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Promocional de MTV censurado por el gobierno de los Estados Unidos de América (III)

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Nik

Nik - La Nación - 12-03-2008

 

12-03-2008

10-03-2008

08-03-2008

03-03-2008

23-02-2008

22-02-2008

 

COLOMBIA-VENEZUELA: Las razones de Chávez

Análisis de Humberto Márquez

CARACAS, 6 mar (IPS) - Apenas el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ordenó desplazar tropas a la frontera con Colombia, los teléfonos de las redacciones se inundaron con llamados de quienes vieron resucitar el "síndrome de las Malvinas", pero las razones de esa movilización podrían ser muy diferentes, y más políticas que militares.

Chávez dispuso el apresto militar el 2 de marzo --y lo hizo en su programa dominical de televisión--, un día después que fuerzas colombianas atacaron en el norte ecuatoriano un campamento de la guerrilla y dieron muerte a por lo menos 20 rebeldes, entre ellos "Raúl Reyes", uno de los jefes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC.

Esa manera de subir la apuesta o de "agregar incandescencia" a la situación, según dijo el presidente peruano Alan García, fue también un modo de Chávez de plantear con fuerza que, puesto que está involucrado en la deriva regional del largo conflicto colombiano, debe contarse obligatoriamente con él para cualquier solución.

El mandatario pasaría la factura por el protagonismo cobrado con su exitosa intervención ante las FARC para que liberasen a políticos colombianos por años cautivos como rehenes.

Pero, sobre todo, los refuerzos militares en la frontera --pese al desdén de Bogotá, que al menos públicamente se abstuvo de replicar con una medida similar-- proveen una percepción de conflicto en ciernes, que impulsa los llamados de Chávez a conformar un grupo de países "tipo Contadora", que busque soluciones al conflicto colombiano.

Contadora fue creado por democracias de la región para buscar la paz en América Central dos décadas atrás, y la idea ha interesado a gobiernos como los de Brasil y Francia. Pero, debido a la dura confrontación política y diplomática que mantiene con Chávez, el presidente colombiano Álvaro Uribe rechaza de plano que Venezuela pueda participar.

El analista y escritor colombiano Plinio Apuleyo Mendoza dijo que "el síndrome Galtieri" explicaría "el último desvarío de Hugo Chávez, al amenazar a Colombia por un problema que no le concierne", pues "busca ocultar los agudos problemas que tiene dentro de casa, creados por su incompetencia y sus extravagancias histriónicas".

En abril de 1982 Argentina, entonces bajo una dictadura presidida por el general Leopoldo Galtieri, ocupó las islas Malvinas, colonia británica en el Atlántico sur que Buenos Aires reivindicaba secularmente.

Desde políticos hasta historiadores coinciden en que se trató de una jugada, fallida pues Gran Bretaña recuperó el archipiélago a sangre y fuego, para tratar de superar la crisis interna del régimen militar, con un extenso prontuario en materia de derechos humanos.

La derrota en la Guerra de las Malvinas pulverizó el poder de los militares argentinos, aceleró el regreso de la democracia y la irradió a otros países del Cono Sur americano.

Chávez sufrió en diciembre su primer revés en 12 consultas electorales desde 1998: un referendo le negó la posibilidad de postularse a reelección más allá de 2012, y la oposición que intentó sacarlo del poder en 2002 y 2003 registra señales de que se recupera y puede ganar importantes plazas en los comicios regionales previstos para noviembre.

El país, pese a ingresos petroleros récord, acusa escasez de alimentos esenciales, la inflación supera el 20 por ciento anual, menudean protestas callejeras por temas como auge de la criminalidad o falta de viviendas, y Chávez pierde popularidad porque cada vez más la población le atribuye responsabilidad en la falta de soluciones, dijeron a IPS encuestadores como Alfredo Keller y Oscar Schémel.

Políticos de oposición, como Julio Borges, líder del partido de centroderecha Primero Justicia, e Ismael García, del centroizquierdista Podemos, que hasta 2007 apoyó a Chávez, coincidieron al decir a IPS que la movilización militar frente a Colombia busca tapar "el fracaso y la ineficiencia del gobierno" para atender las demandas sociales.

Otro factor que pesa en la movida de Chávez es la acentuada personalización de sus ejecutorias políticas. "Señor ministro de la Defensa, muévame 10 batallones a la frontera", fue la frase con la que impartió la orden al general Gustavo Rangel.

