo que en realidad sucedió en esos 74 días.”, y agrega “...en nuestro caso fueron más allá y nos hicieron firmar incluso un acta comprometiéndonos a no revelar lo que habímos visto”.
Nos imaginamos cómo se deben haber sentido manoseados, denigrados los soldados que volvían derrotados, no tanto por las armas de los imperialistas de Thatcher sino por sus superiores uniformados y civiles aliados de estos.. Y no tiene temor en escribirlo. Así lo dice Pirich: “Es que tanto en el genocidio, como en la guerra de Malvinas, para militares y civiles que los protagonizaron, el peor enemigo es la memoria de los sobrevivientes”:
Pirich no tiene ningún temor y publica los nombres de los jefes y oficiales que abandonaron a sus soldados en pleno campo de batalla. Uno de ellos, explica, hoy tiene el grado de coronel.
Por ejemplo detalla en la pequeñez en que caían los superiores al quitarles a los soldados las mejores partes de sus comidas. Y los castigos que recibieron como soldados por tratar de lograr algún alimento.
Si, están registradas todas las pequeñeces del más indecente egoísmo de oficiales y suboficiales con nombre y apellido.
Luego, el autor entra en el período de la democracia y describe el proceso de “desmalvinización”. Y dice: “el gobierno radical no inició el proceso de “desmalvinización, ya que este comenzó con la dictadura. Pero lo profundizó y lo continuaron el resto de las gestiones que la sucedieron. El abandono de persona como politica de Estado funcionó a la perfección”. Y pasa a detallar todo el proceso político y legislativo, burocrático, por excelencia.
Varios capítulos nos muestran cómo la política trato de utilizar, los utilizó, a los ex soldados de Malvinas. Tal vez lo que les dijo Bauzá, ministro de Menem lo sintetiza todo: “El presidente Menem no los va a poder atender, está preparando la visita de Bush”. Esta respuesta lo dice todo.
Pero muchos no abandonaron la lucha y lo dice un cántico que suelen entonar:
Volveremos , a Malvinas...
De la mano de América latina.
Sin guerras, con la paz en la mano y la verdad en la palabra. Este libro me dio la razón un cuarto de siglo después cuando, en el exilio, viajé de ciudad en ciudad para iniciar una campaña de detener la guerra, pararla y comenzar la discusión de quién tenía razón. Para salvar la vida de tantos muchachos que apenas salidos a la vida fueron alejados para siempre de ella por las balas y el fuego de la sinrazón.
Leamos este libro y aprenderemos mucho.

1000 MUERTOS POR DÍA EN SUDÁFRICA, POR EL SIDA

SUDÁFRICA, sede del mundial de fútbol 2010, es el país con más enfermos de SIDA.

La enfermedad se cobró la vida de 350.000 personas el año pasado. Ahora, muchos sudafricanos esperan que el Mundial ayude a crear las condiciones necesarias para terminar con las desgracias.

VER NOTA ORIGINAL DE EURONEWS

 

Parlamento europeo: SOMOS HIPÓCRITAS

Discurso de Daniel Cohn-Bendit sobre la crisis en Grecia

ATAQUE ISRAELÍ: ¿Una simple coincidencia?

No es la primera vez que se produce tal desgraciada coincidencia. Y la repetición de este escenario, precisamente, lleva a una conclusión inevitable: Israel no quiere saber nada de un proceso de paz que le obligaría a hacer concesiones. Un proceso que llevaría a que el Estado palestino pase por fin de la fase de las palabras a la fase de las realidades. Es, precisamente, lo que quiere evitar Tel Aviv, cuyo objetivo es claro: ganar tiempo, mientras la política de asentamientos en los territorios ocupados hace progresivamente inviable la creación de dicho Estado.

Pero el sangriento asalto israelí contra una flotilla humanitaria podría por lo menos tener una consecuencia positiva si lleva la comunidad internacional, y entre otros la UE, a dejar de cerrar los ojos respecto de lo que pasa en Gaza.

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POEMAS DE MAHMUD DARWISH - Poeta palestino

BAÑO DE SANGRE DE ISRAEL

Clamor internacional contra el "baño de sangre" de Israel

Así titula el diario El País, al ataque de Israel a la flota de ayuda humanitaria internacional.

