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COLTAN, TANTALIO - SANGRE EN TU CELULAR Y EN TU PC

“A Occidente no le interesa conocer que el oro, los diamantes o el coltan de sus móviles, llegan manchados de sangre. Hay una especie de complicidad general con respecto a todo esto”. Hay una especie de complicidad general con respecto a todo esto”, afirmaba entonces Moreu que hacía referencia a una afirmación de Jon Sobrino refiriéndose a estos asesinatos masivos: “normalmente los que pecan contra el quinto y séptimo mandamiento también pecan contra el octavo, porque mienten descaradamente”. En esta línea el dirigente de Manos Unidas citaba contra esta enorme impostura la famosa afirmación de Luther King: “lo malo de este mundo no es sólo el mal que están haciendo los perversos, lo malo es, sobre todo, la espantosa indiferencia o complicidad de los buenos”.

Colombia: La guerra por el coltan

El coltan del Congo: nueva tecnología, viejas guerras

Colombia: La guerra por el coltan

23 Noviembre 2009

Este mineral estratégico para la alta tecnología, que ha causado muerte en África, está en la mira de las grandes potencias. Mientras Venezuela militarizó sus yacimientos, en Colombia están a merced de contrabandistas de la Orinoquía. Artículo publicado el sábado 21 de noviembre en el sitio web semana.com de Colombia. 

Una nueva Vorágine está a punto de comenzar. Además de la forma rápida como la última gran reserva de tierra del mundo está empezando a ser comprada, colonizada y modificada, las evidencias de yacimientos de coltan en la Orinoquía, especialmente en Vichada, Guainía y Vaupés, han generado una ola de comerciantes, especuladores y grupos armados alrededor de un negocio que sólo este año podría mover más de 40 millones de dólares. Y es sólo la punta del iceberg.

En la mente de la mayoría de los colombianos el coltan sólo empezó a existir hace un par de semanas, cuando el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, anunció el descubrimiento de un gigantesco yacimiento cerca de la frontera con Colombia. El mandatario ordenó militarizar la zona del Orinoco para proteger ese mineral estratégico y, según él, evitar que traficantes colombianos siguieran extrayéndolo y vendiéndolo al ‘imperio’. 

Lo cierto es que desde hace unos cuatro años este mineral está siendo extraído en varias regiones del oriente de Colombia para exportarlo a comercializadores internacionales. Tanto, que hace un par de meses se filtró la noticia de que una empresa había pedido a Ingeominas permiso para extraer un coltan de excelente calidad en 35.000 hectáreas entre Vichada y Guainía. Otras cuatro licencias están en camino.

El coltan es principalmente una combinación de columbio y tantalio, dos minerales que pasaron de curiosidad geológica a ser cruciales en el desarrollo de todo tipo de equipos electrónicos. Es conocido en el mundo como el ‘oro azul’, el petróleo del barro o el nuevo maná. El 80 por ciento de las reservas está en el Congo, y el resto estarían repartidas en Australia, Brasil, China y, últimamente, Venezuela, Bolivia y Colombia 

Lo que hacen las seis plantas procesadoras que hay en el mundo es triturar el coltan y extraer entre otros tantalio y niobio, con el que se hacen condensadores y chips indispensables para los teléfonos celulares, computadores, iPods, mp3, GPS, juegos de consolas, satélites, armas teledirigidas, centrales atómicas y trenes magnéticos de alta velocidad.

Gracias a estos minerales el mundo ha podido ver en los últimos años una reducción del tamaño de estos aparatos, pues el tantalio es un mineral ideal por ser un superconductor a elevadas temperaturas, tiene capacidad para almacenar carga eléctrica temporal y liberarla cuando se necesita, además de ser resistente a la corrosión.