Al desestimar el anuncio del colombiano Uribe, de que lo acusará ante la Corte Penal Internacional por dar apoyo financiero y logístico a grupos terroristas (por sus presuntos vínculos con las FARC), Chávez lo desafió, personalmente, "a que vayamos los dos ante la Corte a ver quién sale condenado por apoyar al terrorismo y al genocidio".

Son conocidos los insultos que profiere a sus adversarios, como llamar "diablo" o "alcohólico" al presidente estadounidense George W. Bush, y a Uribe "mentiroso, mafioso, criminal, narcotraficante y peón del imperio (Estados Unidos)".

Las relaciones entre Chávez y Uribe tuvieron altos y bajos desde 2002, hasta que en noviembre el mandatario colombiano retiró abruptamente al venezolano su condición de mediador para un canje humanitario de guerrilleros por rehenes en la guerra colombiana.

Pese a eso, desde el 10 de enero Chávez consiguió que la guerrilla liberara a seis rehenes.

Chávez "se disgustó mucho con la muerte de Raúl Reyes al percibirla como una estocada a las estrategias de esa guerrilla, pero también porque se produjo justo cuando coronaba una victoria política y comunicacional sobre Uribe al recibir a rehenes liberados por las FARC", dijo a IPS Carlos Romero, director del posgrado en Estudios Internacionales de la Universidad Central de Venezuela.

Otro aspecto, trabajado más que ningún otro por el recientemente fallecido politólogo Alberto Garrido, es que Colombia es clave para el proyecto latinoamericano de Chávez, de extender por la región la "revolución bolivariana" que lidera y construir un "polo de poder" sudamericano contrapuesto al de América del Norte.

Las FARC serían "una pieza importante en la confrontación o guerra asimétrica que Chávez percibe como inevitable entre las fuerzas del imperio y las de la revolución continental bolivariana", dijo Garrido en uno de sus diálogos con IPS.

Chávez ha insistido en que no respalda a las FARC y suscribe la tesis de que debe negociarse una solución política al conflicto armado en Colombia, "ya que no es posible derrotar militarmente a la guerrilla y ésta tampoco puede vencer al gobierno".

El grupo de medios RCN de Colombia divulgó la versión, que atribuyó a fuentes militares no identificadas, de que Chávez despachó refuerzos a la frontera para proteger al líder máximo de las FARC, Pedro Antonio Marín alias "Manuel Marulanda" o "Tirofijo", quien, muy enfermo, se ocultaría en el occidente de Venezuela.

El gobierno colombiano apenas dejó saber que otro jefe de las FARC, "Iván Márquez", tendría un campamento en el noroeste de Venezuela. La posibilidad de responder rápidamente a un ataque de Bogotá sobre ese emplazamiento también habría decidido a Chávez a enviar los refuerzos.

Cualesquiera sean las razones para el refuerzo bélico de la frontera, el carácter público de la orden no sería, como dicen algunos, un error elemental de un líder militar (Chávez fue teniente coronel) sino parte de la jugada misma, para reforzar la sensación de escalada en la confrontación.

El general Raúl Baduel, ex colaborador de Chávez y ex ministro de Defensa, criticó el "show mediático", con el anuncio público de la movilización, y otros militares retirados afirmaron que las unidades no están preparadas para entrar en combate de inmediato.

Como fuere, Chávez agregó una carta a su baraja, pues ahora puede incluir el retiro o desmovilización de esas unidades como parte de algún acuerdo de distensión en la zona andina. Posiblemente por eso también, en contrapartida, Bogotá decidió mantener la decisión de acusar a Chávez ante la Corte Penal, pese a los consejos del Comité Asesor de Relaciones Exteriores que integran ex presidentes y ex cancilleres colombianos.

La Organización de los Estados Americanos, que trató el tema esta semana, no aludió a Venezuela en su búsqueda de fórmulas para superar lo que trató como un conflicto entre Ecuador y Colombia. Pero el presidente ecuatoriano Rafael Correa cree, como Chávez, que éste no es un problema bilateral sino regional.