Turquía habla de "terrorismo de Estado inhumano" y avisa a Israel de que asuma las "consecuencias"

La Liga Árabe convoca una reunión de urgencia e Irán califica la acción de "inhumana".- El Consejo de Seguridad se reunirá de urgencia esta tarde por el ataque israelí y Ban Ki-moon habla de "baño de sangre".

La conmoción por el ataque israelí contra el convoy que trasladaba ayuda humanitaria a la franja de Gaza ha sacudido a Estados, ONG y asociaciones y organizaciones internacionales y ha provocado una cadena de reacciones de repulsa y la llamada de varios países a los embajadores israelíes acreditados en su territorio. La Presidencia española de la UE ha declarado que los hechos son "inaceptables" y el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, ha condenado "el baño de sangre" y ha pedido a Tel Aviv "una explicación urgente". Naciones Unidas tiene previsto analizar la crisis hoy mismo, mientras que la OTAN abordará el ataque mañana.

..... La nota oficial denunciaba que el Ejército israelí había usado la fuerza contra un grupo de ayuda humanitaria con "ancianos, mujeres y niños", algo "inaceptable".

Posteriormente, el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, que se encuentra en Chile y ha cancelado su visita a Latinoamérica, acusó a Israel de "terrorismo de Estado". "Es una acción totalmente contraria a los principios del derecho internacional, es un terrorismo de Estado inhumano. Nadie puede pensar que nos quedaremos callados ante esto", ha asegurado.

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ANÁLISIS

Israel se asoma al abismo

El número de víctimas de la matanza en alta mar es aún desconocido. No hay noticias de la situación en los barcos y puede que tarde en haberlas: como en el último ataque a Gaza, el Gobierno de Israel prefiere actuar con la puerta cerrada. Tampoco es posible anticipar las consecuencias últimas de la tragedia, pero resulta obvio que serán gravísimas.

Para mantener el bloqueo de Gaza, que ya se ha demostrado inútil (Hamas no pierde fuerza, sino al contrario) además de inhumano, Israel se ha colocado en una posición indefendible y ha asumido una larga serie de riesgos. El primero, y no el más importante, la más que posible ruptura de las conversaciones de paz con la Autoridad Palestina.

Ya empiezan a registrarse condenas por parte de Gobiernos de todo el mundo e Israel puede verse sometido al aislamiento internacional. Cuesta imaginar cómo Washington podría justificar el desproporcionado uso de la violencia contra la flotilla que intentaba romper el bloqueo. Israel, desde hoy, está mucho más solo. El primer ministro, Benjamin Netanyahu, parece evaluar la posibilidad de cancelar el viaje a Washington que tenía previsto para mañana. La Unión Europea deberá reconsiderar también sus posiciones.

Turquía, un país de la OTAN con el que Israel venía cooperando, cada vez con más dificultades, tardará en olvidar lo sucedido: una organización turca, a la que Israel acusa de cooperar con el terrorismo islámico, era la principal fuerza tras la organización de la flotilla. Y los países árabes no podrán disimular como acostumbran. La presión popular será muy fuerte.

El riesgo más temible procede, precisamente, de la calle. Los medios israelíes hablan ya, cuando el caso apenas empieza a desplegarse, de la posibilidad de una tercera Intifada. Si el jeque Raed Salah, líder del Movimiento Islámico y figura de referencia de las poblaciones árabes en el norte de Israel, figurara entre las víctimas mortales, la reacción interna de la minoría árabe israelí podría adquirir gran violencia. Cabe contar, por supuesto, con una llamarada en los territorios ocupados de Cisjordania.

Es posible, sólo posible, porque aún no se conoce nada del trasfondo, que algunos de los participantes en la flotilla desearan que acabara ocurriendo lo que ha ocurrido. Eso no exime a Israel de su responsabilidad. El asalto a los barcos fue mal organizado. Degeneró en una batalla desigual entre civiles que tal vez, sólo tal vez, se defendieran con cuchillos y palos, y soldados bien entrenados y armados. Las advertencias previas no son excusa. Tampoco lo es que, como aseguran fuentes militares israelíes, hubiera alguna pistola a bordo. Israel lo ha hecho todo mal. El Gobierno de Netanyahu se asoma al abismo.