El lado negativo ha sido la violencia que ha desatado su extracción. En África, especialmente en el Congo, el dinero del coltan, cuya tonelada puede costar entre 60.000 y 100.000 dólares, ha sido el combustible de un conflicto multilateral (llamado la guerra mundial de Africa) en la que han muerto cientos de miles de personas, otras tantas han sido desplazadas y se ha producido un desastre ambiental que también involucra a los países vecinos. Las milicias enfrentadas luchan entre sí por el monopolio del coltan y otros minerales en una espiral interminable de violencia.

Tanta ha sido la sangría, que desde hace tres años es prohibido comprar coltan del Congo. Sin embargo, el mineral sale de contrabando desde países como Ruanda y Uganda, especialmente a Estados Unidos, Alemania, Holanda, Bélgica y Kazajistán.

Esa es una de las muchas jugadas que los intereses comerciales de grandes países han hecho para mantener sus existencias de este mineral. Por su parte China busca, por medio de sus empresas, apoderarse de la producción de las minas de coltan mediante la compra de los títulos de las minas. 

Así parece que sucederá en Bolivia, donde ya fue encontrado un yacimiento que será entregado en concesión. Y también podría pasar en Colombia, donde según una fuente que tiene intereses en la región, los chinos están tras la búsqueda del mineral y ya tienen sus ojos puestos en probables yacimientos en el Vichada, especialmente en la producción de resguardos indígenas de la Orinoquía. 

Esa fuente contó a SEMANA que hace unos tres años un puñado de comerciantes llegó hasta zonas de Vichada y Guainía para promover la explotación de coltan en regiones cercanas al Orinoco o sus afluentes. Como la minería de este material no está reglamentada en el país, los comerciantes se ampararon en registros falsos y en que parte de los yacimientos están en resguardos indígenas para comprar y vender el producto. Mediante el barequeo en ríos y laderas recogen el mineral, que después es sacado a Bogotá, donde una tonelada puede costar entre 40.000 y 60.000 dólares. Algunos dijeron que los comerciantes tienen que pagar un impuesto de 2.000 a 2.500 dólares por tonelada a las autodefensas y la guerrilla que están en algunas de esas zonas.

Mensualmente se podría estar exportando entre 10 y 25 toneladas de coltan, pero “con un proceso de legalización y tecnificación podrían superar las 300 toneladas mensuales”, dice Vladimir Villegas, uno de los fundadores de Coltan Sas, la única empresa legal creada en Colombia para comercializar este mineral. Esa sociedad le está pidiendo al gobierno que reglamente lo necesario para explotar y exportar el coltan, un negocio que hoy está al garete pero puede valer muchos miles de millones de dólares.

En efecto, en Colombia hay un gigantesco vacío técnico y jurídico frente a este mineral. Por un lado, Ingeominas no tiene estudios confiables ni suficientes que determinen las zonas productoras, el alcance básico de las reservas y la forma como se debería llevar a cabo su extracción y el pago de regalías e impuestos. Al ser interrogados sobre estos temas por SEMANA, los funcionarios de esa entidad estatal no dieron ninguna respuesta.

Por otra parte, según Luis Ignacio Ramos, abogado experto en el tema, como este mineral se recoge a cielo abierto, sin penetrar el subsuelo ni con un trabajo minero intenso, se puede alegar que es una minería de subsistencia, que tiene muchas excepciones legales. A esto se suma que parte de la explotación actual se está haciendo en territorios indígenas, en los que los gobernadores tienen autonomía.

Rafael Gómez, quien tiene un título de arenas negras hace más de 10 años en el Guiña y ahora está trabajando con una comunidad indígena para obtener un título minero para extraer coltan, dijo que en esta zona hay mineral, pero no en abundancia, como algunos han especulado. Un indígena de comunidades como Curarí, Isana, por los lados de río Inírida y Guarinuma puede extraer de dos a 10 kilos en un día. 