En una entrevista con IPS en México, el ideólogo alemán Heinz Dieterich, en el pasado inspirador de Chávez con su teoría del "socialismo del siglo XXI", reconoció que el mandatario venezolano saca provecho de la crisis, pero vaticinó que, de esa manera, se puede contribuir a encontrar vías para acabar con el prolongado conflicto colombiano.

Fuente: IPS

COLOMBIA: ¿Terrorismo o beligerancia?

Análisis de Constanza Vieira

BOGOTÁ, 4 mar (IPS) - ¿Terroristas o beligerantes? El mote de "terrorista" es un eje de la crisis desatada entre tres países andinos, Colombia, Ecuador y Venezuela, a raíz de la existencia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

La declaración de "terrorista" está a la orden del día desde el 11 de septiembre de 2001 en todo el mundo. Gobiernos, organizaciones internacionales y medios de comunicación la anteponen a nombres de personas y grupos de índole diversa, aunque no se haya probado en juicio que lo son.

La policía colombiana afirmó que documentos incautados a las FARC mostrarían de manera "patética, fehaciente, indiscutible" relaciones políticas directas de los gobiernos de Venezuela y Ecuador con las FARC, a las que Bogotá califica de "terroristas".

Según el director de la Policía Nacional, Óscar Naranjo, Ecuador se suma a Venezuela en sostener contactos de nivel presidencial y de gabinete con la insurgencia. Los presidentes de ambos países han dicho este año que no limitan "con Colombia, sino con las FARC", debido al supuesto control territorial que ésta ejerce en zonas fronterizas.

Esa guerrilla campesina, surgida en 1964 sobre las brasas del armisticio incompleto de la guerra conocida como La Violencia, figura en los listados de organizaciones terroristas de Estados Unidos y la Unión Europea.

Los países latinoamericanos han evadido en la Organización de los Estados Americanos (OEA) tachar de terroristas a las FARC, a pesar de los intentos de los dos últimos gobiernos colombianos.

Ante la aguda crisis suscitada por la muerte el sábado del portavoz internacional de las FARC, "Raúl Reyes", tras un ataque militar colombiano en territorio ecuatoriano que, según Quito, penetró 10 kilómetros frontera adentro, el único mandatario sudamericano que se refirió al "terrorismo" de las FARC fue Alan García, de Perú.

Igual que sus pares latinoamericanos que se pronunciaron, García consideró inaceptable el ingreso de fuerzas militares colombianas a Ecuador. Pero el peruano anunció que buscaría acciones específicas interamericanas contra el "terrorismo", y se preguntó si no "hay una internacional terrorista en América".

Ecuador rompió relaciones con Colombia y envió tropas a reforzar su frontera. Venezuela expulsó al embajador colombiano y ordenó cerrar su sede diplomática en Bogotá, despachando también fuerzas militares a las líneas fronterizas.

La OEA será el escenario donde inicialmente se diriman las posiciones este martes, cuando, a instancias del presidente ecuatoriano Rafael Correa, se reúna en Washington el Consejo Permanente de esa organización hemisférica.

El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, dijo que la reunión buscará "orientaciones que permitan alcanzar una solución pacífica a esta crisis, para así abordar los problemas de fondo que la han provocado".

En enero, alguien vio lo que nadie veía en estos tiempos de "guerra contra el terrorismo". En Colombia lo publicó solamente el quincenario especializado Ámbito Jurídico en su edición del 18 de febrero.

El 23 de enero, la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa cuestionó la confección de "listas negras" de organizaciones o individuos terroristas, porque no respetan el debido proceso.

Ese órgano, en el que están representados los 47 parlamentos nacionales de los países que integran el Consejo de Europa, instó al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y a la Unión Europea a revaluar el procedimiento que utilizan para confeccionar los listados de terroristas.

La resolución consigna que la herramienta, aunque es útil para la lucha contra el terrorismo, prejuzga. No existe un procedimiento para demostrar previamente en juicio el carácter de terrorista de quienes entran a esas listas. Los involucrados no tienen un mecanismo para defenderse ni para ser retirados, afirma la resolución.

El Consejo de Europa, fundado en 1949, es un organismo paneuropeo dedicado a promover los derechos humanos y la democracia.

Los "problemas de fondo" a los que se refirió Insulza el lunes comienzan por un espinoso asunto, el meollo de todo: la guerra colombiana de decenios, cuya existencia el gobierno actual no reconoce. Para éste, las FARC son simplemente "una amenaza terrorista".