 

€uro: la hipótesis de lo peor

La crisis presupuestaria griega, que ya se ha convertido en crisis del euro, no es la fatal consecuencia de una autorregulación de los mercados, sino de un ataque deliberado. Para Jean-Michel Vernochet, dicha crisis es parte de una guerra económica dirigida, desde Washington y Londres, siguiendo los mismos principios que las actuales guerras militares: con la utilización de la teoría de los juegos y la estrategia del caos constructor. El objetivo final es obligar a los europeos a integrarse a un Bloque Atlántico, o sea a un imperio en el que automáticamente van a tener que pagar el déficit presupuestario anglosajón a través de un euro dolarizado. Un primer paso en esa dirección se ha concretado ya con el acuerdo concluido entre la Unión Europea (UE) y el FMI, acuerdo que otorga al Fondo Monetario Internacional una tutela parcial sobre la política económica de la UE.

El ataque financiero del que Grecia ha sido objeto debido a su deuda soberana y a su potencial insolvencia ha resultado ser, en realidad, una ofensiva contra el euro y no tener más que una lejana vinculación con las taras y carencias estructurales de la propia economía helénica.

Se trata por cierto de «vicios» de los que también adolecen además la mayoría de los países post-industriales, que han adquirido la mala costumbre de vivir por encima de sus posibilidades reales y de depender del crédito, dando así lugar a una inflación galopante de la deuda, a una «burbuja» condenada –como cualquier otra– a terminar rompiéndose.

Todo parece indicar, sin embargo, que tras la brutalidad del ataque y más allá de una simple ansia por saquear las economías europeas se perfilan además otros objetivos, esencialmente de orden geopolítico, objetivos que han sido trazados de forma especialmente deliberada ya que los apetitos de anónimos depredadores financieros no justifican, por acentuados que sean, la intensidad y la duración de una ofensiva que, a corto plazo, amenaza con hacer volar en pedazos la eurozona, la Unión de los 27, e incluso mucho más...

La repetición de las crisis que han caracterizado las dos últimas décadas y una rápida interpretación del desplazamiento de los peones sobre el Gran Juego del «Tablero euroasiático» permiten apreciar que Europa se ha convertido en escenario de una verdadera guerra geoeconómica (que es al fin y al cabo una guerra en toda la extensión de la palabra), de una batalla que por cierto ya tiene potencialmente perdida.

En efecto, la adopción — ante los insistentes reclamos de la Casa Blanca — de un plan europeo destinado a poner a flote la deuda pública de los Estados miembros de la Unión Europea, no sólo no constituye ninguna panacea, o sea que no es una solución duradera para la crisis presupuestaria de carácter estructural que está afectando a «todos» los Estados occidentales, sino que va en el sentido deseado por el mentor estadounidense de una rápida integración de la Unión Europea, condición obligatoria para la constitución de un verdadero bloque occidental.

Este plan europeo responde a una crisis de confianza, de solvencia (ampliamente artificial al principio, pero que se ha hecho contagiosa y que está teniendo un efecto de bola de nieve), a través de una recapitalización de los Estados, como si se tratara de una simple crisis de liquidez. Se trata de un plan europeo de 750 000 millones de euros, superior por lo tanto al plan Paulson –de 700 000 millones de dólares– destinado, después de la debacle de los establecimientos financieros estadounidenses de septiembre del año 2008, a ponerlos a flote recurriendo a los fondos públicos.
Una solución cuyos efectos estamos viendo en este momento al comprobar que la recapitalización del sector financiero privado ha tenido como aberrante consecuencia un tremendo crecimiento de la deuda de los Estados a ambos lados del Atlántico.