En todo caso, se requieren medidas urgentes para que este mineral estratégico sea controlado por el Estado. Es necesario evitar que termine siendo un nuevo estímulo para los grupos ilegales que han dominado esos territorios, tal como ocurre en el Congo, y que llegue una oleada de aventureros que puedan arrasar con todo lo que encuentren por su paso. En juego hay miles de millones de dólares.

Pero mientras Chávez ordenó militarizar el yacimiento de coltan y declararlo bien nacional, las autoridades en Colombia apenas saben que existe.

Fuente: http://revistaminera.wordpress.com/2009/11/23/colombia-la-guerra-por-el-coltan/

 

 

El coltan del Congo: nueva tecnología, viejas guerras

La pasividad internacional ante la guerra del Congo esconde mucho más que un conflicto étnico: el control de los yacimientos mineros y la connivencia de la comunidad internacional


El coltán es un preciado mineral que se utiliza en la construcción de móviles y aparatos de nueva tecnología. Su extracción y control sigue causando la muerte sistemática de congoleños en las tierras del este del país africano. Un reporte de la británica Global Witness afirma que continúa el drama que viven millones de personas y que debido a una guerra que dura ya 12 años se ha cobrado la vida de 3,8 millones de personas. Es una de las tantas ironías de nuestro mundo capitalizado, construido a menudo sobre tragedias que tienen lugar en el Tercer Mundo.

Como tantos dramas los problemas no acaban ahí: para defender las preciadas minas de oro, diamantes y coltan, los ejércitos adiestran a niños soldado para colocarlos en las primeras filas de los conflictos. Las niñas se prostituyen alrededor de las extracciones vendiendo su cuerpo debido a la escasez de lo mínimo para vivir mientras que las mafias y los intermediarios saquean los recursos del país que tiene el 80% de las reservas mundiales de tantalio (metal extraído del coltan).

El reporte de la Global Witness detalla cómo las diversas formaciones armadas del este de la República Democrática del Congo (RDC) se financian a costa de saquear las riquezas del país: “En diversas áreas de las provincias del norte y el sur de Kivu, los grupos armados y el ejército nacional congolés controlan el comercio de la casiterita (mineral de estaño), del oro, de la columbita-tantalita (coltan), de la wolframita (de la que se saca el tungsteno) y de otros minerales”.

El informe de julio del 2009 titulado Frente a un fusil, ¿qué se puede hacer? explica cómo entre los grupos armados se encuentran las Fuerzas Democráticas de Liberación de Ruanda (FDLR) que durante 15 años han atacado a la población congoleña para impedir su actividad minera. Global Witness se pregunta sobre por qué este grupo oficialmente censurado por la comunidad internacional sigue actuando a pesar de los intentos por bloquear su actividad, la respuesta según el organismo es que se financia gracias al tráfico ilícito de minerales con la complicidad de agentes internacionales.

El documento llega después del estudio realizado por la francesa Ecole de Guerre Economique (ECG) bajo la dirección de Christian Harbulot en noviembre del año pasado y que se tituló La Guerre du Coltan en RDC en el que se hizo saltar a la luz los intereses económicos y estratégicos de las mayores potencias mundiales para controlar el coltan, mineral utilizado en la industria electrónica, aeroespacial y de armamentos, según explica la agencia de noticias Fides.

“Europa y Estados Unidos son totalmente dependientes de las reservas extranjeras de coltan”, explica el estudio de la ECG, que prosigue: “Si actualmente Australia o Brasil exportan en grandes cantidades, la apuesta geoestratégica de las potencias que razonan en términos de reservas, está en la RDC. En efecto, el coltan de la región del Kivu representa entre el 60% y el 80% de las reservas mundiales de tantalio. Lo que está en juego para estos Estados dotados de sistemas de defensa y de alta tecnología es que el coltan, además de su potencial económico efectivo, es estratégico, en cuanto que el tantalio es indispensable para la industria aeronáutica, aeroespacial y de defensa” afirma el reporte que añade una cita de un informe perteneciente al Pentágono en el que se reconoce que “diversas aplicaciones del tantalio tiene que ver directa o indirectamente, con la defensa”.