Últimamente, también pretende no reconocer que exista el secretariado de las FARC, cúpula ejecutiva de siete miembros de la que hacía parte Reyes, como sostuvo el sábado el principal asesor del presidente Álvaro Uribe, José Obdulio Gaviria.

Ante la crisis que involucra a Colombia, Ecuador y Venezuela, los mandatarios de Brasil, Argentina, Chile y México han dicho que están dispuestos a ayudar. Sigue rodando la propuesta de crear un grupo de países que acompañe una negociación de paz seria, aunque Uribe se niega a que Venezuela lo integre.

Insulza recordó que subsiste la crisis humanitaria generada por el secuestro prolongado de un grupo de personas a manos de las FARC, y que es preciso retomar pronto las gestiones que permitan su libertad.

El problema, tanto para la paz como para la liberación de los rehenes, es que no se negocia con "terroristas".

Precisamente por el pulso militar y político en torno al acuerdo humanitario, mediante el cual las FARC esperan liberar a 500 guerrilleros presos, entró en escena Chávez a mediados de agosto, designado por el propio Uribe como mediador.

Cuando el colombiano cortó sus gestiones el 21 de noviembre, Chávez había avanzado más que nadie en los más de 10 años que lleva el drama de los rehenes. El 10 de enero, las FARC liberaron unilateralmente a dos políticas rehenes, por gestión del mandatario venezolano.

Justo al día siguiente, en su discurso sobre el estado de la nación ante la Asamblea Nacional legislativa, Chávez reconoció a las guerrillas colombianas FARC y ELN (Ejército de Liberación Nacional, segunda insurgencia colombiana) como ejércitos jerarquizados estables con control territorial.

El 17 de ese mes, Venezuela dio el primer paso para dar vida jurídica al reconocimiento de beligerancia de las FARC y el ELN, cuando la Asamblea Nacional aprobó un acuerdo para respaldar la propuesta de Chávez.

Es suficiente con que un solo gobierno extranjero reconozca ese estatus a una fuerza insurgente para que ésta pueda hacer presencia pública en ese país, tener vínculos diplomáticos con el mismo y quedar amparada por las Naciones Unidas para, por ejemplo, desplazarse para solicitar el mismo reconocimiento a otras naciones.

Sus integrantes pueden obtener un pasaporte diplomático oficial, otorgado por el país extranjero que da el reconocimiento.

Según las normas de las Naciones Unidas, esa declaratoria no es vinculante sino enunciante, y se adhieren a ella los países que quieran. La aprobación del Poder Legislativo de un país del estatus de fuerza beligerante de una insurgencia precede al paso definitivo, cuando la cancillería informa, mediante nota diplomática a las demás naciones, sobre esa decisión autónoma.

Ese tercer paso no ha sido dado por Venezuela, quizá ante la reacción negativa de muchos gobiernos a la propuesta, incluyendo la Unión Europea. O quizá porque Chávez espera lograr más avances humanitarios de la guerrilla colombiana.

La beligerancia se asienta en un trípode: ejército jerarquizado, control territorial y cumplimiento del derecho internacional humanitario (DIH), parte del derecho de gentes, la antiquísima reglamentación de la guerra.

El canje entre combatientes es tan viejo como la guerra. El problema es que desde 2000 las FARC comenzaron a tomar rehenes, es decir civiles, un acto prohibido expresamente por el DIH, y los incluyó en el grupo cuya libertad depende del canje.

De ese grupo, las FARC liberaron el 27 de febrero a otros cuatro políticos rehenes, también por gestión de Chávez.

Como una de sus fuentes de financiación, las FARC y el ELN recurren también al secuestro extorsivo de personas a las que consideran pudientes, bajo el expediente de que éstas le pagan al Estado impuestos de guerra.

Chávez dice que el ofrecimiento de reconocer a las guerrillas como beligerantes es un "incentivo" para que éstas se acerquen paulatinamente al cumplimiento del DIH, comenzando por abandonar el secuestro como arma de guerra.

El reconocimiento paulatino, al ritmo de avances parciales, pero reales, es una de las posiciones políticas en torno al tema.

La otra es: "Cuando las FARC dejen de actuar como terroristas entonces pueden solicitar que les quiten ese título", como dijo en Bogotá un legislador estadounidense del opositor Partido Demócrata el 17 de enero.