Después de haber desatado la recesión, o sea luego de haber inutilizado el motor económico, la crisis financiera nacida en Estados Unidos ha agotado por lo tanto los recursos fiscales de los Estados, haciendo así más difícil aún el servicio de una deuda cada vez más considerable.
Pero la Unión Europea acaba de poner más deuda dentro de la deuda con estos 750 000 millones de euros que gravarán aún más sus presupuestos nacionales (ya que la tasa media de endeudamiento de la eurozona es actualmente de un 78%), y lo hace supuestamente para «restaurar la confianza de los mercados»…

En aras de obtener ese resultado, la Unión Europea acaba de ponerse –voluntariamente– a la merced del Fondo Monetario Internacional, que va a concederle préstamos por unos 250 000 millones de euros. Y se trata del mismo FMI cuyo papel parecía consistir, hasta ahora, en apoyar a las tambaleantes economías del Tercer Mundo a golpe de planes de llamados ajustes estructurales. Es por lo tanto una entidad supranacional con vocación «mundialista» la que va a encargarse, de cierta manera, de supervisar más o menos directamente las estructuras de gobernanza económica de las que la Unión Europea seguramente se dotará si la eurozona no explota antes espontáneamente.

Se trata de estructuras de carácter integrativo que ya viene reclamando gritos Paul Volcker, el director del Consejo para el Redespegue Económico (de Estados Unidos) en la Casa Blanca, quien desde Londres critica duramente a los dirigentes europeos exigiendo un nuevo fortalecimiento del euro, algo que estadounidenses y británicos necesitan tremendamente para mantener a flote sus propias economías.

Hay señalar de paso que fue posiblemente muy a su pesar que la canciller alemana se resignó a suscribir este gigantesco plan de apoyo a los países de la eurozona que están enfrentando dificultades, mientras que su homólogo francés –según un persistente rumor– la amenazaba con volver al franco si ella no se plegaba. Si bien es cierto que «a la hormiga no le gusta prestar lo que tiene», un regresp al Deutsch Mark equivaldría a firmar la sentencia de muerte de la economía alemana ya que, al tener una moneda demasiado fuerte, Alemania no podría seguir exportando su producción industrial, que constituye la base de su economía. Bastó ese chantaje para obligar a Berlín a que aceptara, contra su voluntad, someterse a las condiciones que imponía la administración Obama.

Dictados estadounidenses que conducen a una enorme trampa: ¡los capitales obtenidos como préstamo en el mercado o prestados por el FMI para el salvamento de los «PIIGS» [1] en peligro de caer en la cesación de pagos deben apoyarse en estructuras que garanticen en definitiva la solvencia del euro! Moneda cuya solidez sólo podrá verse asegurada por las instituciones federales que Jacques Attali viene promoviendo incansablemente a través de nuestros medios de difusión cuando reclama «la creación de una Agencia Europea del Tesoro, inmediatamente autorizada a obtener préstamos en nombre de la Unión, y de un Fondo Presupuestario Europeo, que inmediatamente recibiría un mandato para controlar los gastos presupuestarios de los países cuya deuda sea superior al 80% del PIB».

A fin de cuentas, se trata ni más ni menos de poner a los Estados bajo un tutelaje económico con el pretexto de salvar la eurozona, al parecer condenada a una inevitable bancarrota… ya que el abandono de la moneda única constituye un tabú que nadie parece dispuesto a tratar de modificar.

Algunos proyectos van más lejos aun y ya tienen previsto que los presupuestos de los Estados de la eurozona estén totalmente sometidos al control y a las decisiones de un triunvirato conformado por la Comisión de Bruselas, el Banco Central Europeo y el Eurogrupo.
¿Qué pasaría entonces con la voluntad popular y con el Parlamento de Estrasburgo?

Pero nadie se preocupa por denunciar el sofisma o el paralogismo que constituye esa fórmula de integración económica y de regreso a la confianza en los mercados. En primer lugar, ¿por qué habría que permitir que sean los mercados los que impongan su propia ley?
¿No sería además el momento adecuado para cuestionar el capitalismo accionarial, anónimo y voluble, que ha demostrado ser capaz de arruinar a las naciones en función de sus antojos o de sus cálculos?

La gobernanza económica europea no es, en ese sentido, la solución adecuada, como tampoco lo es la inundación de liquidez como respuesta a la actual crisis. El excesivo endeudamiento provocado por el «plan» es sin dudas una solución falsa impuesta desde el exterior con el objetivo de encadenarnos más aun, a nosotros los europeos, a los mercados de capitales y a su indescriptible dictadura.

