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CIELO Y TIERRA - ¿QUIÉN DIJO QUE TODO ESTÁ PERDIDO?

Casi un siglo de caída económica

En el primer centenario, los argentinos parecían confiados en su destino de progreso. Cuando se está llegando al segundo, la impresión, como resultado de las experiencias de un siglo de desacuerdos, conflictos políticos y declinación económica, es más pesimista.

Mientras que entre 1870 y 1914 la Argentina creció 3% per cápita -mucho más que la generalidad de países del mundo, que en promedio llegó a 1,3%-, entre la Segunda Guerra Mundial y el año 2000 creció 1,3%, bastante menos que el resto del mundo, que tuvo un alza de 2,1 por ciento.

Las causas son varias y complejas, pero todo comenzó en 1914, con la Primera Guerra. La Grand Guerre produjo transformaciones políticas y económicas notables. No se trató sólo de las enormes pérdidas humanas y materiales. Todo cambió: cayeron tres imperios y en su lugar se implantó en uno de ellos un régimen bolchevique; concluyó la Belle Epoque .

La nueva concepción de la guerra, que requería la subordinación de todos los recursos, extendió el ámbito de acción del Estado. Se establecieron controles de cambio y de precios, y la administración experimentó el ejercicio de un amplio control de la sociedad. Las emergencias producen

temores en los ciudadanos, que resignan derechos en favor de quien detenta el poder. Una muy divergente fluctuación de precios resultó de las distintas maneras en que los beligerantes financiaron sus gastos. La flotación de los cambios tuvo un efecto negativo sobre el comercio internacional y los movimientos de capitales.

La Argentina, que se había adaptado al mundo del libre comercio, se encontró con uno nuevo de enormes desequilibrios. No sólo el shock fue terrible: más perdurable fue el desengaño. Quedaba atrás el mundo seguro en el que se había creído. Esa frustración, en algunos países de Europa, llevó a salidas totalitarias.

Durante la guerra, los salarios reales bajaron, mientras que en los años 20, cuando el peso se valorizó, subieron. El público advirtió que las fluctuaciones de ingresos no se debían ya a los movimientos de los mercados, sino a acciones del gobierno, como las que afectaron los tipos de cambio. Esto fue el comienzo del fin del relativo consenso que existió en la etapa de expansión, que se derrumbó con la crisis de 1930. La Primera Guerra afectó el crecimiento del país, que fue negativo hasta 1917. La recuperación de los años 20 fue muy fuerte, pero recién en 1928 se volvió a alcanzar el pico de 1913.

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