En todo caso, "Ecuador aún no ha estudiado la opción de declarar beligerantes a las FARC", dijo Gustavo Larrea, ministro coordinador de Seguridad Interna y Externa de ese país.

Fuente: IPS

Le conviene a Uribe que liberen a Ingrid Betancourt

COLOMBIA: Franceses iban a reunirse con Reyes el día que murió 

Por Kintto Lucas

QUITO, 7 mar (IPS) - Tres enviados personales del presidente francés Nicolas Sarkozy, que permanecían en Ecuador desde octubre de 2007, fueron llamados el sábado por el alto comisionado de Paz de Colombia, Luis Carlos Restrepo, para advertirles de que no acudieran a una reunión con el guerrillero "Raúl Reyes" porque corrían peligro.

Los enviados de Sarkozy a Ecuador, con el consentimiento del mandatario de Colombia, Álvaro Uribe, estaban encargados de negociar con Reyes la liberación de la política colombiana y ciudadana francesa Ingrid Betancourt, rehén de la guerrilla de las FARC desde 2002 y cuya suerte desvela a París, según dijeron a IPS fuentes diplomáticas.

De acuerdo a esas fuentes, los tres negociadores franceses estaban en una ciudad ecuatoriana cercana al campamento de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) que fue atacado en la madrugada del mismo sábado por fuerzas colombianas para matar a Reyes, miembro del secretariado y portavoz internacional de esa guerrilla.

Los emisarios se dirigían esa mañana a una reunión con Reyes, que ya estaba muerto, cuando recibieron la llamada de Restrepo advirtiéndoles de no acercarse al punto de encuentro por su propia seguridad, lo que sumió a los franceses en la preocupación.

Cuando Colombia anunció la muerte, el gobierno francés, a través de su canciller Bernard Kouchner, no ocultó su disgusto.

"Es una mala noticia que el hombre con el que estábamos dialogando haya muerto", dijo Kouchner, al ser consultado por la prensa.

El comandante rebelde era el contacto de Francia para las negociaciones que buscan la liberación de Betancourt.

El mes pasado, otro enviado de Sarkozy había mantenido una reunión con Restrepo, quien, de palabra, habría apoyado la negociación para obtener la libertad de Betancourt, quien se encuentra muy enferma.

El lunes, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, sostuvo que el ataque hizo suspender la liberación unilateral en su territorio de 12 rehenes y prisioneros de guerra, parte de un grupo de "canjeables" que las FARC quieren intercambiar por varios cientos de guerrilleros presos.

"Lamento comunicarles que las conversaciones estaban bastante avanzadas para liberar en Ecuador a 12 rehenes, entre ellos a Ingrid Betancourt. Todo fue frustrado por las manos guerreristas y autoritarias, no podemos descartar que esta fue una de las motivaciones de incursión y ataque por parte de los enemigos de la paz", había dicho Correa.

La lista de retenidos cuya libertad se discutía incluiría a los militares colombianos Juan Carlos Bermeo, Raimundo Malagón, Arbey Delgado y Pablo Moncayo y los oficiales de policía Luis Mendieta, Edgar Duarte y Julián Guevara, y el ecuatoriano Marcelino Arreaga.

Bogotá reconoció la incursión militar en territorio ecuatoriano, pero acusó a Ecuador y a Venezuela de sostener vínculos ilegales con las FARC, esgrimiendo como prueba unos documentos presuntamente encontrados en unos computadores que, según las autoridades colombianas, fueron hallados en el campamento de Reyes.

El ministro de Seguridad Interna y Externa de Ecuador, Gustavo Larrea, aceptó que se había reunido en enero con Reyes, "fuera de Ecuador y de Colombia" y que habló con él solamente sobre la liberación de los rehenes como parte de un esfuerzo conducido entre varios gobiernos.

Francia hace parte, junto con Suiza y España, del grupo de países que intentan facilitar un diálogo entre las partes para conseguir el canje humanitario.

Por gestiones del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, entre enero y febrero las FARC liberaron de forma unilateral a seis rehenes.

El martes, un comunicado del secretariado de las FARC afirmó que Reyes "cayó cumpliendo la misión de concretar a través del presidente Chávez una entrevista con el presidente Sarkozy, donde se avanzara en encontrar soluciones a la situación de Ingrid Betancourt y al objetivo del intercambio humanitario".