La escasez de coltan: mineral de sangre

El incremento en el precio internacional del coltan se dio cuando en la fabricación de los chips de nueva generación se empezó a utilizar tantalio así como en las baterías de larga duración de teléfonos móviles. Los precios se dispararon definitivamente cuando antes del año 2000 las reservas de algunos de los principales exportadores de tantalio –Brasil, Australia y Tailandia- veían escasear sus reservas. Un ejemplo de la escasez de tantalio en el mercado fue el aplazamiento por parte de la japonesa Sony del lanzamiento de la segunda versión de la consola Play Station debido a este inconveniente.



Este hecho revalorizó las reservas congoleñas de minerales de las provincias del Este, especialmente en los Kivu, fronterizos con Ruanda y Uganda, fieles aliados de Estados Unidos en la zona.

A pesar de que la comunidad internacional define la guerra del Congo como ‘étnica’ el codiciado mineral es la principal causa del desencadenamiento del último conflicto armado en la región. Esta guerra tiene su origen en agosto de 1998 y terminó oficialmente en 2003, las Naciones Unidas en un informe al respecto publicado el 16 de octubre de 2002 sostenía lo siguiente: “Para los más de 20 millones de personas que viven en las cinco provincias de la región oriental de la República Democrática del Congo, el número de defunciones directamente atribuibles a la ocupación de Ruanda y Uganda puede estimarse entre 3 y 3,5 millones de personas”. En julio de 2004 el Internacional Rescue Comité elevaría esta cifra a 3,8 millones de muertes atribuibles a la guerra desde 1998.

Un conflicto demasiado largo

Ya en una entrevista del 29 de abril de 2005, el presidente de Manos Unidas en Barcelona, Eduard Moreu explicaba a Forum Libertas el desastre humanitario que constituían las guerras de la región de los Grandes Lagos –Congo y Uganda-: “Casos flagrantes como el de la República Democrática del Congo, con más de 3 millones de muertos en los últimos años, son guerras silenciadas, guerras ignoradas”.

“A Occidente no le interesa conocer que el oro, los diamantes o el coltan de sus móviles, llegan manchados de sangre. Hay una especie de complicidad general con respecto a todo esto”, afirmaba entonces Moreu que hacía referencia a una afirmación de Jon Sobrino refiriéndose a estos asesinatos masivos: “normalmente los que pecan contra el quinto y séptimo mandamiento también pecan contra el octavo, porque mienten descaradamente”. En esta línea el dirigente de Manos Unidas citaba contra esta enorme impostura la famosa afirmación de Luther King: “lo malo de este mundo no es sólo el mal que están haciendo los perversos, lo malo es, sobre todo, la espantosa indiferencia o complicidad de los buenos”.

Una guerra considerada ‘étnica’

Las conclusiones de los dos informes concluyen que la guerra de los dos territorios de Kivu oficialmente catalogada como ‘étnica’ no se reduce sólo a eso y es un conflicto que se amplía a intereses comerciales, estratégicos y económicos amén de militares. El conflicto congoleño trasciende más allá del Congo y de la propia África para instaurarse en nuestras rutinas: cuando encendemos un ordenador, hacemos una llamada desde un móvil o viajamos en avión.

Detrás de la opresión del pueblo congoleño están las guerrillas y grupos armados que se disputan el control de los yacimientos así como Estados africanos que actúan con la connivencia de los países industrializados del primer mundo que explotan los recursos de forma indirecta a través de las multinacionales mineras.

Continuar hablando de una guerra ‘étnica’ o ‘tribal’ constituye una gran falacia que sigue permitiendo la explotación de la región y de sus habitantes.

Fuente: http://www.tadforo.com/el-coltan-mineral-de-las-nuevas-tecnologias-t33172.html

23/06/2010 12:51 cieloytierra #. VERGUENZA

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