La idea de la gobernanza económica nace del mismo principio ya que se trata, para decirlo con claramente, de algo insensato en la medida en que esa idea no tiene en cuenta las diferencias que existen entre las diversas sociedades implicadas en todas las etapas de la construcción europea: tipos o modelos de crecimiento, regímenes fiscales y sociales, etc. Se trata de una «idea» que no es tal, y no lo es porque tiene un carácter extremadamente ideológico… se trata en realidad de un proyecto tras el cual se esconden un gran número de segundas intenciones que no tienen nada que ver con la prosperidad económica ni con el bienestar de los pueblos de la Unión Europea.

Algunos se han dado cuenta, muy acertadamente, de que la crisis no era más que el medio y el pretexto para precipitar la imposición de un férreo sistema federal a los 27 [Estados miembros de la Unión Europea], a despecho de las voluntades populares a las que ya se impuso el Tratado de Lisboa de la manera más solapada. Una crisis que es y que sigue siendo –no perdamos de vista este importante factor– artificial, fabricada, en una palabra, es lo contrario de una «fatalidad» inherente a lo que supuestamente sería una vida autónoma y desencarnada de los mercados dirigidos por una «mano invisible».

Un proceso que tiene la reputación de ser «infernal» pero que, para ser anónimo, no deja de estar muy estar vinculado a las figuras de carne y hueso de los grandes manipuladores de dinero y de otros personajes que dan órdenes y que hacen con las bolsas lo que les viene en ganas. Es por eso que Estados Unidos mantiene un doble discurso a través de dos voces diferentes. La de los «mercados» y la de su presidente, quien interviene para sermonear a los europeos y exigirles que estabilicen su moneda o, en otras palabras, las políticas económicas europeas indisolublemente vinculadas a la salud, buena o mala, de su moneda.

Sin embargo, ¡no vayan a creer ustedes ni por instante que eso puede ser una forma de injerencia en los asuntos de la Europa continental!
¿Se imaginan ustedes a Angela Merkel o a Nicolas Sarkozy intimando a la Casa Blanca a hacer una buena limpieza en Manhattan?

La otra voz es la de quienes hacen lo que les da la gana con los mercados… o sea, los que dan las órdenes desde el anonimato, aquellos que ni los propios gobiernos pueden identificar, como confesó tan lastimeramente la ministra de Finanzas de Francia, Christine Lagarde.
Los que hacen subir y bajar las bolsas a su antojo, como el gato juega con el ratón, anticipando las altas y bajas que ellos mismos provocan artificialmente.

El reclutamiento de esos oligarcas se desarrolla, en primer lugar, entre los representantes de la alta finanza, de los complejos militaro-industriales, de los megagrupos del petróleo y de la química o de la ingeniería genética, pero también se reclutan entre los ideólogos y teóricos que se dedican a legitimar el «sistema», nuevos sacerdotes de la religión de la ganancia como nuevo monoteísmo, el del mercado. Pero esa gente tiene en realidad un discurso muy diferente.

¿Qué otra explicación puede tener si no la evidente contradicción entre las inquietudes expresadas por el presidente Obama –por lo demás legítimas ya que Estados Unidos necesita un euro fuerte, que penalice las exportaciones europeas dando así cierta ventaja a las industrias estadounidenses, útil regalo debido a sus déficits abismales (1 400 millones de dólares) y sobre todo para apoyar el esfuerzo de guerra actualmente en marcha en Irak, Afganistán y Pakistán– y la continuación de la desestabilización a fondo de las economías occidentales mediante reiterados ataques de los mercados contra el euro?

Por muy voraces, inconsecuentes e incluso irracionales que puedan ser los «operadores», estos están concientes de que la continuación de la ofensiva contra el euro está poniendo en peligro a todo el sistema y puede precipitar a la economía mundial en una nueva fase de caos.
¿Por qué prosigue entonces este baile al borde del abismo? Nadie podrá hacernos creer esa estupidez de que los mercados viven su propia vida, que son incontrolables y que todo esto sólo se debe a un acelerón de la máquina económica… En pocas palabras, que todo esto «no es culpa de nadie» sino la simple consecuencia de una imposibilidad de manejar los actores y los irracionales patinazos de los mercados.