Además, las FARC agradecieron sus esfuerzos a los mandatarios "Hugo Chávez, Nicolás Sarkozy, Rafael Correa, Daniel Ortega (Nicaragua), Cristina Fernández (Argentina), Evo Morales (Bolivia) y a todos los gobiernos amigos de la paz, a los familiares de los prisioneros y a esa inmensa mayoría que apoya el intercambio".

El ex marido de Betancourt, Fabrice Delloye, aseguró el martes a la prensa que la actitud de Uribe es "asquerosa" e "innoble" y "sabotea constantemente" toda posibilidad de liberar a los rehenes.

Según Delloye, cuando Uribe estuvo un mes atrás en Francia, instó a Sarkozy a renovar, junto a Suiza y España, las conversaciones con Reyes, habilitado por las FARC para hablar sobre un acuerdo humanitario.

Delloye también señaló que la semana pasada, el alto comisionado Restrepo alentó en Panamá una vez más a los emisarios franceses a que fueran a dialogar con Reyes.

"El presidente Uribe sabía perfectamente y desde hace mucho dónde se encontraba Raúl Reyes y él sabía también que el presidente (ecuatoriano Rafael) Correa, a través de su ministro", Gustavo Larrea, "tenía relaciones estrictamente humanitarias con Raúl Reyes para tratar de solucionar el problema de los rehenes", aseguró Delloye.

Las negociaciones entre emisarios franceses y Reyes es una historia de varios años, y más de una vez fueron desbaratadas por la intervención de Bogotá, como indicó IPS en algunos artículos.

Fuentes diplomáticas con conocimiento directo de las gestiones aseguraron a IPS que en junio de 2003 dos funcionarios de la cancillería francesa iban a reunirse por entonces con Reyes para recibir pruebas de la supervivencia de Betancourt, que su familia no tenía desde mayo de 2002.

El interés de Francia era despejar dudas sobre el estado de salud de Betancourt, y el de las FARC destrabar sus contactos con la comunidad internacional.

En la reunión iba a tomar parte un alto funcionario de la cancillería francesa. Al mismo tiempo, Delloye recibiría como prueba de supervivencia de la líder política un vídeo grabado a principios de junio de 2003.

Pero, interceptaciones de conversaciones telefónicas permitieron a Uribe tomar conocimiento del pactado encuentro y abortarlo, según diversas fuentes consultadas por IPS, aunque el vídeo fue finalmente difundido en agosto de ese año por un noticiero de televisión colombiano.

El entonces embajador francés en Quito, Serge Pinot, aunque dijo desconocer las negociaciones con Reyes, admitió a IPS que París seguiría haciendo los "contactos necesarios a cualquier nivel" para lograr la liberación de Betancourt.

Una fuente diplomática en Bogotá, que no quiso identificarse, estimó en la oportunidad que detrás del aborto del encuentro estaban "los servicios especiales de Estados Unidos, coordinados con inteligencia militar colombiana y con el presidente Uribe".

El objetivo, según la misma fuente, era desmontar la gestión diplomática de las FARC.

Otro hecho significativo ocurrió en enero de 2004, cuando fue detenido en Quito el miembro de las FARC "Simón Trinidad", en un operativo conjunto de la inteligencia estadounidense y colombiana, en colaboración con la policía ecuatoriana.

Según un posterior comunicado de las FARC, Trinidad cumplía la misión de buscar un "lugar adecuado" para un encuentro con el entonces secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, y su representante personal en Colombia, James LeMoyne.

La detención de Trinidad, según las FARC, también frustró una reunión prevista con representantes del gobierno francés con el propósito de hallar una solución definitiva al cautiverio de Betancourt y demás rehenes.

En diciembre de 2004, el entonces llamado "canciller" de las FARC, Rodrigo Granda, fue secuestrado por fuerzas de seguridad colombianas, con "la posible participación de altos funcionarios del Estado y del gobierno" de Venezuela, según dijo él mismo en una entrevista desde la cárcel y publicada en el sitio de Internet de esa guerrilla.

La captura de Granda también abortó gestiones nacionales e internacionales por el intercambio humanitario, como afirmó en febrero siguiente Juan Carlos Lecompte, esposo de Betancourt.

Según Lecompte, Uribe sabía que Granda, quien residía en Venezuela, era el contacto de las familias de los rehenes y de actores internacionales que trabajan por el acuerdo humanitario, como las Naciones Unidas, la Cruz Roja y los gobiernos de Francia y Suiza.

"Granda tenía contactos con los suizos y estaban arreglando o iniciando un proceso de acuerdo humanitario con las FARC. Uribe se dio cuenta de eso y mandó por él", dijo Lecompte al programa televisivo Caracol Noticias.

Fuente: IPS

El Bloqueo de la Franja de Gaza

El siguiente video de Médicos Sin Fronteras, describe las consecuencias que el bloqueo impuesto a Gaza generan en la salud de la población.

150.000 niños necesitan ser vacunados, pero no hay luz para manetener la cadena de frío de las vacunas. Tampoco hay gasolina para alimentar a los grupos electrógenos que proveerían electricidad a las unidades coronarias y de terapia intensiva y a los quirófanos.

La franja de Gaza va camino a convertirse en la nueva Afganistán

VER EL VIDEO

Tratando la violencia sexual en Haití


Entrevista con Olivia Gayraud, enfermera de urgencias francesa, que actualmente es la coordinadora general de MSF en Puerto Príncipe, la capital del país

Por MSF

Olivia Gayraud ayudó a abrir el programa médico-quirúrgico de urgencias de Médicos Sin Fronteras en el hospital de St. Joseph en Puerto Príncipe en octubre 2004. El programa, con una capacidad de 55 camas, se trasladó al hospital de Trinidad en diciembre de 2006 y el pasado mes de marzo, Gayraud pasó a ser la coordinadora general del proyecto, que incluye tratamiento médico y apoyo en la salud mental para víctimas de la violencia sexual.

   © Cristina De Middel
Nueva VentanaAmpliar   

Entre enero de 2005 y agosto de 2007, el programa trató a 557 mujeres víctimas de violaciones, muchas de las cuales además habían sido sometidas a otros horrores. En un 68% de los casos hubo más de un agresor, aproximadamente un 28% de las víctimas fueron golpeadas, por lo menos un 14,5% fue víctima de robos, y cerca de un 6% fueron secuestradas. 

Las mujeres que sobreviven a estas terribles experiencias puedan quedar emocional y físicamente destrozadas, afirma Gayraud, y muchas nunca acuden en busca de tratamiento de ninguna clase. Ella y su equipo están intentando encontrar nuevas formas de llegar a más mujeres.

¿Cómo ha crecido y qué cambios ha experimentado el proyecto de atención a las víctimas de la violencia sexual en Puerto Príncipe desde 2004?
En diciembre de 2004, abrimos la misión para responder al elevado nivel de violencia en Puerto Príncipe, especialmente las heridas de bala. En el centro de trauma, proporcionamos atención quirúrgica de urgencia a heridos de bala y a personas heridas en accidentes de tráfico y domésticos. Muy pronto, quizá al cabo de uno o dos meses de la apertura del centro, empezamos a ofrecer asistencia a las víctimas de la violencia sexual. Al principio fuimos muy despacio, es difícil hacer esto en una ciudad con una población estimada de dos millones de habitantes. Y, como en cualquier país, el estigma es el principal obstáculo para acceder a las víctimas de violaciones.

El primer año, vimos una media de nueve casos de violencia sexual al mes lo que son muy pocos. El segundo año, en 2006, vimos a 19. Y en 2007 y hasta la fecha estamos viendo a 26 cada mes. Pero aunque ahora el número de pacientes ha aumentado, pensamos que todavía hay muchas más. Existen otros centros de salud capaces de hacerse cargo de estas víctimas pero creemos que todavía muchas de ellas no buscan asistencia. 


“Hay dos cambios principales en el momento: secuestran a más víctimas y golpean a la mayoría. Los atacantes parecen aún más perversos y dominantes”

Pretendemos empezar a trabajar fuera de la zona donde estamos ubicados y utilizar promotores comunitarios para atender a esas víctimas. Nos centraremos en los barrios marginales, pero también en otras partes de la ciudad porque la amenaza de violencia no se encuentra solamente en estos barrios. 

Y ahora, MSF tiene una nueva estructura dedicada al programa de violencia sexual.

Nota Completa

Especial de EDITORIAL PERFIL sobre el conflicto en América Latina

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