Digamos entonces claramente que el riesgo de derrumbe de todo el sistema es parte esencial de la partida que se está jugando en este momento. Los grandes jugadores, fríos y calculadores, son adeptos declarados de la «teoría de los juegos» (de Neumann y Morgenstem), concepción probabilista que sirvió de basamento a lo que fue la doctrina de la disuasión nuclear… El ganador es aquel que sea capaz de ir más lejos en la mortal apuesta. Un ejemplo que reviste un enorme parecido con lo que actualmente estamos viviendo: una creciente desestabilización de las economías europeas, con consecuencias nada despreciables del otro lado del Atlántico.

Agreguemos a eso que el caos financiero, monetario y económico, de ambos lados del Atlántico, representa una oportunidad extremadamente favorable para quienes, digámoslo una vez más, se benefician con la resaca de los números de la Bolsa, provocando y anticipando los accesos de pánico y de euforia para jugar indistintamente con las tendencias al alza o la baja en mercados que se han vuelto histéricamente erráticos.
A principios del siglo 20, el economista Werner Zombart teorizaba sobre la «destrucción creadora» (posteriormente retomada por Joseph Schumpeter).

Desde entonces, esa idea ha venido abriéndose paso a través, entre otras, de la teoría matemática del francés René Tom (la llamada teoría de las «catástrofes»). Revisada y corregida por Benoit Mandelbrot, esta última se aplicará, a través de la geometría de los fractales, a la vida de los mercados, vistos desde entonces como una entidad sometida a la teoría del caos, decididamente muy de moda.

Mientras tanto, el economista Friedrich Von Hayek, uno de los teóricos del neoliberalismo, pretendió promover la economía liberal a la categoría de ciencia exacta. De esa manera, según su biógrafo Guy Sorman, «el liberalismo converge con las más recientes teorías físicas, químicas y biológicas, en particular la ciencia del caos formalmente enunciada por Ilya Prigogine. En la economía de mercado, al igual que en la Naturaleza, el orden nace del caos: la espontánea combinación de millones de decisiones y de informaciones no conduce al desorden sino a un orden superior»… No hay mejor imagen que esa ya que nos entrega la clave que permite interpretar la crisis.

A fines de los años 1990, los neoconservadores adeptos de Leo Strauss llevan a su lógico paroxismo el nuevo dogma del desorden superior convirtiéndose en apologistas del caos constructor como supuesta legitimación de todas las guerras de conquista del siglo 19. Desde ese punto de vista, es posible ver el caos en pleno trabajo en el Gran Medio Oriente, al igual que en este mismo instante en Europa.

Podemos tener la certeza de que el nuevo orden regional que los grandes organizadores del caos pretenden hacer surgir de la actual crisis será una Europa unificada, centralizada y federativa, bajo la tutela directa de Estados Unidos a través de la Reserva Federal estadounidense, que hará del Banco Central Europeo una simple sucursal, y bajo la mirada vigilante del FMI, representante o emanación de un poder mundial emergente, tan desterritorializado como tentacular.

Resulta bastante evidente que el endiosamiento del mercado asociado a la idea de un «caos constructor», completada a su vez por un uso intensivo de la teoría de los juegos manipulada por adeptos de la demolición, constituye una mezcla bastante explosiva que está a punto de explotarnos en la cara. Y es importante señalar aquí que el «caos» (intencional) es hoy en día una forma de gobernar, de transformar la sociedad y de conquistar sin lucha, una versión dura del conocido divide y vencerás, al que se recurre aunque sea a costa de la supervivencia de las naciones y los pueblos.

A fin de cuentas, lo importante es poner a Europa de rodillas. Grecia –que es ciertamente uno de los países más débiles de la eurozona, aunque no mucho más que Italia, España, Irlanda o Portugal– ha sido hasta ahora una especie de electrón suelto que obstaculiza una plena integración de los Balcanes a la trama geoestratégica estadounidense.

A modo de conclusión temporal, si la Unión Europea, en el marco de la crisis, avanza a marcha forzada hacia una gobernanza económica federativa, entrará entonces en una fase que la llevará hacia la atribución de un poder prácticamente discrecional a la Comisión Europea, que se compone esencialmente de tecnócratas no electos y reclutados en función de una indestructible obediencia atlantista. Dicho claramente, ello significaría la desaparición de los Estados-Naciones europeos.

De hecho, ya nada se opondrá a que Europa sea integrada a un Bloque Transatlántico. Con el tiempo, la fusión del euro y del dólar sellará la unión del Viejo Mundo y del Nuevo Mundo. Es evidente que no se trata de simples especulaciones sino de una real proyección de las tendencias arquitectónicas que visiblemente se están aplicando en el marco de un proceso de redistribución o de recomposición geopolítica del mapa mundial. Lo cual equivale a decir que, si no se desintegra la eurozona, el destino de los pueblos europeos parece definitivamente sellado, o sea encadenado para bien y para mal al «Destino manifiesto» de Estados Unidos, independientemente de una reforma del sistema económico mundial.

Los financieros perderán quizás algunas plumas en ese proceso si la comunidad internacional se pone de acuerdo para fijar límites a sus apetitos mediante la reglamentación de los mercados. En todo caso, lo cierto es que los promotores del caos constructor habrán ganado la partida al crear las condiciones para nuevos incendios.

Ya que «lo peor», que a menudo han mencionado en Francia individuos tan influyentes como Bernard Kouchner y Jacques Attali, resulta ser sin embargo lo menos improbable cuando los gobiernos, al verse con la espalda contra la pared, no tienen otra posibilidad que «huir hacia delante». En Kuwait, en 1991, y en Irak, en 2003, entre los objetivos apenas ocultos de la guerra, ocupaban un lugar importante la reactivación del motor económico a través de los proyectos privados de reconstrucción… por no mencionar otros intereses más evidentes y más inmediatos, como los combustibles fósiles, las ventas de armas y todos los mercados que de ellos se derivan.

Cualesquiera que sean los acuerdos entre Turquía e Irán sobre el enriquecimiento de uranio con fines médicos, cualesquiera que sean las contrariedades diplomáticas que esos acercamientos entre aliados y enemigos de Estados Unidos impliquen para el Departamento de Estado, basta con releer las fábulas de Jean de La Fontaine para saber que... ¡la retórica del lobo siempre prevalece ante la del cordero!

En el actual contexto de extrema fragilidad de la economía mundial, tenemos que prever que la salida de la crisis tendrá que pasar por la dolorosa puerta del caos constructor.

 

por Jean-Michel Vernochet - Ex periodista de la publicación francesa Figaro Magazine y profesor de la Escuela Superior de Periodismo (ESJ-Paris). Su obra de más reciente publicación se titula Europe, chronique d’une mort annoncée (Europa, crónica de una muerte anunciada) ediciones de l’Infini, 2009.

Publicado en Voltairenet

Según Paul Volcker, director del Consejo de la Reactivación Económica en la Casa Blanca, los europeos deben aceptar una gobernanza externa y establecer la paridad entre el euro y el dólar.

Según Paul Volcker, director del Consejo de la Reactivación Económica en la Casa Blanca, los europeos deben aceptar una gobernanza externa y establecer la paridad entre el euro y el dólar.

 

PARLAMENTO EUROPEO: SOMOS HIPÓCRITAS

Chau Rubén

Chau Rubén

Falleció el bandoneonista Rubén Juárez:

"Me siento un afortunado por todo lo que la vida me dio, tuve el honor de participar de la orquesta de Aníbal Troilo "Pichuco", mi gran maestro; admiré y admiro al genial Astor Piazzolla, y la asignatura que me quedó pendiente fue haber grabado algo con ellos". (Télam)

 

Los mejores consejos para Benedicto

El presidente de Bolivia, en una entrevista de 25 minutos que mantuvo con el Papa en el Vaticano, expresó también su preocupación por el abuso de niños por parte de sacerdotes.

El presidente de Bolivia, Evo Morales, se reunió ayer durante 25 minutos con el papa Benedicto XVI: primero le obsequió una bufanda blanca de alpaca y dos pequeñas figuras en madera confeccionadas por campesinos del Altiplano boliviano y luego le entregó una carta en la que le pide nada menos que la abolición del celibato, el acceso de la mujer al sacerdocio y la “humanización y democratización de la estructura clerical”.

La entrega de la carta fue anunciada por el propio Morales, tras el encuentro que mantuvo con el Papa, a solas, con la sola excepción de un intérprete, en la Biblioteca Privada del Pontífice. En la misiva, Morales se presenta como “miembro de la Iglesia Católica, cristiano de base”.

Según dijo a la prensa, tras reflexionar “sobre las lecciones de amor, justicia, igualdad y entrega al prójimo de Nuestro Señor Jesucristo”, decidió “proponer muy respetuosamente al Papa la necesidad de superar la crisis de la Iglesia que, como usted dijo, está herida y en pecado”.

“Para ello es imprescindible democratizar y humanizar su estructura clerical. Democratizarla para que a todas las hijas e hijos de Dios se les reconozcan los mismos derechos religiosos y que las mujeres puedan tener las mismas oportunidades que los hombres para ejercer plenamente el sacerdocio”, escribió Evo.

Morales agrega en la nota que la Iglesia “no tiene que negar una parte fundamental de nuestra naturaleza como seres humanos y debe abolir el celibato (sacerdotal)”. Aboliéndolo, según el mandatario, “habrá menos hijas e hijos no reconocidos por sus padres y así podremos sincerarnos ante la realidad”.

“Del mismo modo, y con mucha decisión, debemos proteger a nuestros niños de quienes, valiéndose de la confianza que debe inspirar un sacerdote, abusan de ellos. Quienes cometen estas atrocidades pecan y también delinquen”, añade la carta.

El presidente boliviano se mostró convencido de que el Papa valorará “con sabiduría” sus propuestas, con las que quiere “humildemente ayudar a cerrar las heridas de la Iglesia”.

En la entrevista, Morales también informó al Papa de las duras críticas que recibe semanalmente, en las homilías de las misas, por una parte de la Iglesia boliviana. Al respecto, el embajador de Bolivia ante la Santa Sede, Carlos de la Riva, puntualizó que el presidente dejó en el Vaticano “documentación” de las críticas y ataques que recibe por una parte de los “jerarcas” de la Iglesia, entre los que citó al cardenal Julio Terrazas.

“En Bolivia hay numerosos padrecitos (curas) y monjas que se sacrifican, se sacan la mugre trabajando en favor de los campesinos”, le dijo Morales al Papa, según relató De la Riva. El presidente también le contó al Sumo Pontífice “todo lo que está pasando en Bolivia y lo que quiere hacer él” en el país.

Con el Papa, añadió Morales, le une una “enorme coincidencia” en la defensa de la Madre Tierra y de los inmigrantes, un problema que afecta a ciudadanos de los países en vías de desarrollo que ven cómo son rechazados en el primer mundo.

Al respecto, el presidente criticó duramente la ley de inmigración del estado de Arizona, en los Estados Unidos, y señaló que “no comparte” la exclusión, a la vez que recordó que europeos y otros extranjeros llegaron a América latina en otras épocas y nunca fueron rechazados. Advirtió además sobre las amenazas del cambio climático y resaltó la labor de la Iglesia en la lucha contra ese fenómeno.

Tras reunirse con el Papa, el presidente Morales se entrevistó luego con el secretario de Estado vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone, y el ministro de Relaciones Exteriores, el arzobispo Dominique Mamberti. “Durante los coloquios ha habido un fructuoso intercambio de opiniones sobre la actual coyuntura internacional y regional y la necesidad de fomentar una mayor sensibilidad social para la tutela del ambiente”, informó el Vaticano. En el comunicado –en el que no se hace mención a la carta de Morales, y menos aún al pedido que en ella se formula– se añade que el Papa y Morales analizaron “algunos aspectos de la situación de Bolivia, en particular la colaboración entre la Iglesia y el Estado en materia de educación, sanidad y políticas sociales en defensa de los derechos de los más débiles”.

Morales llegó al Vaticano acompañado de un séquito de siete personas, entre ellas el ministro de Economía, Luis Arce.

Cuando se le preguntó a De la Riva si no había una extralimitación con la carta de Morales al Papa, el embajador respondió que Evo simplemente ha expresado su punto de vista como católico de base, para luego hacer una invitación a Benedicto XVI a visitar Bolivia.

Página 12 - 18/05/10